Mar
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Las Ministras “lince”
No todo es Política. Los derechos humanos, la libertad, los valores, la honestidad, la educación, deben estar por encima de nuestros gobernantes, sea cual sea su color político. La defensa de la vida, por ejemplo, está muy por encima de las consideraciones políticas. Está dentro del ser humano, está en la sociedad, está en la filosofía, está en la concepción del mundo y claro está, también en la religión.
El escuchar a la ministra de Igualdad, Bibiana Aído, pedir a las cofradías andaluzas de Semana Santa que no se movilicen a favor de la vida, con la consideración de que no hay mezclar “religión con política” es un nuevo insulto a la inteligencia.
Lo que debe hacer la ministra es, precisamente, no mezclar la política en las concepciones religiosas y en la concepción de la vida y del hombre.
¿Por qué no van a poder manifestarse a favor de la vida los cristianos? ¿Porqué no van, a la luz del Evangelio, poner el grito en el cielo ante el asesinato de los no nacidos? ¿Cómo no va a sentirse interpelado, un cristiano, (al encontrarse con el Misterio), a defender la vida y la dignidad del hombre?
Lo que Bibiana Aído intenta, (no sé si por desconocimiento o con insidia y perfidia), es vender una idea de la Semana Santa sin concepciones religiosas, una manifestación cultural y festiva más, olvidando el hecho religioso y la manifestación pública de la fe cristiana.
Lo que Bibiana Aído piensa es que la Semana Santa son los carnavales de su queridísimo Cádiz. Y… se les digo la verdad, siento de veras que ya hayan pasado, porque su compañera y también ministra Magdalena Álvarez hubiera sido, seguro, la reina de las chanzas, las chuflas y las coñas marineras, la musa de la ironía y la gracia, la inspiración del chiste y la chirigota.
Su última actuación, con la que les está cayendo…ha sido denunciar que la Conferencia Episcopal Española, devalúa los esfuerzos destinados a la protección del lince y anunciar que se destinarán ocho millones en su defensa.
Sinceramente, no sé en que país estamos viviendo, ni sé a donde nos van a llevar nuestros gobernantes. No sé hasta donde llegará el paro, no sé hasta donde llegará la crisis de valores, no sé hasta donde llegarán las estupideces ministeriales, no sé hasta donde llegará la corrupción urbanística.
Sinceramente, que para ser ministra no hace falta ser un lince, es lo único, que últimamente tengo claro.






8-12-2009 @ 1:35
[…] Foto: Cope.es. […]