Seducidos por la muerte

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“La experiencia holandesa ilustra cómo una cultura transforma el suicidio en suicidio asistido y usa laeutanasia de una forma casi rutinaria para tratar con enfermedades graves oterminales, o incluso con la simple tristeza.”  (“Seducidos por la muerteâ€. Herbert Hendidn. Ed. Planeta)

Este libro escrito por el Dr. Herbert Hendin, Director Médico de la Suicide Prevention Internacional, y Catedrático de Psiquiatría del New York Medical College, que frenó a la administración Clinton cuando se disponía a sacar una ley financiada con fondos federales. 

Merece la pena leerlo, y si algún día tenéis la oportunidad, escuchar a Don Ignacio Sols contar cómo a un matemático se le ocurrió adentrarse en este mundo, y como quedó impresionado ante los efectos que ha tenido la aceptación de la eutanasia en un país como Holanda.  

De paso, os invito a que visitéis la página a la que os remito en el link, un lugar para formarse e informarse sobre temas tan importantes como es el valor de la vida humana. 

Este libro es un aviso a navegantes. Animaos a leerlo, no quedareis defraudados.

Informe Semanal veta a Derecho a Vivir

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Aunque reconozco que cuando se nos llamó para pedir unas declaraciones sobre el caso Eluana para Informe Semanal, pensé que podría haber cierto grado de manipulación de las mismas, nunca pensé que esa manipulación no se daría, simplemente porque se censuró nuestra opinión y no se emitió. ¿La excusa? Falta de tiempo, ese tiempo que no se le negó a ninguno de los que aparecen hablando a favor de la muerte de Eluana incluso en más de una ocasión, como es el caso de Fernando Marín, presidente de la Asociación Derecho a Morir Dignamente (eufemismo que utilizan para pedir que se legalice la eutanasia). Para él hubo tiempo de sobra al igual que para Pablo Simón, a favor también de la muerte de la chica, qué suerte tuvieron de pensar como los sectarios que dirigen el programa, porque gracias  a eso pudieron expresar sus opiniones en más de una ocasión. Pero paso a relatar en primer lugar la manipulación con al que se presentó el caso de Eluana, y argumento el por qué.

 

En primer lugar, si uno accede a Internet para ver el reportaje, verá que se habla de desconectarla de la sonda, cuando Eluana no estaba conectada ni enchufada a nada, lo más correcto hubiera sido retirarle la sonda, pero ese término puede llevar a pensar que sólo le daba de comer y beber, y eso puede ser peligroso para el objetivo del reportaje.  A continuación se comienza con un caso de sufrimiento, pero, y entiéndaseme el término, “lacrimógeno†en el sentido de que presenta a una mujer que sufre como consecuencia de un caso similar. Podrían haber  presentado, porque los hay, otro en el que los familiares deciden seguir adelante con la vida del enfermo. Primera censura: los que viven con ánimo y luchan por seguir con estos familiares no pueden dar su testimonio, no sea que los espectadores se pongan a pensar.

 

Como era de esperar utilizan al Vaticano y lo presentan como aliado de Berlusconi y culpable de todos los males y sufrimientos de la humanidad. Paralelamente, y curiosamente la única aparición de alguien que se opone a la muerte de Eluana son unos señores frente al centro donde murió, y una discusión entre ambos grupos (sí, los proeutanasia también gritaban), presentando así a los que piden por la vida de Eluana como unos fanáticos irracionales.

 

Y empiezan las declaraciones de personas que están a favor de haber dejado morir a Eluana de hambre y sed, de médicos diciendo que no se despertará jamas (nunca sabremos si ese médico dijo que en un momento podría sentir el calor y el cariño, pero hay otros muchos neurólogos que así lo afirman, otra vez la censura)

 

Comienzan con el tema del testamento vital, cono si fuera algo prohibido en España y como si las voluntades anticipadas sólo sirvieran para pedir que se aplique la eutanasia. Presentan, en un alarde de manipulación digna de novatos en el arte, el caso de un granadino, “el primero de España que pudo morir conforme a lo que él deseabaâ€, siendo en realidad el caso de un enfermo con cáncer terminal que pidió no recibir más quimioterapia y tratamiento, algo perfectamente lícito y que nada tiene que ver con Eluana ni con la eutanasia. Y después el de Inmaculada (¿me censurarían porque dije que era lícito lo que pidió, y ellos lo que querían era que me opusiera a todo?), unido sin solución de continuidad con un comentario sobre el caso Montes, como si todo fuera lo mismo, agítese y esperemos el resultado.

 

Y otra vez la asociación proeutanasia, invitada de honor junto con el Sr. Simón, y yo sin aparecer (y eso que hasta me maquillé para la ocasión….). Y para rematar, la ley andaluza sobre la muerte digna, que no dice nada nuevo y que no hace ninguna falta ya que en España se puede rechazar un tratamiento no curativo, un encarnizamiento terapéutico y se puede pedir morir en casa con sus familiares, lo que no se puede pedir es la eutanasia. Pero claro, para eso primero hay que aclarar los conceptos, como hice yo en la grabación (¿quizás también por decir todo esto me censuraron, o porque dije que a Eluana  se le pinchó más veces en sus tres últimos días que en sus 17 años de vida con las religiosas?

 

Siento que esta entrada haya sido tan larga, pero me mueve no sólo la indignación de haber sufrido la censura de los dictadores del gobierno (de nuevo he vuelto a sentir lo que es vivir en una dictadura), sino el que las personas que me lean puedan entender cómo se manipuló todo, cómo se metieron todos los casos en el mismo saco, y cómo se evitó exponer situaciones de personas que vivieran el sufrimiento de otra manera)

 

Así fue, y así se lo hemos contado. No recuperaré la hora que perdí con  ellos, intentaremos al menos recuperar las imágenes que nos han robado, y desde luego seguiremos denunciando este atropello a la vida, a la democracia y a la pluralidad. Nos han vetado ustedes descaradamente, pero seguiremos haciéndonos oír, aunque ustedes, semana tras semana, pretendan amordazarnos.

Eluana, descansa en paz

Eluana, todavía hay esperanza

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Hace un tiempo escribí en este blog una entrada que se llamaba “Esperanza para Eluanaâ€. Hoy, lamentablemente, tengo que escribir otra para denunciar que en pocas horas, algunas personas, a las que en los medios de comunicación les llaman “voluntariosâ€, le retirarán el alimento y la bebida para que muera de inanición y deshidratada. Estos voluntarios deben de estar muy ilusionados con esta gran labor que van a llevar a cabo, al menos eso deben pensar ellos, pero hay que tener mucha sangre fría y un gran desprecio hacia el valor de la viad huachan como para ofrecerse voluntario a quitarle el alimento a un enfermo vivo para que se muera.

Esa es la realidad: Eluana no está muerta, está enferma. No está conectada a ninguna máquina y sus órganos vitales le funcionan de manera autónoma. No necesita de un respirador para vivir ni de ningún medio desproporcionado o artificial. Es una enferma que está viva, y, como cualquier enfermo o sano necesita comer y beber para seguir viviendo.

Los medios de comunicación utilizan términos como “desconectarâ€, “artificialâ€, etc, para dar la impresión de que lo que se está haciendo es ensañarse con ella y hacerla sufrir, y nada más lejos de la realidad. Y si no, que se lo pregunten a las religiosas que la han cuidado hasta casi el final de sus días, las cuales estoy segura de que le han dado más amor y más cariño del que quizás la propia Eluana hubiera podido imaginar de haberse encontrado en una situación similar.

Muchas  voces dicen: “si ella hubiera podido opinar, hubiera pedido que se la mataraâ€. Pero lo que no se dice o no se piensa es que si a ella le hubieran contado que iba a ser tratada con un inmenso cariño, que iba a ser cuidada y mimada por otros, que miles de personas iban a apoyarla y estar a su lado, e incluso ofrecerse voluntarias, ellas sí, para llevarla a su casa y cuidar de ella hasta el final de sus días, quizás se hubiera pensado otra cosa.

Un auto del juez que en primera instancia permitió que se le retirara el alimento decía que su pasión por la vida hacía pensar que Eluana hubiera preferido morir antes que vivir así. Sinceramente, tenemos dos conceptos distintos de lo que es la pasión por la vida, y, en todo caso, la propia vida de Eulana no puede depender del que tenga este juez.

El caso es que siempre hay alternativas, y siempre hay que ofrecerlas. El drama es que hay personas que se empeñan en luchar por la muerte, y no por la vida.

No entro a juzgar aquí a nadie, pero no puedo entender qué motivos llevaron al padre de Eluana a pedir que la mataran. ¿Sufrimiento? ¿Lo demostraba ella? ¿Sabaí lo que ella, en lo más recóndito de su ser, podía sentir, e incluso, si en ese mundo desconocido en el que viven estos enfermos, podía su corazón querer, desear o agradecer?

Eulana, desde aquí quiero que sepas que pienso en ti, que deseo que siga habiendo una esperanza para ti, y que pido para que no sufras. Esta vez sí que es seguro que lo que te quieren hacer te hará sufrir, y estoy segura de que nunca hubieras querido ese tipo de final. Pero piensa que hay muchas personas que se unen a ti, y que algún día tu vida será útil, porque la sociedad pensará en ti muriendo de hambre y sed, y se prometerá que nunca más volverá a pasar. Por eso, aún hay esperanza.

Gracias, Eluana.

Cortometraje dedicado a Eluana Englaro

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Imaginénse a ustedes mismos pasando hambre e intentando buscar algo de alimento o de bebida para mantenerse, y encontrarse que los que se lo pueden proporcionar han recibido órdenes expresas de no ayudarles porque sus padres o tutores han decidido que su vida no merece la pena.

Esto es lo que le ha pasado a Eluana Englaro en Italia, y lo que pasó con Terri Schiavo en Estados Unidos. Este cortometraje titulado “Tengo hambre” está dedicado a Eulana, y nos ayuda a ponernos en su lugar. Hoy parece que es ciencia ficción, pero si nos colocamos en la parte alta de la pendiente, nos iremos deslizando por ella y cualquier día puede que nos toque a nosotros. Ayúdanos a evitarlo.

Esperanza para Eluana

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Me alegra leer que el ministerio de Sanidad italiano ha prohibido que a Eluana se le retire la sonda que la alimenta y la hidrata. Eso quiere decir que, de momento, no tendrá una muerte indigna, pasando hambre y sed. Curiosamente los que defienden la eutanasia son los que están a favor  de , que pacientes que no pueden decidir por sí mismos acaben muriendo deshidratados y por inanición.

En la circular enviada por el ministerio, se dice que “interrumpir la nutrición e hidratación de las personas en estado vegetativo “no es legal” tanto para las estructuras públicas como privadas”. El Ministerio explica que “así se especifica en un estudio de 2005 del comité italiano de bioética y en el artículo 25 de la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad de Naciones Unidas”.

Una vez más, aparece una clínica privada que se empeña en llevar a cabo el acto de provocarle la muerte a Eluana. ¿Por qué ese interés? No lo sé, pero tal y como funcionan los negocios de la muerte aquí en España, me puedo hacer una idea.

El caso es que esta es una buena noticia, y que la amenaza de una muerte lenta y penosa para Eluana se aleja álgo en el horizonte.

El caso de Hannah Jones no es eutanasia

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El caso de Hannah Jones puede ser polémico, se puede discutir todo lo que haga falta sobre él, pero lo que no puede hacerse es definirlo como un caso de eutanasia, porque no lo es.

Para poder opinar sobre este caso y sobre la postura de la niña y de sus padres ante el mismo, es preciso conocer absolutamente todos los datos, saber cuál es el pronóstico que le han dado los médicos, qué supervivencia tendrá si es transplantada, cuál será su tipo de vida, qué posibilidades tiene de morir en quirófano, etc. Con esto no quiero decir que un transplante en este caso esté contraindicado, yo no soy una experta en el tema, pero sí quiero incidir en que no se trata de una disyuntiva entre una larga vida sana y sin problemas y una muerte segura.

Mi opinión sobre este caso, con los pocos datos que tenemos sobre la mesa, es que los padres, junto con su hija, han tomado una decisión que es la de que la niña no reciba un transplante, algo que se hace a diario en todos los países del mundo. Lo peculiar de este caso es que aquí la niña también ha intervenido en este proceso de decidir sobre su futuro, y sus padres están de acuerdo. En ningún sitio he leído que los padres estén en contra de la opinión de su hija, por lo cual tenemos que pensar que es algo que han decidido entre los tres.

Otra cosa que tampoco podemos afirmar es que la niña ha elegido morir, porque la otra opción también le podía provocar la muerte. Hannah lo ha dicho, ella quiere seguir viviendo hasta que su corazón deje de latir, y quiere seguir disfrutando de la vida hasta que le llegue el fin. Quiere seguir viviendo junto a sus padres, disfrutar de ellos y de cosas que le ilusionan, viajes con los que sueña, y, en definitiva, vivir con alegría hasta el final. Por tanto, nada de eutanasia (no activa ni pasiva, distinción que en mi opinión no cambia nada), nada de suicidio, nada de querer dejar de vivir, que no nos engañen.

Quienes quieran seguir afirmando que está pidiendo la eutanasia se equivocan de cabo a rabo, unos sin mala intención, y otras con el objetivo de volver a sacar el debate de la eutanasia a la calle a la primera que se les presente.

Durante estos días me han llamado de distintos medios de comunicación, como portavoz de la plataforma Derecho a Vivir y Hay Alternativas. Me ha sorprendido la falta de rigor con la que hablaban del tema, y la obsesión por que nos posicionáramos en contra, para así tener a personas de los dos “bandosâ€. Es más, algunos periodistas se han quedado bastante sorprendidos ante mi contestación en negativo al preguntarme:ustedes, ¿estarán  en contra, no? Otra vez los mismos debates con los mismos participantes: partidarios de la eutanasia y contrarios a ella. A esto se pretende reducir el debate, incluso ante temas que nada tiene que ver con la eutanasia.

Por eso creo que hay que explicar las cosas, razonarlas y debatirlas, por supuesto, pero sin caer en la trampa. Ya lo intentaron con Inmaculada Echevarría, y lo consiguieron, espero que seamos finos a la hora de tratar estos temas, y, si quieren sacar la eutanasia a la calle, que lo hagan ellos, no nosotros.

¿Qué es una vida digna?

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Leo en las noticias esta semana que en Los Ãngeles se ha suicidado un agente de bolsa porque tenía importantes problemas de tipo económico. Además ha matado a toda su familia. Creo que todos los que hemos leído esta noticia habremos pensado lo mismo, y es que este hombre seguramente tenía algún problema de tipo mental que le llevó a este acto tan horrible. Sin embargo, seguro que para él su vida no tenía ya el más mínimo sentido, y decidió quitársela él  mismo y quitársela a su familia.

Entre las personas que piden la eutanasia y este señor existe una gran diferencia, y es que el broker americano mató a toda su familia, dispuso de la vida de todos ellos, además de disponer de la suya, y el que pide la eutanasia no “perjudica” a nadie más.

 Pero imaginemos que ocurre un caso similar sin asesinato de familiares, es decir, un hombre con grandes problemas económicos que llega a pensar que así no quiere vivir, y pide que le apliquen la eutanasia. ¿Quién se atrevería a decirle que no tiene derecho a ella, y por qué?

Si el valor y la dignidad de la vida humana quedan a merced de las circunstancias personales de cada uno, no podremos poner un límite, para mí mi vida será digna de una forma, y para usted de otra. Y que no venga el Estado a decirme que yo no tengo derecho a que la Seguridad Social me financie la eutanasia, que para eso pago mis impuestos.

Mi moral sí, la tuya no

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Leo en la prensa que Rèmy Salvat, un chico francés con una enfermedad degenerativa, pidió a Sarkozy que dejara a un lado sus convicciones morales para permitir que se le pudiera aplicar la eutanasia. Ante esta petición yo me planteo lo siguiente: ¿por qué el respeto a la libertad de elección de los demás tiene que obligar al otro a prescindir de sus convicciones morales? ¿Quién respeta a este?

Rémy pensaba que su derecho a decidir cuándo morir, y a implicar a los demás en esa decisión tenía que prevalecer sobre el derecho de Sarkozy a actuar en conciencia. ¿Es que un legislador tiene que prescindir de sus convicciones morales para poder gobernar? ¿Cómo tendrá, pues, que dirigir un país, si nunca legislará a gusto de todos? En mi opinión la respuesta es que no se puede legislar a favor de la excepción. En el caso de Rèmy el principio de autonomía permanecía intacto, ya que, como se ha demostrado, él era perfectamente capaz de suicidarse. Es decir, si quería morir, podía morir. No quiero entrar ahora a debatir si me parece correcta esta decisión, pero no puedo comprender por qué pensaba que tenía derecho a pisotear el principio de autonomía por el que un hombre puede actuar según el dictado de su conciencia .

“Mientras que pueda andar, viviréâ€, decía Rémy. Para él la vida sólo merecía ser vivida si le funcionaban sus piernas, sólo podría vivir con dignidad con un par de piernas funcionando. Pero puede ser que otros no quieran vivir si no le funcionan las manos, o si les falta un pie, o si no tienen dinero para vivir en casa propia y no alquilada. ¿Y quién decide cuál de estas personas lleva razón? Cada una tiene su argumento, y todos tiene que ser igual de válidos.

¿Será el estado el que decida quién puede morir legalmente y quién no? ¿No somos todos iguales?

La demanda social

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La reunión del ministro Fernández Bermejo con dos representanes de una asociación proeutanasia ha sido muy positiva, según ha declarado uno de los representantes de esta asociación. El objetivo de esta reunión fue el de acelerar el debate en torno a la cuestión de la eutanasia.

Resulta que ahora quien decide lo que la sociedad quiere debatir o no son un ministro que está de paso y dos personajes que defienden una causa que, para la mayoría de los ciudadanos, consiste en que se pueda matar a las personas cuando ellas lo pidan, con cobertura social y con el dinero de todos, nos guste o no.

Pues no, señores, no. La eutanasia en España no es algo que la sociedad demande, por más que ustedes se reúnan para decidirlo. La sociedad española no quiere que se mate a sus enfermos, como no quiere que se mate a sus niños. Si, según ha declarado el ministro, el gobierno se encuentra en un período de “reflexión profundaâ€, demuéstrelo usted, consulte, reúnase con todas las asociaciones, escuche a los que defienden la vida como valor universal, aclare si en España los enfermos están bien atendidos física y psicológicamente, déjense la piel en cuidar a los débiles, y verá como los españoles le apoyamos. Me temo que lo demás, señor ministro, es puro interés ideológico, y ustedes, en eso de manipular las ideas, son unos auténticos expertos.

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