Esta semana ha tenido lugar la primera batalla a favor de la Vida, con la votación de las enmiendas a la totalidad contra la Ley del Aborto y aunque, por desgracia se ha perdido nos viene bien para que miremos a nuestros diputados sin careta.
Dos posiciones entre los que podrÃan llamarse y declararse católicos. La primera la de CIU, libre y con una votación en conciencia. 4 de Convergencia y 4 de Unió Democrática han votado a favor de la Vida.
La segunda la de partidos como el Socialista y el PNV, donde existen diputados que se declaran católicos y sin embargo votan en contra de la Vida. Ahogados por la disciplina de partido se arrogan a argumentaciones de “blandi-blue†para justificar su voto sin darse cuenta de que lo único que intentan es acallar su conciencia.
Ya es el colmo. Dando clases de moral católica a los obispos. La manipulación más burda que jamás haya visto… y luego hablan de injerencia de los obispos en polÃtica.
Más claro agua. Ahora lo que tienen que hacer el señor Urkullu, el señor Bono ó todos los que se declaren católicos es ser consecuentes con su fe. Aunque me parece a mà que estos polÃticos nuestros tienen finalmente una fe de paraguas, se la ponen cuando llueve y se la quitan cuando escampa.