Ike & Tina Turner

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Tina Turner regresa a la música con una gira de casi 80 conciertos y un recopilatorio de sus insípidos y pastelosos temas en solitario. La noticia en sí me importa bastante poco, por no decir nada, pero me parece un buen motivo para recordar en este blog aquellos tiempos en los que, siempre junto a Ike Turner, Tina hizo cosas muy grandes.

En la década de los 50 Ike Turner se ganó una reputada fama como músico de rhythm & blues tocando para gente como Sonny Boy Williamson o Jackie Brenston, con quien hizo la famosa canción “Rockett 88â€, considerada por muchos como una de las piezas germinales del rock & roll. En 1958 conoció a la joven Tina Turner, que apenas tenía 18 años, y encontró en ella a la cantante que andaba buscando para formar su propia banda. Nacía entonces el dúo Ike & Tina Turner: una mezcla insuperable de rhythm & blues, soul y rock & roll, y todo un torbellino encima del escenario.

En este vídeo están Ike & Tina Turner en lo que para mí son sus mejores tiempos, allá por los primeros 60. Curiosamente esos años iniciales de Ike & Tina son poco o nada conocidos por el gran público, a diferencia de lo que ocurre con la aburrida carrera de Tina en solitario.
No es fácil conseguir hoy en día las reediciones de sus primeros discos, pero merece la pena buscarlos. Desde hace tiempo, por ejemplo, está disponible el cd The Kent Years con 26 grabaciones que Ike & Tina hicieron para el sello Kent entre 1964 y 1966.

En cualquier caso, yo me sigo quedando con It´s gonna work out fine (1963) que contiene temazos como “This Man’s Crazy“, “Gonna Find me a Substitute”,Mojo Queen” o el que da título al disco.

Dejo aquí “Gonna Find me a Substitute” y “This Man’s Crazy“, un tema más cercano al rock & roll que al soul con Tina, como siempre, dejándose las cuerdas vocales.

Más adelante, ya en 1966, Ike & Tina grabaron River Deep Mountain High bajo la producción de Phil Spector. Aunque hoy es un disco alabado (más por la moda Spector que por otra cosa) en su día el álbum no tuvo éxito comercial y a mí siempre me ha parecido que la producción de Spector le quitó muchísima garra al sonido de Ike & Tina. En 1971 tuvieron quizá su mayor éxito con la versión de “Proud Mary” que convirtieron en un verdadero bombazo. Al loro con la voz de Ike al principio,  y la explosión de Tina y las Ikettes al final. 

 

Luego vinieron la separación profesional y sentimental, los malos tratos, la cocaína y el alcohol. Que Ike Turner dejaba mucho que desear como persona es algo que parece evidente. Pero es evidente también que tenía un enorme talento y que bajo su dirección musical, Tina fue mucho más grande de lo que ha sido nunca. También es cierto que con la voz y la presencia de Tina, Ike Turner pasó de ser un músico conocido en el circuito del R&B, a protagonizar y dirigir una de las mejores bandas de la historia de la música negra.

Un post sobre los Beatles

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En la corta vida de este blog ya me he encontrado con una docena de personas (la totalidad de los lectores, me temo) que me preguntan para cuándo el primer post sobre los Beatles. Por supuesto que habrá varios, porque si se habla de música los Beatles son omnipresentes, pero hay tanto que decir sobre ellos que nunca sé por dónde empezar.

Hace unos años escuché a un famoso locutor de radio decir (fuera de antena, eso sí) que los Beatles están muy sobrevalorados. Esa afirmación sólo puede hacerse si a) no sabes de qué estás hablando, o b) eres un moderno con pose, que es de lo peor que se puede ser. Dijo además que los Beatles tenían cinco o seis canciones muy buenas y nada más… En fin.

 

Los Beatles te pueden gustar o no, en eso no hay discusión posible. Pero con su forma de actuar, componer, cantar y grabar cambiaron para siempre la música. Esto daría para muchos razonamientos y explicaciones con discos y datos en la mano, pero el resumen es ese.

Si uno piensa un poco, sólo un poco, en la historia del rock, se dará cuenta de que hay muy pocos nombres sin cuya existencia no sabemos cómo hubiera sido lo demás. Uno de ellos, claro, son Los Beatles. Analizando sus discos y los de los cincuenta o sesenta grupos más relevantes de su época, se da uno cuenta de que ellos lo hicieron prácticamente todo un poco antes que los demás y marcaron no sólo la música de su tiempo, sino gran parte de la de décadas posteriores. Es un tópico, pero a veces hay que repetirlo. Yo he llegado incluso a pensar que los Beatles son en realidad unos desconocidos. Por supuesto mucha gente es capaz de recordar una docena de sus canciones (Yesterday, Yellow Submarine, She Loves You y demás) pero la mayoría de las veces son canciones que dicen poco de la música de los Beatles o que, al menos, dan una imagen parcial y pobre de todo lo que hicieron en ocho años. Quizá si uno escuchara Happiness is a Warm Gun, Tomorrow Never Knows o Rain, por poner sólo algunos ejemplos, se haría una idea distinta. 

En fin… hablaremos de ellos, ya digo. De momento dejo aquí unos vídeos, que es de lo que se trata.

Hey Bulldog es una de mis favoritas. Para otros muchos grupos hubiera sido su canción estrella, aunque para los Beatles era un tema de relleno, en sus propias palabras. Pero un temazo. La canción surgió improvisando en el estudio. El título iba a ser otro, pero al final de la canción McCartney comenzó a ladrar sobre la risa y los gritos de Lennon, y decidieron cambiar el título por Hey Bulldog.

I’m Down, un rock & roll sin más, tocado en directo en el Shea Stadium. Es uno de los conciertos más recordados de los Beatles, al que acudieron 55.000 personas (estamos hablando de 1965). Los equipos de sonido de la época eran tan malos que los gritos del público apenas dejaban escuchar nada. Los propios Beatles tenían verdaderas dificultades para escucharse a sí mismos y tocar bien, así que, en un momento dado, Lennon comenzó a “desafinar†adrede y a tocar el teclado con los codos. “Si no pueden escucharnos, por lo menos vamos a pasarlo bienâ€â€¦Â 

Rain es otra de mis favoritas. Ese aire casi hipnótico, con el estribillo ralentizado, las voces grabadas al revés al final de la canción (por primera vez en la música pop) y la línea de bajo de McCartney… Este, además, es considerado como uno de los primeros videoclips de la historia. Los Beatles no podían atender todas las peticiones que recibían para asistir a la televisión, así que decidieron filmar un vídeo para presentar Rain y Paperback Writer sin moverse de casa (Y McCartney con un diente partido, como se ve en las imágenes). Como dice Harrison al principio del vídeo, “supongo que, de alguna manera, inventamos la MTVâ€.

Don’t Let Me Down… Casi el final de los Beatles, en el famoso concierto improvisado en la azotea. Habían llegado a odiarse, apenas se aguantaban, pero encima de un escenario todavía eran capaces de mirarse a la cara para dar la nota adecuada y sonreír si la cosa funcionaba. Aún había magia.

The La’s: There She Goes

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Hay grupos que existieron sólo para escribir una canción. Para escribir una letra, una melodía, y pasar a la historia por esos tres minutos. The La’s escribieron There She Goes y tal vez eso ya justifique su existencia.

Formados a mediados de los ochenta en Liverpool, la historia de The La’s puede resumirse en pocas palabras. Tocaron mucho, vendieron poco, grabaron varios singles y un solo Lp, pusieron la semilla de muchas bandas británicas de los 90… y se esfumaron.

Entretanto, en 1988 lanzaron con relativo éxito el single que contenía There She Goes; una de las canciones más bonitas, sencillas e inmediatas de la historia del pop.

There she goes
There she goes again
Racing through my brain
And I just can’t contain, this feeling that remains

There she blows
There she blows again
Pulsing through my vein
And I just can’t contain, this feeling that remains

Tócala otra vez: I Heard it Trough the Grapevine

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“Se supone que un hombre no debe llorar”. Lo decía Marvin Gaye en I heard it Through the Grapevine, canción que lanzó en 1968 y que la Creedence Clearwater Revival versionó en 1970. De Marvin Gaye y de la Creedence hablaremos con más detalle en otro momento, pero hoy había que traer a “Tócala otra vez†este temazo en sus dos versiones más conocidas: dos formas de interpretar una canción; dos formas de enfrentarse al mismo problema. El título (I heard it Though The Grapevine) es una frase hecha que podría traducirse al español como “Se dice por ahí†o “Dicen por ahíâ€. La letra es la que sigue, con su traducción aproximada:

I bet you’re wondering how I knew

About you’re plans to make me blue

With some other guy that you knew before.

Between the two of us guysYou know I love you more.

It took me by surprise I must say,

When I found out yesterday.

Supongo que te preguntarás

cómo me he enterado de tus planes

para hacerme daño con otro tío al que conociste,

aunque sabes que yo te quiero más que él…

Debo reconocer que me cogió por sorpresa

Cuando me enteré ayer

I heard it through the grapevine

Not much longer would you be mine.

Oh I heard it through the grapevine,

Oh and I’m just about to lose my mind.

Dicen por ahí

Que ya no eres mía

Lo dicen por ahí…Y estoy a punto de volverme loco

I know that a man ain’t supposed to cry,

But these tears I can’t hold inside.

Losin’ you would end my life you see,

Cause you mean that much to me (…)

Ya sé que un hombre no debe llorar

pero no puedo esconder las lágrimas

Si te perdiera me moriría

Porque lo eres todo para mí

People say believe half of what you see,

Son, and none of what you hear.

I can’t help bein’ confusedIf it’s true please tell me dear? (…)

La gente dice: “cree la mitad de lo que veasy nada de lo que oigasâ€

pero no puedo evitar estar confundido…

si es verdad dímelo, por favor (…)

Musicalmente las diferencias son evidentes. La canción de Marvin Gaye es más sofisticada, con los teclados y esos arreglos cuidadísimos de cuerda y viento rematándolo todo. La de la Creedence suena mucho más machacona, más áspera, sin florituras. Pero, aunque sea una cosa muy personal, siempre me ha parecido que la principal diferencia está en la forma de interpretarla, en los matices, en lo que uno y otro transmiten con la voz. Marvin Gaye da la sensación de estar diciendo algo como: “Me han dicho que estás con otro. Por favor, díme que no es verdad, no me hagas esto, no puedo dejar de llorarâ€. No está mal. Es un hombre sensible, evidentemente. John Fogerty, en cambio, parece decir: “Me han dicho que estás con otro. Si es verdad os mato a los dos. A ti y a él. Mírame a los ojos. Estoy taradoâ€â€¦ Y tampoco está mal. Es otra manera de enfocarlo, por decirlo de alguna manera. En los vídeos que dejo más abajo (siento el sonido en el de la Creedence), los gestos y la interpretación ayudan a ver lo que digo. Marvin Gaye está dolido, busca consuelo y va a echarse a llorar. John Fogerty tiene por momentos la sonrisa de un zumbao peligroso. Su chica se la ha jugado y es capaz de todo.

El duro camino de James Hunter

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El reconocimiento público le llegó en 2006, a los 44 años, pero para entonces James Hunter, ese tipo con pinta de señor normal, llevaba ya dos décadas componiendo canciones, cantando, tocando la guitarra y acercando su música a la de los grandes pioneros del soul y el r&b.

Siendo un veinteañero, James Hunter (nacido en Colchester, Inglaterra, en1962) decidió probar suerte en la música y compaginarla con su trabajo en una empresa de ferrocarriles. Comenzó a actuar con el nombre artístico de Howlin’ Wilf (Wilfredo el Aullador, haciendo un guiño irónico al mítico bluesman Howlin’ Wolf) y con ese nombre grabó su primer disco en 1986. No volvió a editar otro hasta diez años después, en 1996 y ya con su nombre real, pero durante ese tiempo James Hunter siguió actuando y, sobre todo, se ganó el respeto de su gremio y de artistas como Van Morrison, que llegó a referirse a él como “una de las mejores voces y el secreto mejor guardado del soul británico” y no dudó en contratarle como músico para su banda.

Con el nuevo siglo James Hunter editó el álbum Kick it Around (2001) y cinco años después por fin llegó People Gonna Talk (2006), el disco que le lanzó a la fama para el gran público. El sello Rounded Records no sólo editó el disco en el Reino Unido, sino que lo promocionó con fuerza en Estados Unidos y, como era de esperar, consiguió un éxito abrumador. People Gonna Talk fue nominado al Grammy como mejor disco de blues tradicional (cosa que no significa mucho si tenemos en cuenta que en los Grammy hay algo así como medio millón de nominaciones y premios) y, lo que es más importante, puso a James Hunter en boca de todos.

 

Ahora, desde hace apenas mes y medio, está en las tiendas el nuevo trabajo de James Hunter. Se llama The Hard Way y es sencillamente un discazo. Dice la reseña de All Music que “la voz de Hunter está a medio camino entre la suavidad de Sam Cooke y la voz abrasadora de Bobby Blue Bland†y que “su banda podría haber trabajado fácilmente en los estudios de Hi, Stax o Chessâ€. Yo lo suscribo y añadiría que, en algunos momentos (el estribillo de “The Hard Way”, por ejemplo) hay algo en la voz, en el ritmo o en las formas que me recuerda al maravilloso Don Covay. Como ocurre con Eli Reed, Hunter es uno de esos artistas cuyas canciones podrían perfectamente estar grabadas hace cuatro décadas, en la época dorada de la música soul. Eso no tiene por qué ser bueno siempre, pero es maravilloso si suena así:

THE HARD WAY, la canción que da título al último disco, y una de las que más me gusta. James Hunter tiene varios medios tiempos juguetones de este pelo.

DON’T DO ME NO FAVORS, un temazo. Qué buenos los solos de guitarra y órgano…

Dejo también un video de Hunter haciendo en directo una versión de BABY DON’T DO IT, original de The Five Royals. Yo lo prefiero en otras facetas, pero cuando se pone gritón, Hunter también tiene su puntito.

Cuando Stevie era Wonder

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Hay quien piensa que Stevie Wonder ha hecho grandes discos en los últimos treinta años; gente que cree, incluso, que I just called to say I love you es de lo mejorcito. Suele ser la misma gente que considera a Phill Collins un tío marchoso o que habla de Bryan Adams como un paradigma del rock, por poner algunos ejemplos. Esto no es ni bueno ni malo. Simplemente ocurre.

En una escena de la película Alta Fidelidad, adaptación al cine de la genial novela homónima de Nick Hornby, dos de los protagonistas hablan sobre Stevie Wonder y se preguntan: “¿Es justo condenar a un artista que en el pasado fue genial por los crímenes musicales que comete en la actualidad?â€. Difícil pregunta. La respuesta en mi caso suele variar dependiendo del caso, de la gravedad del crimen, y de la magnitud de ese pasado genial. La música en general (y el soul en particular) está llena de casos como el de Stevie; gente que perdió la chispa, que no asimiló los cambios o que, simplemente, cayó en la vulgaridad más bochornosa. Los ochenta dejaron muchos cadáveres musicales que, una o dos décadas atrás, habían sido cuerpos bellos.

Seguramente, si Stevie Wonder hubiera dejado la música hace tres décadas nadie se hubiera perdido nada. Él hubiera perdido mucha pasta, eso sí, porque según su música iba siendo más facilona y hortera, le iban lloviendo los Grammys. Eso pasa mucho.

Fichado por el sello Motown a los trece años, Stevie Wonder fue un niño prodigio. Intérprete, compositor, instrumentista y productor, a los veinte era ya todo un referente dentro de la música soul y funk orientada, como casi todo lo que se hizo en Motown, hacia los sonidos pop. A mí su lado más blandito no me ha gustado nunca, ni siquiera en sus mejores años, pero hubo un tiempo en el que Stevie era capaz de lo mejor. Un par de ejemplos de aquellos años que merece la pena rescatar, cuando Stevie era Wonder.

Superstition

Otis Redding y Eric Burdon en “Ready, Steady Go!”

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El programa de la televisión británica Ready Steady Go! estuvo en antena desde 1963 hasta finales de 1966. Por él pasaron todos los grandes de la época y durante un tiempo fue competencia directa del famoso Top Of The Pops que emitía la BBC. El 16 de septiembre de 1966 Ready Steady Go! fue un especial dedicado a Otis Redding.

Como había ocurrido con el rock & roll y el rhythm & blues, también el soul estadounidense había calado entre los jóvenes británicos de principios de los sesenta que, en poco tiempo, habían convertido en propio ese género. Sólo por citar algunos ejemplos, los Who hicieron versiones de James Brown o Martha Reeves; los Rolling Stones versionaban a Marvin Gaye o Arthur Alexander; los Beatles hacían lo propio con los Isley Brothers y las Shirelles; los Small Faces con Sam Cooke y Don Covay; los Them con Chris Kenner… y así sucesivamente. Si uno se detiene a mirar los primeros discos de aquellos grupos británicos se da cuenta de que todos hicieron en algún momento su versión de los artistas negros a los que admiraban.

Por supuesto los Animals -con la poderosa voz de Eric Burdon al frente- también rindieron su particular homenaje al soul, sobre todo a Sam Cooke del que versionaron Bring it on home to me y Shake. Lo más curioso es que muchos de esos cantantes de soul estadounidenses eran los primeros sorprendidos al ver la influencia que estaban teniendo en Inglaterra.

Aquel 16 de septiembre de 1966, decía, el Ready Steady Go! tenía como invitado a Otis Redding, el mayor representante del sello Stax, es decir, del soul más puro y racial del sur de Estados Unidos. Y en ese programa se produjeron dos hechos simbólicos que decían mucho de cómo estaban cambiando las cosas: primero Otis Redding comenzaba la actuación versionando a los Rolling Stones con Satisfaction (hablaremos de esa versión en este blog); y segundo, Otis Redding cedía el testigo a Eric Burdon para que interpretara Hold on I’m Comming, uno de los mayores éxitos del soul de los 60 que Sam & Dave habían grabado por primera vez en los estudios de Stax sólo unos meses antes. Redding versionando a los Stones y Burdon versionando a Sam & Dave: toda una declaración. Otis Redding y Eric Burdon tenían 25 años, representaban a países, estratos sociales, razas y orígenes musicales distintos, pero ¿qué podían tener en común un joven blanco nacido en el norte industrial de Inglaterra con un negro del sur más profundo de los Estados Unidos?… Esto:

Tanto Otis Redding como los Animals habían hecho en sus discos sendas versiones del Shake de Sam Cooke. Al final del programa, Burdon y Redding la interpretaron juntos acompañados de Chris Farlowe.
Otis Redding se mató un año después junto a varios miembros de su banda en un accidente aéreo. Antes tuvo la oportunidad de realizar una gira por Europa junto a otras estrellas del sello Stax como Sam & Dave, Eddie Floyd, Arthur Conley y Booker t. & the Mg’s. Pero de eso hablamos otro rato.

Heavy Trash: el penúltimo proyecto de Jon Spencer

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Jon Spencer es un macarra con clase. Es salvaje, elegante, magnético, intenso. Cuando acabas de verle sobre el escenario tienes la sensación de que has presenciado el mejor concierto de tu vida. Da igual cuál sea tu bagaje y si seguirás pensando lo mismo al día siguiente: mientras lo tienes delante, en ese preciso instante, crees que es el mejor frontman que puedes echarte a la cara

Tras liderar durante más de una década su banda, The Jon Spencer Blues Explosion, en 2005 Spencer hizo un paréntesis y se sacó de la chistera un nuevo proyecto. Cambió el cuero por un traje raído, reclutó al guitarrista de los Speedball Baby, Matt Verta-Ray, y juntos formaron Heavy Trash. Su primer disco (”Heavy Trash”, 2005) lo dejaba todo claro: aquello no era la continuación de la Blues Explosion, sino una especie de reinvención con la mirada puesta más que nunca en los 50, antes de que el rock & roll se quedara en rock a secas. El resultado era un cocktail explosivo de rockabilly-country-blues a la “Jon Spencer wayâ€. El segundo disco (”Goin’ way out with Heavy Trash”, 2007) sigue el mismo camino y creo que incluso lo prefiero al primero. En la mitad de las canciones, además, la banda de acompañamiento son los canadienses The Sadies capitaneados por los hermanos Dallas y Travis Good: todo un lujo.

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 Ahora parece que el hiperactivo Jon Spencer ha vuelto a reunir a The Blues Explosion y actuarán en el festival Azkena de Vitoria a principios de septiembre. Estaremos atentos y hablaremos de ello pero, de momento, dejo por aquí algunos temas de Heavy Trash.

El primero es That Ain’t Right: un inicio muy a lo Johnny Cash pero un estribillo muy a lo Jon Spencer, con esa letra de chico malo malote…

You Got Waht I need, otro de los cortes de su segundo disco.

Y They Were Kings, un temazo que resume al Jon Spencer de la Blues Explosion y al de Heavy Trash.

 

Dejo también un vídeo de su primer disco: Dark Haird Rider

Kaiser George & The Hi-Risers

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La idea de juntar en un disco al escocés Kaiser George (líder de The Kaisers) con los neoyorquinos The Hi-Risers prometía algo bueno desde el principio. Vamos con las presentaciones.

The Kaisers debutaron en 1993 y, durante una década, rescataron en sus discos de manera descarada la música beat británica de los primeros sesenta. Todo en ellos era un homenaje magnífico (y de indiscutible calidad) a aquel ritmo que en su día sacudió el Reino Unido primero, y el mundo entero después; desde su look hasta el último acorde de sus canciones, pasando por el diseño de las portadas y la elección de sus instrumentos. Aunque en su repertorio hay varias versiones (material de los 50 y 60, por supuesto, ¡y hasta una versión de Los Brincos!) la mayor parte de los temas de The Kaisers están firmados por su líder, un tipo peculiar llamado George Miller, pero conocido como Kaiser George. Dejo aquí para escuchar Patricia Ann, grabada en directo por The Kaisers en la BBC en 1996:


The Hi-Risers acaban de pasar por España dejando boquiabiertos a quienes han ido a sus conciertos. Son grandes músicos, y derrochan simpatía y buen rollo allá donde tocan. Nacidos en Rochester (NY) en 1997, The Hi-Risers recogen la influencia del rock & roll de los cincuenta, del pop británico, del surf, del country y hasta del doo-wap y la plasman a su manera en un repertorio genial de temas propios. Su último disco –“Once we get startedâ€(2008)- lleva una pegatina en la portada con la siguiente advertencia: “No compres este disco si no te gusta el Rock and Rollâ€.

 

 

“Transatlantic Dynamite” se editó en 2006 y es el resultado de la colaboración entre Kaiser George y los Hi-Risers. La idea de meterlos juntos en un estudio fue del polifacético Eddie Angel -guitarrista de los Neanderthals y de los Straitjackets, dueño del sello discográfico Spin Out y amigo común de los implicados-. El resultado de ese viaje transatlántico es, como reza el título del disco, pura dinamita. La portada no tiene desperdicio: Kaiser George toma té en su taza de porcelana mientras mira de reojo, con superioridad británica y cierto escepticismo, a esos tres tipos que beben cocacola con pajita. Beat británico y Rock & Roll americano. El contenido merece mucho la pena. Parece además que hubo flechazo y que Kaiser George y los Hi-Risers podrían volver a grabar juntos.
Entre mis favoritas entán I’d rather be with you y estas dos que dejo aquí (Little Devil y I Like That Peggy Jones) pero en realidad es un disco bastante compacto, de esos en los que a uno le cuesta destacar sólo un par de temas.

Neil Young

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Aunque no me gusta hacerlo, porque me pagan una pasta por escribir en este blog, creo que hoy voy a tirar de citas ajenas para hablar del maestro Neil Young. Quería escribir algo sobre él ahora que viene a España, pero me resulta difícil. Es complicado resumir en unas pocas líneas su honradez, su sencillez, su corazón enorme de hombre bueno, sus cuarenta años de carrera y su medio centenar de discos, algunos de los cuáles son referencias imprescindibles de la música rock. Además, se han escrito tantas cosas sobre Neil Young (y algunas tan acertadas) que a veces es mejor recurrir a lo que otros han dicho.

Hace un par semanas, por ejemplo, Joaquín Vila escribía en El Imparcial un artículo titulado “El mejor trovador llega, por fin, a Madridâ€, en el que decía lo que sigue:
“Ahora, por fin, dentro de unos días, en medio del tumulto del Festival Rock in Río que se celebra en Arganda, el viejo trovador del folk, del blues, del rock, del soul, del country se sentará en un taburete para acariciar la luna con “Harvest moonâ€, se pondrá en pie de guerra para torpedear a Bush con “Living with war†o se balanceará con el ritmo punzante de “Are you passionate?â€. Enmudecerá los berreos del hip hop, hará retumbar el escenario con la energía de su banda, deslumbrará con la verdad de su música para acabar erigiéndose en el gran maestro de la ceremonia.
Y en la soledad del escenario, como durmiendo con los ángeles, con la conmovedora poesía que brota de una vieja y sobada guitarra, con la voz de gato gangoso, estremecerá a todos cuando entone, con los ojos cerrados, aquellos versos de “Harvest moonâ€: “When we were strangers/ I watched you from afar/ When we were lovers/ I loved you with all my heart†(“Cuando éramos extraños/ te miraba desde la lejanía/ Cuando éramos amantes/ te amaba con todo mi corazónâ€).â€

Efectivamente, muchos nos dejamos conmover a menudo por la música de Neil Young, por esa voz de gato gangoso, por esos solos de guitarra aparentemente torpes, caóticos pero capaces de recorrerte el cuerpo como un escalofrío.
Una de las mejores frases que he oído para resumir la música Neil Young se la escuché no hace mucho a Carlos Tarque, de M Clan. Mientras le entrevistábamos en el programa La Tarde, en la Cope, sonó una canción de Neil Young y le preguntamos a Tarque su opinión sobre el músico canadiense. Su respuesta fue rápida: “Mira, Neil Young te puede gustar o no pero, cuando le oyes, cuando le escuchas cantar, sabes que ese tipo te está contando la verdadâ€. Y es cierto. Con la dulzura triste de Helpless, con el riff de guitarra de Cinnamon Girl, con la áspera distorsión de Hey Hey My My, con cualquiera de sus canciones, Neil Young dice siempre la verdad.

No me resisto a dejar aquí algún vídeo para que hable el viejo Neil como mejor sabe hacerlo.

- Helpless (Neil Young & The Band).

A finales de 1976 Martin Scorsesse graba The Last Waltz, el último concierto de The Band. Entre los artistas invitados que acompañan al grupo en su despedida está Neil Young, que interpreta su canción Helpless acompañado de The Band y de Joni Mitchell en los coros. Cuando Neil Young aparece en el escenario, Robbie Robertson lo presenta con un sencillo “You know this guy†(Ya conocéis a este tío). Una actuación enorme, que va creciendo, cargada de magia.

- Keep on rockin’ in the free world (Neil Young & Pearl Jam)

Muchos de los que nacimos a finales de los 70 conocimos a Neil Young a través de esta actuación de 1993, durante la entrega de premios de la MTV. Los estadounidenses Pearl Jam, que a mí no me entusiasmaban pero que estaban en lo más alto, salieron al escenario para actuar y, junto a ellos, apareció un hombre de unos 50 años, alto, encorbado, con una pobre melena y patillas pobladas. Yo tenía 15 años y sabía poco de Neil Young. A mitad de canción (en el minuto tres de este vídeo) aquel tipo se agarró a la planaca de su guitarra y comenzó a moverse de manera tosca, primitiva, casi poseído por la electricidad y la distorsión. Ya nunca olvidé su nombre. Por cierto que, casi dos décadas después, el cantante de Pearl Jam presenta a Neil Young con las siguientes palabras: “You know this guyâ€:

Por último, Hey Hey, My My con sus inseparables Crazy Horse. Hey hey, my my, rock & roll will never die.

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