Mi nombre: poder y realidad de entrega mutua
Hemos visto que:
La estructura de mi persona remite al Interlocutor Absoluto.
Estar existiendo consiste en estar pensado amado por Dios.
Consisto en una libertad que tiene el poder de responder.
Le felicidad consiste en amar y ser amado sin límite.
El único motivo posible Dios para crear es que seamos felices.
Por tanto:
¿Quién soy yo? ¿Cuál es nombre que describe mi entraña como persona?
Soy el interlocutor constituido por ese amor de Dios que me llama a la existencia.
Yo soy la respuesta cumplida. Mi nombre es el contenido de ese Amor constitutivo.
Sólo entonces Dios nos puede amar, no sólo como al hijo constituido, sino como al amante enamorado.
La respuesta libre realiza nuestra propia esencia, nuestro verdadero nombre.
Ser persona es poder y realidad de entrega mutua.
Escuche el audio: http://www.unav.es/98.3/doc/09/02/090223pensarlafe2.mp3
Texto sencillo:
Amor a Dios, amor de Dios



