Ene
10
El corazón de Munilla
Bienvenidos a este Espejo especial que realizamos desde COPE-Guipuzcoa. Hoy conoceremos al nuevo obispo de San Sebastián, monseñor José Ignacio Munilla. Intentaremos adentrarnos en su alma, en sus gustos y en su humanidad, que es mucha y sobre todo intentaremos que ponga el corazón encima de la mesa. Un corazón que tiene dueño, un corazón que tiene amo y señor, un corazón que no sabe de ideologías, ni de política, sólo de amor. Un corazón que como dice su lema episcopal, sólo recita: “en ti confío”.
El dueño del corazón de monseñor Munilla es el dueño y señor de toda San Sebastián, de toda su diócesis, de todos y cada uno de sus donostiarras, a quienes mira con cariño desde el Monte Urgull.Sobre este monte se levanta majestuoso, bajo una pirámide truncada de 16 metros un monumento al Sagrado Corazón de Jesús de más de 12 metros de altura.
Desde allí observa con ternura a todos los donostiarras y se convierte en su referente. Las Playas de Ondarreta y de la Concha parecen mirarlo a él; el centro y la parte vieja se resguarda tras su mirada e incluso hasta el “Peine de los Vientos” de Chillida parece saludarle a lo lejos.
Si hay algo, (seguro), que tiene claro monseñor José Ignacio Munilla es aquello que le recordaba una carta de uno de sus fieles y que ayer quiso compartir con todos nosotros: “Hay mucha falta de cariño en los corazones, José Ignacio;, tú que lo recibes de Nuestro Señor, dáselo a los pobres y a los pequeños; y no te olvides de ninguno… ¡Sé reflejo humilde del Corazón de Jesús, siendo de todos y para todos!”.Ésta es en definitiva la labor de todo cristiano, ser reflejo del Corazón de Jesús y lo que nos ha enseñado siempre el nuevo obispo de San Sebastián. Desde su página web: www.enticonfio.org, nos ha enseñado a los jóvenes cómo buscar el rostro de Dios y ha puesto “las cartas sobre la mesa” en todos los temas de actualidad, sin evitar ningún embite o tema polémico.
Porque, en definitiva, la fuerza del nuevo obispo de San Sebastián es la fuerza de todos los donostiarras y guipuzcoanos: estar bajo la mirada de ese faro espiritual que se levanta sobre el Monte Urgull y simplemente, en todo momento, decir: “en vos confío”.



