Sep
29
Testimonio de un profesor de Educación para la Ciudadanía
Mi primera semana
- Claustro de profesores
El viernes pasado fue el claustro de profesores en el que se reparten los horarios. Nervios de los compañeros por ver el horario que le toca, y nervios míos porque tenía que hablar de EpC. Al final me levanto, solemne, y les digo que tengo que hablarles de un tema que me preocupa mucho y me está haciendo sufrir desde hace tiempo. Que me afecta en este centro como profesor que le toca dar la asignatura y también por los alumnos objetores que hay en el centro. Les dije que era intolerable y que me iba a negar a dar todos aquellos contenidos con carga ideológica. Y por otro lado, que voy a animar a los padres de los alumnos a objetar y que les ayudaría.
La gente oía con respeto y cierto asombro.
Al final la directora hizo una intervención formal diciendo que había pedido instrucciones por escrito pero que de momento la habían dicho que no se contempla la objeción. Discutí con ella brevemente pero no era el momento…
El resultado es que los poquitos objetores se quedan cuidados por miembros de la junta directiva.
Después del claustro varios compañeros se me han acercado: a felicitarme y a “solidarizarse”, algunos me daban como una especie de pésame… No he tenido todavía ninguna reacción contraria. Algunos han manifestado su apoyo explícito. Y también hay algunos profes con hijos objetando.
- Primeras clases de EpC
Después de hablarles sobre la pasión de vivir (que es con lo que empiezo todos los años, pero con matices diferentes) les explico brevemente lo que es el proyecto ideológico de EpC y les explico que por mi libertad de cátedra voy a mutilar la asignatura despojándola de todos los elementos ideológicos: voy a dar la Ética de toda la vida y la Filosofía de siempre. Les entrego la declaración del profesor (que presentamos el año pasado) y se lo explico. Escuchan con mucha atención y respeto. Alguno se asusta pues le suena a desobediencia civil, pero le explico que no es lo mismo. A los de 4ºESO les digo que sus padres harán muy bien si objetan. Al día siguiente algunos alumnos de bachillerato me dicen que sus padres están de acuerdo, incluso uno me lo agradece por escrito.
Cuando fui a hacer las fotocopias de la Declaración del profesor le dije a la conserje que quería pagarlas porque era una cuestión mía en la que no quería implicar al instituto. Me miró extrañada, me sonrió y me dijo (eran 90 fotocopias), -“son diez céntimos… No me gusta que se metan en la moral de los menores”. Y no me puse a discutir.
También he ido a visitar al alumno objetor (no es mío) un chavalín de 2º ESO, que se le ve contento. Le he dicho que me avise cuando tenga el menor problema. Todavía no he encontrado a los otros objetores que hay, pero a este lo he visto varias veces, ya somos amigos.
Fernando






