Feb
16
GARZON NO PRETENDE HACER JUSTICIA SINO AJUSTICIAR AL PP
A Garzón le gusta la buena vida. Alguno de sus biógrafos le atribuye además una cierta afición al dinero. Como su sueldo de juez no le da para mucho, lo complementa con una intensa actividad extrajudicial: conferencias, libros, participación en seminarios e, incluso, presentador de televisión. Una de sus biografías –no autorizada- dice que, gracias a todo ello, ha acumulado una gran fortuna. Suponemos que el azote de los defraudadores estará a bien con Hacienda, aunque malas lenguas le atribuyen cobros en metálico o en especie no muy transparentes. Por supuesto, no seré yo quien dude de la probidad de nuestro gran juez estrella.
Su paso por la política es bien conocido. Lo hizo para combatir al Partido Popular y evitar su acceso al poder, en unos momentos en que Felipe González se hallaba en serias dificultades por la corrupción desbocada impulsada por el propio Partido Socialista, como lo demostró el escándalo de Filesa, Malesa y Time Sport, sociedades creadas para eludir la transparencia de la Ley de Financiación de los Partidos Políticos, así como por la guerra sucia contra ETA de los GAL. La Constitución prohíbe a los jueces pertenecer a partidos políticos ni desempeñar otros cargos públicos. Pero no dice que no puedan ser diputados si dejan de serlo. En 1993, Garzón fue elegido diputado por el PSOE. Los funcionarios públicos que accedan a la condición de diputados pasan a la situación de servicios especiales. De esta forma se les reserva su plaza y el tiempo en que permanezcan fuera de la judicatura se les computan como si hubieran estado en activo en la carrera judicial. Garzón fue diputado y después Secretario de Estado en el ministerio de Justicia e Interior manteniendo su condición de juez, lo que no parece muy congruente con la Constitución.
El caso es que Garzón nunca ha ocultado su animadversión contra el Partido Popular ni tampoco su afección al proyecto socialista. Cuando se produjo la guerra de Iraq, Garzón se puso a la cabeza de las manifestaciones contra el Gobierno de José María Aznar. Apoyó públicamente la negociación con ETA protagonizada por José Luis Rodríguez Zapatero, en radical contradicción con la postura del PP que rechazaba cualquier componenda con los terroristas.
En la Comisión de Investigación del 11-M compareció como “experto” en terrorismo islamista, ocultando que en su juzgado tenía controlados a la mayor parte de los integrantes de la célula de Lavapiés. Garzón presumió de haber sido el adalid de la lucha contra el fundamentalismo islámico, presumiendo de los logros obtenidos, pero no se sintió obligado a explicar su fracaso en la prevención del 11-M. Más aún, en vísperas de la comparecencia ante la Comisión del presidente Rodríguez Zapatero, Garzón trató de reforzar la versión oficial sobre la masacre de Madrid al “desbaratar” a bombo y platillo un atentado suicida contra la Audiencia Nacional que, según sentenciaría más tarde el tribunal que juzgó a los procesados –entre ellos el supuesto “lugarteniente” de Alekema Lamari, muerto el 3 de abril de 2004 en la explosión del piso de Leganés– sólo estaba en la imaginación del instructor.
En el enjuiciamiento del fraude del lino actuó con incompetencia tanto funcional como jurisdiccional, y proporcionó a su amigo José Bono un impagable regalo electoral, al ordenar el enjuiciamiento de Nicolás López de Coca, ex presidente del FEGA, en un memorable auto, dictado días antes del cierre de la campaña electoral de 2003, en la que su amigo José Bono se jugaba su futuro político, auto que por cierto saltaría por los aires tan pronto como la Audiencia Nacional se ocupó del asunto. Enarbolando el auto de Garzón, el candidato Bono pudo presumir que la justicia le había dado la razón.
Todo esto pone de manifiesto que Garzón, en relación con el Partido Popular, no es un juez imparcial. Para más inri, la obscenidad de la cacería a la que acudió con el ministro de Justicia Bermejo, a la que además asistió el jefe de la Policía Judicial, demuestra la existencia de un intolerable contubernio que compromete aún más la objetividad del juez.
El último acto de su inquina contra el PP ha sido la negativa de Garzón a admitir la personación de los populares como acusación particular. Su insinuación de que hay indicios de la participación delictiva de aforados en las actividades de la supuesta “trama” de corrupción supone dar una nueva vuelta de tuerca para permitir el linchamiento mediático del Partido Popular. Este hecho bordea la prevaricación, pues, si han aparecido tales indicios, el juez no puede continuar la investigación sino que ha de ponerlos en conocimiento de los tribunales competentes. Al no revelar la identidad de los aforados implicados en la supuesta trama de corrupción ha puesto bajo sospecha a todos los cargos públicos del Partido Popular. Todo ello sin olvidar que hay serios motivos para dudar de que la competencia para enjuiciar los hechos denunciados corresponda a una juzgado de la Audiencia Nacional.
Lo anterior es propio de una república bananera e impropio de un Estado de Derecho. El Tribunal Europeo de Derechos Humanos ha declarado que el juez del que haya sospechas fundadas de parcialidad tiene el deber de abstenerse. Pero esto no reza con Garzón que nos tienen acostumbrados a instruir sumarios que luego, eso sí, al cabo de muchos años, porque la productividad no es su fuerte, se convierten en humo.
En suma, todo induce a pensar que Garzón no pretende hacer justicia sino ajusticiar al PP.




2-16-2009 @ 11:54
Señor por navarra para españa .Hay que empezar por decir que Navarra lleva 500 años con fueros que le dan privilegios fiscales y en el pasado otros mas,Asi que de tapadillo ,pasando desapercibida historicamente es el territorio de España mas insolidario.Asi que cuando nos cuentan el maravilloso nivel de vida de Navarra que añadan el porque.
Y que conste que tengo ascendientes navarros ,pero me averguenzan esos privilegios.
2-16-2009 @ 12:16
Ya se que no venia a cuento pero …
2-17-2009 @ 1:16
Antes de escribir convendría pensar dos veces, querido DAFB y saber de qué se habla. “Navarra lleva 500 años con fueros que le dan privilegios fiscales”. Pues no. El Fuero de Navarra surge con el nacimiento de la monarquía navarra a finales del siglo VIII o comienzos del IX. Fuero significa norma pactada y constituye una limitación de la soberanía, fuera ejercida por el rey -como en el pasado- o por la nación -como en la actualidad-. El Fuero no nos lo otorgó nadie. Hace 500 años se produjo la incorporación de Navarra a la Corona de Castilla. Los titulares de la Monarquía española pactaron con Navarra el reconocimiento de su condición de Reino, regido por sus Fueros y leyes propias. Así permaneció Navarra hasta 1841, en el que se promulgó -tambiién como consecuencia de un pacto con Navarra- la llamada Ley Paccionada, que sancionó la integración del antiguo reino en el nuevo Estado constitucional español surgido de la Constitución de Cádiz. En materia fiscal, Navarra tenía sus propias leyes y contribuía a las cargas de la Corona mediante la aportación que fijaban las Cortes de acuerdo con el rey. La Ley Paccionada confirió a la Diputación Foral las mismas facultades que tenía la Diputación del Reino para la exacción de los tributos y estableció la contribución de Navarra a las cargas generales del Estado. Con la finalidad de actualizar la aportación y de evitar la doble imposición surgieron los Convenios Económicos que son una singularidad de Navarra y no un privilegio. Puede que a algunos no les guste, pero Navarra posee un estatus especial en el seno del Estado español que está amparado y respetado por la Constitución de 1978 (disposición adicional primera) y que ha sido actualizado en virtud de otro nuevo pacto con el Estado al que llamamos Amejoramiento del Fuero de 1982 y que fue refrendado por las Cortes Españolas por una mayoría rayana en la unanimidad. Así que “de tapadillo” nada de nada. De insolidaridad, nada de nada. Le recuerdo que Navarra aporta al régimen de la Seguridad Social más de lo que recibe y que la balanza fiscal con el Estado refleja también un saldo favorable a la Comunidad Foral.
2-18-2009 @ 21:31
Los fueros son, evidentemente, privilegios. Si no no se entiende que los navarros los salvaguarden con tanto celo. Los navarros son insolidarios con el resto del Estado. Son las mismas comunidades del PP como La Rioja las que recurren el sistema fiscal vasco y navarro por insolidario con el conjunto del Estado. ¿Este es el proyecto nacional del PP?
2-19-2009 @ 3:11
No hay ningún recurso de La Rioja contra normas navarras.
Por otra parte, si una comunidad entiende que otra vulnera el ordenamiento jurídico tiene derecho a ejercer los recursos que estime por convenientes.
Nada tiene que ver eso con el proyecto nacional del PP que, precisamente, respeta la autonomía de las Comunidades.
El PP ha dado muestras sobradas de su respeto y aprecio por la foralidad navarra.
2-21-2009 @ 21:55
Tiene razón D. Jaime en todo lo que dice sobre Garzón.
Este juez ha dejado, a lo largo de su carrera, pruebas de sobra de su militncia activa sevil al PSOE.
Si tuviera alguna verguenza, digamos jurídica, debería abstenerse en todo lo que afecta al PP pués es “juez y parte”
La culpa no es de él sino del Consejo General del Poder Judicial que pemite que la justicia “tenga ojos” y que haya un “juez estrella”, un juez actor que siempre representa un papel que beneficia a los suyos.
Nada que ver con una verdadera justicia.
El PP debería plantarse en toda regla. Nada de “recusaciones pueriles e infantiles”. El PP puede oblgar a Divar a quitarlo de la Audencia Nacional. Que lo manden a cazar “cornudos”, por ejemplo.
2-27-2009 @ 12:49
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