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EL MARTIRIO OLVIDADO DE LOS CRISTIANOS IRAQUIES
Desde el 2008 se ha iniciado un mayor martirio para los cristianos iraquíes. El 13 de marzo aparecía sin vida, el cuerpo del arzobispo caldeo de Mosul, Paulos Faraj Rahno, de 65 años, quien había sido secuestrado el 29 de febrero ante la iglesia del Espíritu Santo. En la operación premeditada, fueron asesinados dos de sus guardaespaldas y el conductor. El funeral se celebró en la iglesia de Mar Addai, en el pueblo cristiano de Karamles, a pocos kilómetros de Mosul, por el cardenal Emmanuel III Delly, patriarca de Babilonia de los Caldeos. Pero el 5 de abril se repetía la tragedia. Yousef Adel Abudi, nacido en 1960 en Bagdad, párroco siro-ortodoxo de la iglesia de San Pedro y San Pablo, era asesinado con un arma con silenciador en el barrio de Karrada. El sacerdote asesinado era ingeniero eléctrico, estaba casado, y había sido párroco en Mar Benham, hasta que fue destruida. Esta era la misma parroquia, donde el anterior párroco, el padre Douglas Yousef Al Bazi había sufrido nueve días de secuestro en 2006. El asesinato del joven párroco era efectuado días después del secuestro de cuatro universitarias católicas. En octubre la campaña contra los cristianos se recrudecía en Mosul, la segunda ciudad más importante de Irak, situada a casi 400 kilómetros al norte de Bagdad, sólo en el último mes, habían muerto 15 cristianos, y habían huido otros 10.000 más. La campaña era promovida por grupos afines a Al Quaeda, pero también las milicias kurdas aprovechan la ocasión de eliminar a una minoría no musulmana. La supresión de la ley electoral que aseguraba una presencia parlamentaria a las minorías étnicas y religiosas trabaja a favor de la progresiva desaparición de los cristianos del país. En el 2009 la violencia prosiguió. El 31 de marzo, Sabah Aziz Salaiman, de 71 años, falleció en Kirkuk durante un intento de robo y un día después, Nimroud Khodir Moshi fue asesinado en el exterior de un restaurante de Bagdad, ciudad donde también mataron a dos hermanas. En Mosul, fue asesinado el electricista Abdul Aziz Elías Aziz. El 26 de abril se repetía la pesadilla, en la ciudad de Kirkuk. Susan Latif David y su suegra, Muna Banna David, murieron sobre las siete de la tarde, cuando diversos hombres armados irrumpieron en su casa, en el distrito de Domeez. Casi al mismo tiempo, en otra zona de la ciudad, Basil Shaba era asesinado en un ataque de características similares. Su hermano Thamir y su padre, Yousif, resultaron heridos en ese asalto. Sin embargo, la última Navidad del 2009 se preparaba sangrienta, el 15 de diciembre un par de iglesias de Mosul eran atacadas con bomba, aunque no hubo pérdidas humanas. Pero el día 18, un jóven cristiano de treinta años, Zeid Majid Youssef, moría acribillado a balazos. La noche de Navidad le correspondía a Basil Isho Youhanna. Pero el inicio del 2010 no ha sido mejor, el 12 de enero, también en Mosul, era asesinado Hikmat Sleiman, propietario de una tienda de fruta. El 17 era el sirocatólico Saadallah Youssif Jorjis, de 52 años, casado con dos hijas, que también se dedicaba a la venta de fruta. El 19 le ocupaba el trágico turno a otro sirocatólico, Abdullahad Amjad Hamid. Estos asesinatos han empeñado la toma de posesión del arzobispo de Mosul, Monseñor Emil Shimoun Nona, que venía a ocupar el puesto de su antecesor, que fue secuestrado y martirizado. Desde la invasión norteamericana en el 2003, se calcula en dos mil cristianos asesinados. La guerra solo ha significado para una de las comunidades cristianas más antiguas su franja desaparición y el exilio de sus supervivientes a un mundo occidental que ni los reconoce ni los aprecia.



