El médico no puede tener convicciones
 “Esta ley no contempla la regulación de la eutanasiaâ€.Esto es lo que se puede leer en la exposición de motivos de la ley aprobada ayer en AndalucÃa. Si no la contempla, ¿por qué se tienen que excusar?A todos, y sobre todo a los médicos, nos parece bien que el paciente pueda y deba intervenir en las decisiones que se tomen sobre su vida, su enfermedad y su tratamiento.
A todos nos parece bien que deban estar acompañados, que puedan decidir si aceptan o no un tratamiento, que tengan derecho a pasar sus últimos dÃas en su hogar con los suyos.
A todos nos parece bien todo eso. Pero es que, además, eso ya estaba contemplado y regulado en leyes previas, como la misma ley andaluza reconoce. Entonces, ¿a qué viene esto? Pues, en mi opinión, a que hay que dar una vuelta de tuerca más a lo que se malentiende como autonomÃa del paciente, para que el médico acabe convirtiéndose en un mero funcionario cuyas decisiones quedan única y exclusivamente a merced de lo que el paciente, sus familiares o representantes decidan.
“Todos los profesionales sanitarios implicados en la atención del paciente tienen laobligación de respetar los valores, creencias y preferencias del paciente en la toma dedecisiones clÃnicas, en los términos previstos en la presente Ley, en la Ley 41/2002, de14 de noviembre, en la Ley 5/2003, de 9 de octubre y en sus respectivas normas dedesarrollo, debiendo abstenerse de imponer criterios de actuación basados en suspropias creencias y convicciones personales, morales, religiosas o filosóficasâ€
Esto, si se analiza en profundidad, viene a decir que las convicciones del paciente son absolutas, mientras que las del médico no. Por supuesto, según esta ley, el paciente decide, pero el médico impone. Es decir, el paciente, en virtud de sus criterios morales o religiosos sà puede obligar al médico a actuar de una determinada manera, pero el médico no puede negarse a llevar a cabo una práctica, o dejar de llevarla sobre la base de sus propias convicciones. El paciente tiene derechos, el médico obligaciones. Y ojo con no cumplir con ellas, que allà estará el Estado para abrirle un expediente.
No sé quién ha asesorado a la Junta para redactar esta ley, pero desde luego la terminologÃa es mal utilizada y los conceptos mal definidos. Se sacan de la manga una definición de eutanasia, para luego decir que todo lo demás es práctica legal y legÃtima. Definen sedación paliativa mezclando churras con merinas (les recomiendo comparar estas definiciones con las que da la Sociedad Española de Cuidados Paliativos para ver lo peces que están los legisladores andaluces sobre el tema)
Y todo esto, cuando han pasado 9 meses del plazo previsto para presentar la evaluación sobre la Estrategia Nacional de Cuidados Paliativos. Ni está ni se le espera. Ni siquiera lo tienen en la agenda.
En fin, que no hacÃa falta que vinieran a decirnos lo que ya sabÃamos, salvo que lo que quieran es ir dando pasitos sin que se note para poder obligar a los médicos a aplicar la eutanasia.
Por cierto, a estas alturas no se creerán ya lo que dice el Gobierno sobre la propuesta de Joan Tardá acerca de la eutanasia. Hicieron lo mismo con el aborto, y fÃjense a lo que hemos llegado.



