NOSTALGIA DE LOS TIEMPOS FELICES

General

Quienes se dedican al derecho matrimonial saben muy bien que la mayoría de los divorcios distan mucho de ser civilizados. Sólo una minoría es capaz de dar por finalizado el matrimonio de una manera amistosa. En el resto de los casos, los  reproches mutuos, la pelea por el reparto de los bienes comunes y, aun la utilización de los hijos como arma arrojadiza, es por desgracia lo habitual.  

La experiencia dice también que, en política, los divorcios distan mucho de ser pacíficos. Por mucho que se trate de guardar las formas, al final la ruptura significa que los “cónyuges” compiten por conseguir quedarse con la custodia de los “hijos” –los electores– y eso genera entre quienes ayer eran amigos y hoy se comportan como adversarios una profusión de golpes y contragolpes, que por fortuna no suelen pasar del puro terreno dialéctico. 

Traigo a colación todo esto a cuenta del divorcio entre UPN y el PP. Es verdad que en las dos partes hay voces conciliadoras, que tratan de apaciguar los ánimos y limar aristas para recordar sólo los buenos momentos vividos en común. Sueñan con la reconciliación y por eso tratan de olvidar los días aciagos de la ruptura. Están convencidos de que mantener por más tiempo la discusión de quién tuvo la culpa no conduce a ningún lado. Pero por desgracia no siempre impera la templanza. 

Las elecciones europeas podían haber sido una oportunidad para el reencuentro. Todavía estamos a tiempo. UPN no se presenta y el  PP ha incluido en la lista a un candidato navarro que nunca estuvo afiliado al partido regionalista ni tuvo responsabilidad alguna en la ruptura. El programa electoral del PP contiene los principios y valores que sustenta UPN. El futuro eurodiputado navarro defenderá en Estrasburgo la identidad de Navarra, nuestra foralidad histórica y el régimen de Convenio Económico. Y si la alta abstención facilita al brazo político de ETA el acceso al Parlamento Europeo, sabrá desenmascarar las falacias euskalherríacas y combatir la dialéctica del terror. A pesar de todo ello, la actual dirección de UPN no está dispuesta a apoyar al PP. Así que habrá que esperar al día 7-J para conocer el inapelable veredicto de los electores.  

Entre tanto, me ha parecido útil recordar los tiempos en que UPN y el PP eran un matrimonio ejemplar. Me refiero al período comprendido entre 1996 y 2004, es decir, el de los gobiernos de José María Aznar.  El balance no pudo ser más satisfactorio para Navarra. Los Convenios Económicos de 1997 y 2003 fortalecieron la autonomía financiera de nuestra Comunidad. Se desbloqueó, después de siete años de parálisis, el proceso de transferencias. Se firmaron numerosos convenios de colaboración, entre los que destaca el impulso definitivo a las obras de Itoiz y del Canal de Navarra que hoy avanza al ritmo previsto gracias a que el Gobierno del PP desembolsó la totalidad de las cantidades que correspondían al Estado, hacia la Ribera. Se consiguió que la conexión Zaragoza-Pamplona –que no estaba en los planes de desarrollo del AVE del último Gobierno de Felipe González- figurase en la planificación prevista para el período 2000-2007. El acuerdo de infraestructuras del finales de 2002 incluía el compromiso del Estado de construir el corredor de alta velocidad con cargo a los presupuestos generales del Estado, que entraría en servicio en el 2010. (Por cierto, en el año 2003, último año del PP, se pusieron los pilares para la realización de esta gran obra de infraestructura, interrumpidos hasta ahora por la ministra Álvarez). En el acuerdo se incluyó una serie de obras, que hoy están en ejecución –aunque con retraso sobre los plazos previstos– como la autovía Tudela-Medinaceli, la de Pamplona-Jaca y la vía de gran capacidad Pamplona-Francia. Se concertó la ampliación y nueva terminal del aeropuerto de Noáin. Se formalizó el convenio de la nueva cárcel de Pamplona. Se incluyó a Pamplona en el Plan Urban, factor clave de la espectacular transformación de la ciudad. Se cubrió el velódromo Miguel Induráin de Tafalla. Se revirtieron a Estella los terrenos del cuartel Primo de Rivera. Se inició la restauración de las murallas de Pamplona. Todo esto, unido a la eficaz política económica del Gobierno Aznar, permitió a Navarra alcanzar  el pleno empleo (5,9 por 100 de paro en 2004 frente al 14 por 100 en 1996). Y en ese último año la renta per cápita de Navarra superó en 27 puntos la media nacional y estaba 8 puntos por encima de la media europea.  

He aquí el fruto del gran esfuerzo de concertación entre el Gobierno de la nación y el de Navarra con la colaboración –decisiva- de los diputados y senadores de UPN-PP en las Cortes Generales. Al recordarlo siento la nostalgia de los tiempos felices. Será que me estoy haciendo mayor.

2 Comentarios

  • fco. Javier Dice:

    Es evidente que la unión política de UPN y PP en Navarra ha dado unos frutos extraordinarios que, al día de hoy, se pueden cuantificar. Sin embargo, también al día de hoy, es UPN el partido que se apunta todo el mérito de lo conseguido.
    Ahora que el PP se empieza a implantar de nuevo en Navarra, es obligado explicar a los ciudadanos navarros, que ese éxito alcanzado en estos años, se ha debido a una “sinergia entre las acciones políticas de los dos partidos”. Si UPN hubiera caminado sólo estos años, se habría convertido en un partido nacionalista navarro, ( a semejanza del PNV) que por otra parte, creo que es “a donde va”
    UPN ya se conduce de la mano del PSOE. Bien claro quedó el pasado día 3 en Olite cuando vino la Ministra de Agricultura pidiendo el voto y la recibió la UAGN con la Consejera del ramo a la cabeza. Al fín, han perdido sus principios y políticamente ya no saben donde estar ni que defender. Con la defensa de Navarra se les llena la boca, como si fueran los unicos a los que les importa Navarra.
    En los próximos años irán bajando en votos, a la par que el PP irá subiendo.
    Lo malo que serán “partido bisagra” y se venderan “caros”
    ¿Acaso se preocuparan del aborto, del bilinguismo, la solidaridad entre regiones, etc? . Lo veremos, es cuestión de tiempo.

  • Javier Dice:

    D. Jaime:

    ¿No cree usted que todo aquel tiempo, que muy bien califica de feliz, ha desaparecido, sobre todo, porque el 11-M, que usted mencionó hace unos días, llevó al gobierno a Zapatero?

    ¿No ve usted que, desde entonces, muchos que antes iban de la mano, están ahora haciendo la guerra por su cuenta, o enfrentados a muerte? No sé si a propósito o por que es un perfecto inútil, Zapatero está consiguiendo que nadie se lleve bien con nadie y, muy posiblemente, no parará hasta que Cartagena (Tonet) vuelva a declarar la guerra a Almería.

    ¿No es hora de que los medios que se oponen a que Zapatero continúe con su labor de destrucción y enfrentamiento se unan? ¿No ven lo que ha sucedido con Sogecable y Mediapro? ¿Cree que en esa unión sólo hay intereses económicos? ¿No ve que, fundamentalmente, de lo que se trata es que no haya contradicciones entre quienes defienden a Zapatero? ¿Cuándo comenzarán las conversaciones entre COPE, El Mundo, Intereconomía, Libertad Digital, etc, para tratar de presentar una alternativa potente a la nueva Sogecable-Mediapro?

    Saludos.

    Saludos.

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