Yo tenÃa una pregunta para usted
Le han pillado, Sr. Zapatero
Me alegro muchÃsimo que ayer le preguntaran si usted piensa que el embrión y el feto son seres humanos. Y me alegré porque siempre he pensado que si alguna vez tuviera la oportunidad de formularle una pregunta, serÃa esa la que le harÃa.
Lógicamente, usted no quiso contestar. No quiso o no supo, ese es su drama.
Si contestaba que sÃ, estarÃa usted admitiendo en público que está a favor de legalizar el asesinato de miles de seres inocentes. Si contestaba usted que no, se le echarÃan encima todas las madres de niños prematuros, los médicos que luchan por salvarlos, y, al fin y al cabo, la sociedad entera.
Usted no puede contestar a una pregunta de ese tipo, porque sabe lo que quiere pero no por qué lo quiere. Usted sabe que quiere más aborto, aborto libre, aborto a granel, pero no sabe por qué, sólo sabe que son eso le hace usted la puñeta a los curas, a los católicos, y se carga los valores “tradicionalesâ€, pero está usted en un gran error. Ha quedado usted retratado, señor Zapatero.
Dijo usted que era una pregunta de tipo doctrinal, lo que nos faltaba. ¿Cree usted que sus hijas son dignas de ser respetadas como personas o no? Pues dependerá de lo que diga la Iglesia, esa a la que usted tanto respeta. De doctrinal nada, y si no, páseese usted por el blog de un ateo convencido y lea lo que opina sobre el aborto.
Dice usted que no quiere meter en la cárcel a las mujeres que abortan por encontrarse en una situación dramática, y sin embargo, con la ley de plazos que usted quiere aprobar, las mujeres pueden ir a abortar del brazo de una amiga con las bolsas de las rebajas en la mano, y luego irse a tomar el aperitivo, porque no tendrán que dar ninguna explicación de por qué quieren abortar.
Y si usted acata la sentencia del Tribunal Constitucional, debe usted admitir que la vida del nasciturus es un bien que hay que proteger, y con la ley que usted pretende, ese bien queda a la merced de las apetencias de la madre, ni siquiera el padre puede opinar sobre la vida de su hijo.
En fin, señor Zapatero, yo tenÃa una pregunta para usted, y se la hicieron por mÃ. La respuesta, he de confesarle que ya sabÃa cuál serÃa: ninguna.



