EL MARTIRIO OLVIDADO DE LOS CRISTIANOS IRAQUIES

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Desde el 2008 se ha iniciado un mayor martirio para los cristianos iraquíes. El 13 de marzo aparecía sin vida, el cuerpo del arzobispo caldeo de Mosul, Paulos Faraj Rahno, de 65 años, quien había sido secuestrado el 29 de febrero ante la iglesia del Espíritu Santo. En la operación premeditada, fueron asesinados dos de sus guardaespaldas y el conductor. El funeral se celebró en la iglesia de Mar Addai, en el pueblo cristiano de Karamles, a pocos kilómetros de Mosul, por el cardenal Emmanuel III Delly, patriarca de Babilonia de los Caldeos. Pero el 5 de abril se repetía la tragedia. Yousef Adel Abudi, nacido en 1960 en Bagdad, párroco siro-ortodoxo de la iglesia de San Pedro y San Pablo, era asesinado con un arma con silenciador en el barrio de Karrada. El sacerdote asesinado era ingeniero eléctrico, estaba casado, y había sido párroco en Mar Benham, hasta que fue destruida. Esta era la misma parroquia, donde el anterior párroco, el padre Douglas Yousef Al Bazi había sufrido nueve días de secuestro en 2006. El asesinato del joven párroco era efectuado días después del secuestro de cuatro universitarias católicas. En octubre la campaña contra los cristianos se recrudecía en Mosul, la segunda ciudad más importante de Irak, situada a casi 400 kilómetros al norte de Bagdad, sólo en el último mes, habían muerto 15 cristianos, y habían huido otros 10.000 más. La campaña era promovida por grupos afines a Al Quaeda, pero también las milicias kurdas aprovechan la ocasión de eliminar a una minoría no musulmana. La supresión de la ley electoral que aseguraba una presencia parlamentaria a las minorías étnicas y religiosas trabaja a favor de la progresiva desaparición de los cristianos del país. En el 2009 la violencia prosiguió. El 31 de marzo, Sabah Aziz Salaiman, de 71 años, falleció en Kirkuk durante un intento de robo y un día después, Nimroud Khodir Moshi fue asesinado en el exterior de un restaurante de Bagdad, ciudad donde también mataron a dos hermanas. En Mosul, fue asesinado el electricista Abdul Aziz Elías Aziz. El 26 de abril se repetía la pesadilla, en la ciudad de Kirkuk. Susan Latif David y su suegra, Muna Banna David, murieron sobre las siete de la tarde, cuando diversos hombres armados irrumpieron en su casa, en el distrito de Domeez. Casi al mismo tiempo, en otra zona de la ciudad, Basil Shaba era asesinado en un ataque de características similares. Su hermano Thamir y su padre, Yousif, resultaron heridos en ese asalto. Sin embargo, la última Navidad del 2009 se preparaba sangrienta, el 15 de diciembre un par de iglesias de Mosul eran atacadas con bomba, aunque no hubo pérdidas humanas. Pero el día 18, un jóven cristiano de treinta años, Zeid Majid Youssef, moría acribillado a balazos. La noche de Navidad le correspondía a Basil Isho Youhanna. Pero el inicio del 2010 no ha sido mejor, el 12 de enero, también en Mosul, era asesinado Hikmat Sleiman, propietario de una tienda de fruta. El 17 era el sirocatólico Saadallah Youssif Jorjis, de 52 años, casado con dos hijas, que también se dedicaba a la venta de fruta. El 19 le ocupaba el trágico turno a otro sirocatólico, Abdullahad Amjad Hamid. Estos asesinatos han empeñado la toma de posesión del arzobispo de Mosul, Monseñor Emil Shimoun Nona, que venía a ocupar el puesto de su antecesor, que fue secuestrado y martirizado. Desde la invasión norteamericana en el 2003, se calcula en dos mil cristianos asesinados. La guerra solo ha significado para una de las comunidades cristianas más antiguas su franja desaparición y el exilio de sus supervivientes a un mundo occidental que ni los reconoce ni los aprecia.

NAVIDAD Y PRESENCIA CRISTIANA EN TIERRA SANTA

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La Navidad representa para los cristianos de Tierra Santa, el momento de mayor alegría, por la llegada del Salvador. Sin embargo, la Navidad no es pública, los cristianos son minoritarios en la sociedad donde viven (islámica o hebrea), y se encuentran fraccionados en diferentes iglesias, dentro de las cuales pueden existir diversos ritos. Las causas de su división las encontramos en el remoto pasado, cuando las disputas de los Padres de la Iglesia se centraban en definir la naturaleza de Jesús. El concilio de Éfeso de 431 rebatió la teoría diofisita de que dos naturalezas coexistían en dos personas, a su vez en una. Esta pugna dio con la aparición de la iglesia nestoriana, que procedió a expandirse por el Asia central. Veinte años después, en el concilio de Calcedonia, se respondía a la herejía contraria, el monofisismo, que defendía la existencia de una sola naturaleza en una persona. En esta ocasión, las iglesias que se separaron fueron la Armenia, Copta (Egipto), Etiope y la Siria. La parte que permaneció fiel al emperador bizantino, fue la denominada melquita, del término melker, que es emperador. Sin embargo, la fecha de 1054 es la definitiva separación entre los dos pulmones de la Cristiandad. Roma y Constantinopla se excomulgaron mutuamente y se materializó la división de los cristianos de occidente y oriente. Estos últimos formaron la Iglesia Ortodoxa, que mantiene los patriarcados históricos de Constantinopla, Alejandría, Antioquia y Jerusalén. Los cristianos de Tierra Santa tienen la difícil misión de mantenerse en una tierra donde no son queridos. Para los israelíes, son palestinos que luchan por un país independiente; para los palestinos de Hamas, traidores que se niegan a aceptar el Islam. Para colmo, los cristianos, en su mayor parte árabes (170.000 en Israel, Autonomía Palestina y Jordania), aunque con un contingente cada vez mayor originarios del judaísmo (3.500), se encuentran divididos en una veintena de comunidades. A estas cifras habría que añadir casi los 40.000 de la franja de Gaza. Las cifras son elocuentes: unos 120.000 ortodoxos, 4.000 armenios, 2.000 jacobitas-monofisitas, 20.000 católicos romanos, 7.000 católicos maronitas, 50.000 católicos griegos, 400 católicos jacobitas, 1.000 católicos armenios, 3.000 anglicanos etc… La diversidad, por tanto es enorme, aunque luego se concentren, como los latinos en Nazaret y los maronitas en Galilea. El gran soporte de la presencia de esta minúscula comunidad cristiana proviene de la Custodia franciscana de Tierra Santa, 334 frailes de 32 países custodian 74 lugares bíblicos, 29 parroquias, 79 iglesias, 16 escuelas, 4 casas de peregrinos, 3 residencias de ancianos y 2 casas para niños huérfanos. En las escuelas, se encuentran 10.000 alumnos, el 60 % de ellos cristianos, donde se fomenta la convivencia entre las distintas religiones. La enseñanza da trabajo a 400 profesores y a otros 250 en las oficinas de la Custodia. Aparte los hermanos de La Salle rigen la Universidad de Belén, que cuenta con 2.500 alumnos y 9.000 graduados. Su presencia mantiene viva, dinámica y comprometida a la que fue la primera comunidad cristiana del mundo. En la actualidad, la prelatura del Opus Dei, los neocatecumenales, los legionarios de Cristo y los focolares, se han afincado en Tierra Santa para ayudar a “fijar” la presencia cristiana en la tierra de origen. Las comunidades cristianas se enfrentan a la terrible situación de la emigración de sus mejores cuadros profesionales e intelectuales. Los pueblos se desertizan y las comunidades se mantienen por la regular llegada de cristianos procedentes del campo. Pero estas comunidades cristianas quedan compuestas de ancianos, niños y esencialmente, mujeres. Los hombres emigran y las mujeres cristianas, en una sociedad tan masculina, como la árabe, sino se casan, no son consideradas socialmente. Ante la ausencia de hombres jóvenes cristianos, se casan con musulmanes, pasando a formar parte de la comunidad islámica. No obstante, en Navidad, los cristianos de Belén, Nazaret y Jerusalén seguirán saliendo a la calle a dar testimonio de que el hijo de Dios ha nacido para salvar a la Humanidad. Mientras queden cristianos, existirá esperanza de paz en una tierra denominada Santa.

24 DE ABRIL: EL GENOCIDIO INVISIBLE

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El próximo 24 de abril se conmemora por las comunidades armenias, el aniversario del genocidio armenio. Un exterminio invisible para los medios de comunicación. El 24 de abril de 1915, el gobierno de los Jóvenes Turcos decretaba la deportación de la población Armenia al sureste de la península. El traslado de la población Armenia a los campos de concentración del norte de la actual Siria e Iraq, y su ubicación en una zona absolutamente desértica ayudaron a crear el momento propicio para su eliminación física. Aunque los historiadores turcos rebaten las cifras, se calcula que murió casi un millón de armenios residentes en el Imperio, de un total de un millón trescientos mil. También fue destruido el 95% del patrimonio cultural armenio, donde se incluyen preferentemente 2.500 iglesias y 1.500 colegios, sufriendo destrucción más de 25.000 aldeas y 66 ciudades.  

Armenia es uno de los países más antiguos de la historia, pero a la vez de los más sufridos, a consecuencia de la vecindad de poderosos vecinos. Reino independiente desde antiguo, X-VII a. C., sufrió invasiones de pueblos nómadas indoeuropeos como escitas y cimerios y el dominio posterior del imperio persa, macedónico y del romano. Sin embargo, Armenia vio su territorio dividirse en el reparto entre los imperios de Bizancio y Persia en el siglo IV d. C. Los armenios, son cristianos monofisistas y tienen una Iglesia nacional propia, aunque una minoría con su propio rito forma parte de la Iglesia Católica. Relevancia política tuvo la pequeña Armenia, situada en la Cilicia, región costera de Anatolia, cercana a Antioquia, que quedó bajo el control otomano.

 

Bajo el dominio turco, los armenios se extendieron por todo el imperio como parte de su clase comercial. No obstante, en los períodos de intolerancia muchos armenios tuvieron que exiliarse formando colonias en el exterior, en estas colonias exteriores es donde surgió el sentimiento nacionalista que demandaba una Armenia independiente y no sometida a ningún imperio. De este modo, el primer periódico nacionalista armenio fue fundado en Madras (India). Sin embargo, el nacionalismo de los Jóvenes Turcos deseosos de modernizar el imperio dándole una prefiguración nacionalista chocó con los armenios a los que se les vio como una minoría a la que se quiso asimilar islamizándola. El resultado fue el exterminio de una comunidad que no tuvo repercusión posteriormente. Las consecuencias fueron muy graves, la omisión de este trágico capítulo de la historia creo el antecedente para que se pudiese eliminar a otras comunidades. La pregunta de ¿Quién recuerda a los armenios? Sirvió como ejemplo para la eliminación de otros pueblos. En la actualidad quien pregunta sobre la suerte de los caldeos iraquíes o los cristianos sudaneses.

 

LA IGLESIA ORTODOXA RUSA: EL OTRO PULMÓN DE LA CRISTIANDAD

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La elección de Kiril de Smolensko como Patriarca de Moscú abre grandes esperanzas para Rusia y para la Iglesia católica. Vladimir Gundyaev nació en Leningrado el 20 de noviembre de 1946, hijo de un sacerdote ortodoxo. Estudió teología en esta ciudad y se ordenó como hieromonje en 1969, y archimandrita en 1971.Entre 1971 y 1974 fue representante del Patriarcado de Moscú ante el Consejo Ecuménico de las Iglesias. En 1976 fue ordenado obispo de Vyborg, y arzobispo de Smolensko en 1984, de donde se convirtió en Metropoplita en 1991. Desde 1989 era el encargado de las relaciones exteriores de la Iglesia ortodoxa rusa, y como tal, el encargado de relacionarse con la Iglesia Católica.La Iglesia Ortodoxa Rusa tiene una historia verdaderamente interesante. Hace un milenio que los misioneros bizantinos iniciaron la evangelización en las estepas rusas. En 1035, Kiev se convertía en sede metropolitana y en el 1054 rompían junto a los griegos bizantinos la unidad de la Iglesia, que se mantiene hasta hoy día. Desde entonces, la Iglesia Ortodoxa Rusa ha ido construyendo su propia historia, y la identidad de Rusia como país. La caída de Constantinopla (Bizancio) y el matrimonio de Iván III con Sofía Paleólogo, propició que Moscú fuese reconocida como la tercera Roma, e imitase arquitectónicamente a la Bizancio sometida al turco. Desde entonces el águila bicéfala bizantina ondea en el escudo de Rusia. Sin embargo, desde el reinado de Pedro el Grande, el patriarcado cayó en manos del poder imperial, y el zar fue la máxima autoridad eclesiástica. Zarismo y Patriarcado eran el mismo sistema, por lo que la revolución bolchevique casi provocó la desaparición de la Iglesia Ortodoxa, perseguida y martirizada durante el periodo comunista. Sin embargo, Stalin durante la Segunda Guerra Mundial tuvo que recurrir a ella para poder galvanizar  a la población rusa en su combate contra la invasión alemana. La guerra por el comunismo se transformó en la gran guerra patriótica, y la Iglesia Ortodoxa pudo sobrevivir durante el periodo comunista. Como premio, las iglesias ortodoxas de los países sometidos al comunismo, quedaron satelizados por el patriarcado moscovita.Después de la caída del comunismo, la nueva Rusia revivió un renacimiento espiritual que intentó calmar la sed espiritual de la sociedad rusa, educada en el materialismo ateo comunista. Entre 50 a 100 millones de rusos se consideran creyentes del cristianismo ortodoxo. Vladimir Putín y ahora su sucesor al frente de la presidencia, Dimitri Medvéded, han fomentado la relación entre el poder civil y el espiritual, y han favorecido el proceso de recuperación de la Iglesia Ortodoxa. La Iglesia Ortodoxa es la gran valedora de la identidad nacional rusa, pero también proporciona el alimento valórico necesario para recuperar una sociedad rusa que vive un invierno demográfico, causado por la destrucción de la institución familiar. En este momento, las instituciones políticas rusas confían en el cristianismo ortodoxo como el verdadero fermento del renacimiento nacional ruso. En cuanto al camino ecuménico, el actual patriarca es el hombre que con mayor conocimiento de causa sobre el proceso de acercamiento iniciado por ambas iglesias. En este aspecto, la comunidades católicas uniatas tienen un papel protagonista como puente entre ambos pulmones de la cristiandad.

NAVIDAD Y PRESENCIA CRISTIANA EN TIERRA SANTA

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La Navidad representa para los cristianos de Tierra Santa, el momento de mayor alegría, por la llegada del Salvador. Sin embargo, la Navidad no es pública, los cristianos son minoritarios en la sociedad donde viven (islámica o hebrea), y se encuentran fraccionados en diferentes iglesias, dentro de las cuales pueden existir diversos ritos. Las causas de su división las encontramos en el remoto pasado, cuando las disputas de los Padres de la Iglesia se centraban en definir la naturaleza de Jesús. El concilio de Éfeso de 431 rebatió la teoría diofisita de que dos naturalezas coexistían en dos personas, a su vez en una. Esta pugna dio con la aparición de la iglesia nestoriana, que procedió a expandirse por el Asia central. Veinte años después, en el concilio de Calcedonia, se respondía a la herejía contraria, el monofisismo, que defendía la existencia de una sola naturaleza en una persona. En esta ocasión, las iglesias que se separaron fueron la Armenia, Copta (Egipto), Etiope y la Siria. La parte que permaneció fiel al emperador bizantino, fue la denominada melquita, del término melker, que es emperador. Sin embargo, la fecha de 1054 es la definitiva separación entre los dos pulmones de la Cristiandad. Roma y Constantinopla se excomulgaron mutuamente y se materializó la división de los cristianos de occidente y oriente. Estos últimos formaron la Iglesia Ortodoxa, que mantiene los patriarcados históricos de Constantinopla, Alejandría, Antioquia y Jerusalén. Los cristianos de Tierra Santa tienen la difícil misión de mantenerse en una tierra donde no son queridos. Para los israelíes, son palestinos que luchan por un país independiente; para los palestinos de Hamas, traidores que se niegan a aceptar el Islam. Para colmo, los cristianos, en su mayor parte árabes (170.000 en Israel, Autonomía Palestina y Jordania), aunque con un contingente cada vez mayor originarios del judaísmo (3.500), se encuentran divididos en una veintena de comunidades. A estas cifras habría que añadir casi los 40.000 de la franja de Gaza. Las cifras son elocuentes: unos 120.000 ortodoxos, 4.000 armenios, 2.000 jacobitas-monofisitas, 20.000 católicos romanos, 7.000 católicos maronitas, 50.000 católicos griegos, 400 católicos jacobitas, 1.000 católicos armenios, 3.000 anglicanos etc… La diversidad, por tanto es enorme, aunque luego se concentren, como los latinos en Nazaret y los maronitas en Galilea. El gran soporte de la presencia de esta minúscula comunidad cristiana proviene de la Custodia franciscana de Tierra Santa, 334 frailes de 32 países custodian 74 lugares bíblicos, 29 parroquias, 79 iglesias, 16 escuelas, 4 casas de peregrinos, 3 residencias de ancianos y 2 casas para niños huérfanos. En las escuelas, se encuentran 10.000 alumnos, el 60 % de ellos cristianos, donde se fomenta la convivencia entre las distintas religiones. La enseñanza da trabajo a 400 profesores y a otros 250 en las oficinas de la Custodia. Aparte los hermanos de La Salle rigen la Universidad de Belén, que cuenta con 2.500 alumnos y 9.000 graduados. Su presencia mantiene viva, dinámica y comprometida a la que fue la primera comunidad cristiana del mundo. En la actualidad, la prelatura del Opus Dei, los neocatecumenales, los legionarios de Cristo y los focolares, se han afincado en Tierra Santa para ayudar a “fijar” la presencia cristiana en la tierra de origen. Las comunidades cristianas se enfrentan a la terrible situación de la emigración de sus mejores cuadros profesionales e intelectuales. Los pueblos se desertizan y las comunidades se mantienen por la regular llegada de cristianos procedentes del campo. Pero estas comunidades cristianas quedan compuestas de ancianos, niños y esencialmente, mujeres. Los hombres emigran y las mujeres cristianas, en una sociedad tan masculina, como la árabe, sino se casan, no son consideradas socialmente. Ante la ausencia de hombres jóvenes cristianos, se casan con musulmanes, pasando a formar parte de la comunidad islámica. No obstante, en Navidad, los cristianos de Belén, Nazaret y Jerusalén seguirán saliendo a la calle a dar testimonio de que el hijo de Dios ha nacido para salvar a la Humanidad. Mientras queden cristianos, existirá esperanza de paz en una tierra denominada Santa.

¿TURQUÍA, UN PAÍS EUROPEO?

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 La república turca es un país puente entre dos continentes. La actual Turquía es heredera del imperio otomano, un imperio que duró de 1299 hasta 1922. La Sublime Puerta llevó sus fronteras por el norte de África, los estados berberiscos reconocieron su vasallaje, y en Europa llegaron hasta Viena, la capital imperial. Sin embargo, tras un largo declinar, se fueron perdiendo las posesiones europeas, después de la Primera Guerra Mundial, perdió las provincias árabes asiáticas. No obstante, los intelectuales turcos pretendieron frenar la decadencia, adaptándose a modelos europeos. En 1908 el movimiento nacionalista de los Jóvenes Turcos, que depuso al sultán Abdul Hamid II, llamado El Rojo por su crueldad sanguinaria. Los Jóvenes Turcos gobernaron el imperio durante diez años, hasta el final de la Primera Guerra Mundial, pero conservando las centenarias instituciones del sultanato y el califato, que garantizaban la preeminencia de Constantinopla (Sagrada Puerta) sobre los musulmanes del mundo. El lema de “libertad, fraternidad e igualdad” amparó en realidad una política basada en la instrumentalización del islamismo y el panturanismo . Este movimiento pretendía unir a todos los pueblos de lengua y cultura turca. Pero la Primera Guerra Mundial trajo la desaparición del Imperio, y con él, el movimiento de los Jóvenes Turcos, su principal líder, Enver Pacha, murió en combate, al frente de los basmachis en  Asia Central contra los bolcheviques. Fue en ese momento cuando apareció el resurgir del orgullo nacional capitalizado por un antiguo oficial turco, Kemal Atatürk, quien consiguió derrotar a los griegos y expulsarlos en 1921 de la península anatólica junto al resto de las potencias extranjeras, que se habían hecho cargo de los restos del imperio.
Kemal Atatürk fue el fundador de la nueva Turquía, pensó que su país se había anquilosado y que debía escapar de la miseria modernizándose rápidamente copiando en todo a occidente. El laicismo se impuso y la religión islámica pasó a un segundo orden, el alfabeto latino fue establecido como obligatorio, la mujer conoció una libertad de oportunidades equiparable al mundo occidental. No obstante, la occidentalización de la nación no hizo desaparecer la vieja alma musulmana. La actual Turquía, es un país perteneciente a la OTAN y aliado estrecho de los Estados Unidos. Durante décadas fue un país fronterizo con la Unión Soviética y fuertemente armado. En nuestro tiempo, la nación otomana conserva viejos litigios con Grecia en el mar Egeo y especialmente en la isla de Chipre, donde todavía el norte de la isla sigue ocupada por los turcos, para evitar una ocasional anexión griega de la isla mediterránea. Sin embargo, el desplome del comunismo permitió un relanzamiento de su política exterior con su apadrinazgo a los pueblos musulmanes soviéticos de lengua turca. En la actualidad, hay seis países túrquicos independientes: Azerbaiyán, Kazajistán, Kirguistán, Turkmenistán, Turquía, y Uzbekistán, así como la Republica Turca del Norte de ChiprePero la occidentalziación ha llevado a que la actual república turca sea uno de los pretendientes a la Unión Europea. El país anatólico crece a un ritmo del 7,6 % en 2005 y se ha convertido en uno de los gigantes de la producción electrónica. Con sus 71 millones de habitantes, un 30 % menor de 15 años, y los bajos costes salariales, el país turco es el candidato ideal para sustituir a China como país productor. Sin embargo, el emergente país cuenta con una homogeneidad cultural islámica, ganada con precio de sangre. Aunque desde el nacimiento de la república, en 1923, la occidentalización se convirtió en el eje de la política turca, la islamización social se llevó a cabo para evitar la extensión del marxismo.  No obstante, existe una página negra en la historia de Turquía. A principios del siglo XX, la población cristiana de la península anatólica, base geográfica de la actual república turca, era de un 30 %. Durante la Primera Guerra Mundial se procedió al exterminio de 1.500.000 armenios y 300.000 árabes cristianos. El resto de los supervivientes se refugiaron en los países vecinos, donde más de medio millón de armenios viven en Líbano y Siria. La derrota militar griega de 1923, causó la expulsión de los griegos de Trebisonda y Esmirna, 1.350.000 personas. A pesar de todo, aún quedaban contingentes importantes de cristianos. En Constantinopla, la población griega ortodoxa era de 80.000 personas, pero los violentos progromos de 1955, la redujeron a los 5.000 actuales. En cuanto a los armenios, su número actual no llega a los 80.000, dedicados a un activo comercio. Con respecto a los árabes, son unos 500.000 musulmanes que viven en la antigua Antioquia, pero los cristianos son unos escasos 10.000, de la Iglesia asiria que viven en la frontera con Siria, donde todavía rezan en arameo. En total, junto a los 11.000 católicos romanos residentes en el país, la minoría cristiana ronda las 100.000 personas. Una escasa grey, de lo que fue en su día la cuna de San Pablo. Por el contrario, Europa da cobijo a 3 millones de ciudadanos turcos, respetando su identidad cultural y religiosa.

ARGELIA TIERRA DE PERSECUCIÓN Y MARTIRIO

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Argelia ha pasado de ser un país donde fracaso un experimento de socialismo arabizante, a sufrir una guerra civil con 200.000 muertos, al aplastar la revuelta islamista salafista. Sin embargo, en un intento del gobierno de congraciarse con la mayoría islámica del país, en el 2006 adoptó una ley contraria al proselitismo religioso que se aplica de forma exclusiva a los cristianos.

 

La comunidad cristiana de Argelia es muy pequeña desde la independencia del país, que se llevó a un millón de pied noirs. Oficialmente son cerca de 20.000, aunque pueden llegar con los conversos a unos 70.000, en un país de 36 millones. Se dice que unos 20.000 bereberes se han convertido, siguiendo el ejemplo del poeta Jean Amrouche. Este proceso es visto como un peligro político y la persecución contra los conversos se ha incrementado. En estos días se juzga a seis estudiantes en Tiaret por su conversión al cristianismo. Hace unos meses fue apresado y condenado a la cárcel, el sacerdote Pierre Wallez, por oficiar una Misa a unos estudiantes cameruneses. La ley prevé penas de 2 a 5 años, con multas de 5 a 10.000 euros. No obstante, la iglesia católica argelina no se amilana, entre 1994 y 1996 tuvo 19 mártires, entre los que destacan 4 padres blancos, los 7 monjes trapenses del convento de Nuestra Señora del Atlas en Tibhirine y el obispo de Orán, Monseñor Pierre Claverie. Un reguero de sangre, pero en el que siguen 4 obispos, 120 sacerdotes y 170 monjas. El obispo de Argel, es monseñor Ghaleb Moussa Abadía, de origen jordano, y el primer obispo que no es francés o de origen pied noir, como lo fue el asesinado titular de Orán. Un sacerdote nacido en un país islámico, procedente de una muy minoritaria catolicidad, pero con la sensibilidad y conocimiento necesario en estos momentos de persecución. Difícil situación en un país que quiere obtener la homogeneidad nacional con la extirpación de las minorías religiosas y la expulsión de los estudiantes africanos no musulmanes. La persecución a los cristianos, se puede dar, tan cerca de nuestras fronteras, por la ausencia de nuestro compromiso con nuestro hermanos de Fe.

LÍBANO, PIEDRA CLAVE DE LA CONSTRUCCIÓN DE LA PAZ EN ORIENTE PRÓXIMO

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Siria vuelve al escenario internacional y abandona la marginación que tenía por su alianza histórica con la república iraní. La Francia de Sarkozy se coloca la medalla de ejercer de primera potencia del Mediterráneo, desplazando a unos EEUU poco queridos en la región. Sin embargo el Líbano, un país que por su pluralidad podía ser ejemplo de convivencia, y que fue modelo de estabilidad política y puente entre occidente y oriente, no termina de volver a la normalidad. El acuerdo firmado en Qatar entre el gobierno y la oposición, puso una paz momentánea y proporcionó la elección de un presidente, que estuvo estancada durante meses. La elección de presidente en la figura del general Sleiman, subrayó el papel del ejército como una de las pocas instituciones neutrales del país. Sin embargo, el acuerdo no resuelve ninguno de los problemas yacentes en la pequeña nación del cedro. La sociedad pluri-religiosa libanesa, sigue dividida en dos peligrosos bloques, donde la influencia de Siria-Irán y Arabia Saudita-EEUU juegan sus bazas estratégicas sin importarles el futuro del país.

Por un lado, Hezbollah junto a Amal controlan la comunidad chií. La comunidad chiíta tiene una fuerte demografía, que provoca una fuerte emigración del campo a las ciudades, sin escuelas, ni centros sanitarios; el resentimiento es cada vez mayor entre los jóvenes contra la oligarquía sunnita. Son detalles que han ayudado a que los sectores populares del sur de Beirut, del valle de la Bekaa y del sur del país, vean con simpatía la reislamización. El partido de Dios, la formación política tradicional que fundó el Iman Mussa Sadr, desaparecido en un viaje a Libia, proporciona prestaciones sociales, sanitarias y escuelas, que han sido financiadas por Irán. En definitiva es un estado dentro de otro, donde el ejército no tiene fuerza para dominar la situación. Además su líder, Hassan Nasrallah puede atribuirse unos méritos militares únicos. En 1983 expulsaron a los occidentales del Líbano tras los atentados que costaron la vida a 251 marines norteamericanos y 58 legionarios franceses. En el 2000, Israel se retiró del sur del Líbano, sin ninguna contraprestación política. Pero después de haber perdido 800 hombres en la lucha guerrillera emprendida por los chiítas. Desde entonces Hezbollah se ha convertido en el símbolo del orgullo musulmán.

Entretanto, los cristianos se encuentran divididos buscando su supervivencia. La falta de unidad entre los cristianos es una de las claves determinantes para un futuro en paz. Los cristianos conforman el elemento identitario principal de la pequeña nación libanesa, muy vinculados con Europa a través del Mediterráneo. La desaparición de la presencia cristiana en Líbano señalaría la imposibilidad de convivencia entre cristianos y musulmanes, y el fin del único modelo parlamentario árabe en Próximo Oriente.

 

La extensa pluralidad religiosa y cultural del Líbano ha provocado una manipulación de las cifras reales de su población. La razón de todo ello procede del reparto del poder entre las diversas comunidades. El presidente de la república es un maronita, el presidente del gobierno un sunita, el presidente del parlamento un chiíta, y así sucesivamente. Pero las comunidades han variado su demografía y especialmente la chiíta es la más reivindicativa. Aunque los acuerdos de Taif marcaron una reforma que dividía a 50 % la representación parlamentaria entre cristianos y musulmanes, las tensiones por la manipulación de las cifras subsisten. Según el listado de ciudadanos inscritos en el año 2000, en el ministerio del Interior libanés para obtener el derecho a votar. Los ciudadanos votantes eran 2.649.121 ciudadanos, la población total estaría en 3.800.000. Divididos en comunidades serían: Alawitas, 18.491; armenios católicos, 19.392; armenios ortodoxos 89.649; asirios, 2.120; caldeos, 2.893; chiítas, 638.313; coptos, 83; drusos, 151.971; greco-católicos, 146.644; greco-ortodoxos, 226.488; judíos, 5.956; católicos romanos, 11.333; maronitas, 606.553; protestantes, 18.230; sunitas, 674.571; sirio-católicos, 10.076; sirio-ortodoxos, 14.596. Entre las quejas de los cristianos estarían las nacionalizaciones concedidas bajo dominio sirio de unos 300.000 sunitas sirios, egipcios y palestinos. Por tanto, la comunidad mayoritaria sería la sunita con el 25,4 %; le seguiría la chiíta con el 24,1 %. Por parte cristiana, los maronitas serían el 22,9 %, que junto al 8,5 % de los greco-ortodoxos y comunidades menores, obtendrían en conjunto una presencia del 43,3 % de cristianos. El mayor porcentaje de población cristiana en una nación árabe, algo muy provocativo para el islamismo radical.

En el caso concreto de los maronitas del Líbano que rastrean sus orígenes hacia finales del siglo IV, cuando un grupo de discípulos se congregó en torno a San Marón. Desde la independencia de 1944, los franceses garantizaron la hegemonía maronita, mediante el reparto de poderes entre las diferentes comunidades, quedando la presidencia republicana en manos maronitas. La guerra civil de 1975 provocó un fuerte exilio cristiano y la caída del orgullo maronita. En el momento actual, las diferentes comunidades cristianas necesitan mantener una unidad de acción que preserve su presencia intelectual y demográfica en un país, que hace todavía pocos años eran el único con mayoría cristiana de la región.

COPTOS DE EGIPTO; LOS HIJOS DE SAN MARCOS

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Hace días nos llegaba la noticia del asesinato de cinco cristianos coptos en Egipto. Los linchamientos habían sido efectuados en los asaltos a varias iglesias y comercios regentados por los cristianos. Los coptos no son una minoría pequeña, aún componen el 10 % de la población egipcia. Son los verdaderos autóctonos, copto es un término deformado de egipcio en árabe. La personalidad copta surgió en el 451, cuando el concilio de Calcedonia condenó la herejía monofisita. Los egipcios, sirios y armenios se declararon promonofisitas (defensores de una única naturaleza divina de Jesús) más por defensa de su identidad frente a la hegemonía griega del Imperio bizantino. Cuando el Islam se adueño de aquellas tierras, los coptos sufrieron el cierre de sus monasterios y seminarios, el fuerte peso fiscal aplicado a los no musulmanes y momentos de martirio. Los restos de una cristiandad destrozada se refugiaron en las márgenes de los desiertos, fuera de las ciudades.

 

De ese modo, los coptos pudieron sobrevivir, pero en la marginación y en la miseria. No sería hasta finales del siglo XIX, con la llegada de misioneros católicos, cuando pudieron levantar escuelas y seminarios con los que recomponer su identidad cultural. En la actualidad los coptos monofisitas del Patriarcado de Alejandría (Egipto) son 7 millones, a los que hay que sumar la pequeña colectividad copta-católica, unas 200.000 personas, surgida a finales del siglo XVIII. Ambas se rigen por un patriarca elegido entre los obispos de su comunidad litúrgica. Los coptos son el puente endeble con los cristianos sudaneses, eritreos y etíopes. Pero Egipto representa para el mundo islámico el origen de su intelectualidad religiosa, y también de los hermanos musulmanes. La asociación madre del fundamentalismo islámico que reivindica la instauración de un Estado coránico. El Estado laico egipcio lucha contra la creciente oleada de islamistas radicales, que favorecen la violencia anticristiana, y la deposición de los “malos musulmanes” del gobierno.

LOS CRISTIANOS DE LA REPÚBLICA ISLÁMICA DE IRÁN

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La república islámica de Irán se estableció en 1979, constituyéndose como el primer Estado islámico de los chiíes. Sin embargo, el país heredero de los persas, ha mantenido una fuerte rivalidad con sus vecinos árabes y turcos, y mantiene como peculiaridad nacional la oficialidad islámica chií. Mientras el resto de los países islámicos son suniíes.

 

En cuanto a las minorías cristianas del país, la industria petrolífera abrió las fronteras a una amplia colonia de extranjeros que sumaban 360.000 personas en la época del Sha, los cuales se redujeron a 13.000 católicos romanos autóctonos, un año después de la revolución de Jomeini. En la actualidad, los cristianos iraníes pertenecen a las iglesias autóctonas persas, especialmente a dos comunidades, la armenia y la caldea. La república islámica heredó del Sha Palhevi, la representación de las minorías religiosas anteriores a la islamización. Por tanto, zoroástricos, judíos, caldeos y armenios cuentan, como comunidades históricas, con una representación fija en el parlamento de Teherán. En la actualidad, todos tienen un escaño, excepto los armenios que disponen de dos. La presencia armenia proviene de hace unos cinco siglos, cuando perseguidos por los turcos se refugiaron en Persia, y la necesidad de artesanos del país les ayudó a crear un nuevo hogar. Este es el origen de las comunidades armenias de Tabriz (noroeste) y de Ispahán (suroeste) que suman unas 100.000 personas y se mantienen fieles a la Iglesia Gregoriana de Armenia. La relación entre armenios y persas es buena, debido a la ancestral rivalidad turca y armenia. Turquía e Irán han mantenido diferencias fronterizas desde sus épocas imperiales, otomana y sefévida.  En la actualidad, la exrepública soviética de Azerbaidjan, musulmana y turca, es un país próximo a Turquía, e Irán contiene una importante minoría azerí en su parte noroeste. Esta rivalidad entre turcos-azeríes y persas, hace que el régimen islámico apoye a los armenios, como aliados ocasionales en la zona.

 

En el caso de los caldeos, son católicos que mantienen su propia liturgia y hablan el arameo. Los caldeos son los antiguos nestorianos, que separados de la Iglesia Católica, volvieron a la comunión con el Papa, manteniendo la peculiaridad de su liturgia. Se encuentran en las montañas del noroeste, y son descendientes de los mongoles de Hulagú, nieto de Gengis Khan, quien se convirtió a la versión nestoriana del cristianismo. En la actualidad son unos 20.000 católicos caldeos y en 1999 enterraron al arzobispo de Teheran, que era el último sacerdote caldeo iraní. La comunidad católica caldea mantiene su identidad al ser pastoreada por sacerdotes de su culto, provenientes del vecino Iraq, situación que provoca muchas dificultades. Como la desconfianza de las autoridades iraníes a un clero originario de un país, hasta hace poco hostil, y a la actual situación de guerra interna sufrida en Iraq, que puede secar la afluencia de sacerdotes al necesitado Irán.

 

El resto de la cristiandad, son otros 20.000 cristianos, que se reparten entre católicos latinos y protestantes, especialmente anglicanos, entre los cuales hay que incluir unos 2.300 conversos del Islam, que viven en las catacumbas. Estos convertidos, lo son desde los tiempos de la monarquía de los Pahlevi, un periodo más abierto que el actual, donde la conversión al cristianismo no contraía la seguridad de ser asesinado. En la actualidad, los cristianos iraníes ya no acceden a cargos directivos en el ejército o en la diplomacia, donde eran numerosos. Los miembros de las minorías solían ser muy apreciados por las empresas extranjeras por su dominio de diferentes lenguas. Ahora, los cristianos han perdido esa fuerte presencia que tenían y los negocios vinculados al alcohol (cultivo de viñas y posesión de bares) han desaparecido. Sin embargo, gozan de una libertad que no tienen en las monarquías suniíes del petróleo. Los armenios y caldeos no son atacados, han perdido influencia social, pero no sufren un ambiente tan negro como en el resto del orbe musulmán, donde el primer objetivo del islamismo rigorista sunií es la extirpación progresiva de los cristianos orientales. Su situación no es de igualdad, pero su pervivencia ayuda al régimen islámico a vender una imagen de respeto a los otros iraníes.

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