La belleza de Mariló
Si el primer año el Premio Juan Pablo II de la Fundación Crónica Blanca se entregaba a la Bondad, personificada en Javi Nieves, de Cadena 100 y el segundo año se premiaba a la Verdad, en Juan Pablo Colmenarejo, director de La Linterna de COPE, este año el premio ha sido otorgado a la Belleza: con Mariló Montero, presentadora de La Mañana de La1, como protagonista.
Belleza, porque con estilo, con sencillez, con gracia y con una gran escenificación plástica, todos los días Mariló Montero ha convertido las mañanas de la televisión pública en unas mañanas de servicio. Aire fresco para una programación televisiva llena de corazón, de sucesos y de informaciones que buscan el morbo y la “carnaza”.
Belleza por los contenidos, belleza por luchar por la dignidad del hombre y los derechos humanos. Belleza por entrar todos los días en nuestras casas con respeto, con educación, ayudándonos a discernir, a sentir y sin herir a nadie. Una mira clara, blanca y sencilla.
Y belleza, porque Mariló Montero, madre de dos hijos, Alberto y Rocío, compatibiliza su labor de madre y gran profesional. La belleza de ser madre. Lucha por ello y lo demuestra con gran orgullo.
Se preguntaba en un artículo: “Me gustaría saber qué se pretende de los padres el día que nuestra hija decidiera abortar en soledad. ¿La recibimos con un aplauso? ¿Le damos sopa caliente? ¿Le preguntamos si llegó a ponerle nombre? ¿O quién habría sido el padre? ¿Debemos obviar el tema, o celebrarlo con una barbacoa? ¿Trae esas instrucciones la nueva reforma de la ley del aborto?
“Una cuestión más”, decía: “¿meterán en la cárcel a una madre que le discuta esa decisión a su hija adolescente? O es la ley del “no se lo digas a mamá porque no la necesitas”. Señorita Aído, me gustaría saber si mi hija ha abortado sola. Porque soy su madre”.
Un testimonio rotundo, porque así es Mariló Montero, amable, sensible, tierna, compasiva, creativa e inteligente. Cualidades, todas de la belleza. Por eso ha ganado este premio.






