Una imagen de Tercera División
Calderón dice que dimitir serÃa irresponsable y apela a la situación deportiva del equipo, vivo, según él, en la Liga y coleando en la Champions, para no fijar de una vez por todas el adelanto electoral, que es lo que exige la mayorÃa de socios. Pero, al contrario de lo que pueda pensar Calderón, el tesoro del Real Madrid no está en sus vitrinas: el Liverpool, que es el equipo de moda, tendrÃa que ganar las próximas cuatro Champions consecutivas para igualar al Real, y el Barcelona, el Inter o la Juve, que son otros clásicos del fútbol europeo, tendrÃan que ganar otras siete para alcanzar al Madrid; el verdadero tesoro del Real Madrid no está, como decÃa, en sus atiborradas vitrinas, ni tampoco sobre el cesped. No está en ninguno de esos sitios y a la vez está en todos porque el tesoro del Real es la imagen señorial y de seriedad que transmite al mundo. El tesoro de la imagen hay que preservarlo con celo porque tardas 100 años en conquistarlo y lo puedes perder en medio segundo. Ahà está, sin ir más lejos, el caso de Gary Hart: un dÃa se acostó siendo presidenciable, el nuevo JFK, y a la mañana siguiente se levantó convertido en un auténtico sátrapa. Con Calderón como presidente el Real Madrid ha ganado dos Ligas, pero no hay Liga o Champions que valga lo que vale el tesoro del club: su imagen, su crédito internacional, el respeto por el que otros trabajaron sin descanso. Lo irresponsable, pues, es no dimitir y permanecer atornillado a la silla poltrona porque la imagen que el Real Madrid transmite con Ramón Calderón al frente es la de un club de Tercera, con todos mis respetos a la Tercera.  Â



