La unidad de la triple dimensión del amor-trabajo
En la persona de carne, la vocación al amor se hace tarea en el tiempo, una triple dimensión de trabajo: crecimiento personal, trabajo profesional, hijos.
No son “tareas que hay que compatibilizar”, son dimensiones de la unidad personal.
El carácter profesional de una actividad viene definido por su carácter de construcción de la cuna global en la que crecemos.
Las dos actividades profesionales más básicas y esenciales son hacer hijos y educarlos. Y el núcleo de esa tarea se realiza en el hogar familiar.
Una sociedad que se entienda bien a sà misma dará el prestigio y la retribución económica, y procurará formar a sus miembros, para estas dos tareas profesionales más esenciales. Porque todos los demás trabajos están al servicio de esos dos.
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