Juicio para seis marroquíes por romper simbólicamente el ayuno
General Septiembre 18th, 2009P.D: Los profanos del Ramadán pasan a la acción. Hace exactamente un año recogí los testimonios de marroquíes que durante el mes sagrado comen, beben y fuman escondidas no tanto por miedo a la ley que los penaliza con cárcel sino por temor al fulminante “qué dirán”. Pues bien, algunos han decidido salir de la clandestinidad con nombres y apellidos como señal de protesta contra un “Islam intolerante” y por la modificación de una ley “irrespetuosa con los marroquíes no practicantes”. Esto sucedía el pasado domingo en la ciudad de Mohamedía. Ninguno de los organizadores podía imaginar que la iniciativa, puramente simbólica, provocaría un debate nacional y levantaría la ira de los más conservadores, fuerzas políticas, ulemas e incluso el enfado ha llegado hasta las paredes del Palacio Real:
Con gafas de sol, pantalón vaquero ajustado y una mochila bien servida de bocadillos y aguas, Ibitissame Lachgar, militante de izquierdas al igual que lo fue su difunto padre en los años de plomo durante al reinado de Hassan II, entra triunfalista por la estación de tren de la ciudad de Mohamedía, pese a no haber ganado todavía ninguna batalla. Le acompaña Zineb El Rhazoui, socióloga de las religiones. Son marroquíes y musulmanas aunque por imposición de la carta magna, no por convicción. Sentados en un banco de la estación, les esperan Hassane, de la ciudad de Kenitra y defensor de los derechos humanos, y Abderrahim Muktafi, estudiante de filosofía. Todos se han citado por Internet mediante el portal de Facebook, respondiendo a un llamamiento que hizo hace una semana la joven progresista Lachgar, abanderada de MALI (Movimiento Alternativo por las Libertades Individuales), para romper el ayuno antes de la puesta del sol.
De pie y en voz baja comienzan las presentaciones entre los que se ven por primera vez. Esperan impacientes la llegada de, al menos, otras setenta personas que manifestaron su interés de participar en este desafío a la tradición y, en pleno ecuador de Ramadán, encender un cigarrillo y pegar más de un mordisco al pecaminoso sándwich que, al menos, no olía a cerdo. “¡No estamos contra el Ramadán, sino contra el artículo 222 que condena hasta con seis meses de cárcel y una multa de 120 euros a los musulmanes que rompen el ayuno antes de la caída del sol!”, manifiesta indignada la socióloga. Fue abrir la boca, y acudir en masa un puñado de policías uniformados y de paisano que desde primera hora de la mañana acordonan estación y calles aledañas para reprimir cualquier acto de “haram”, pecado en árabe. ¡“Dispersaros!”, espeta el jefe de una legión de seguridad a la joven y los periodistas que la acompañan.
La revolucionaria quedada encuentra dificultades para sortear al centenar de agentes que expresan cada vez más nerviosismo y ninguno de los convocantes se atreve a sacar el bocadillo en plena luz del día. “¡Quien atente contra la religión islámica está enfermo!”, dice ahora un policía de paisano a quien le arrecian las consignas a través del precario walki talki. “Tendremos que intervenir si no traen la autorización los manifestantes”, insiste el máximo responsable de los efectivos quien todavía no había entendido bien que la convocatoria no era ni una concentración o manifestación sino que se trataba de un acto simbólico pero reivindicativo contra la imposición del ayuno. “Somos marroquíes aunque no ayunemos y no por ello debemos ser castigados”, comenta el estudiante en filosofía quien hacía “novillos” esta mañana porque le tocaba las clases sobre pensamiento islámico y prefería boicotearlas. Aziz, periodista de carrera, es de los últimos en llegar. El resto ha sido desconvocado “in situ” por las iniciadoras ante el intimidante dispositivo de seguridad que comienza a intensificar las amenazas. Los profanos del Ramadán salen, obligados y escoltados por los agentes, en el primer tren con destino a Casablanca donde hubo más que escarceo sólo contra los chicos. Fueron golpeados cuando descubrieron en las mochilas los bocadillos.
El intento parecía frustrado hasta que la socióloga los invita a todos a su casa. Allí el Ramadán, uno de los cinco pilares más importantes del Islam, se derrumbó. Una mesa inundada de cervezas, manzanas, zumos, y pastas encarna la reivindicación colectiva, y alrededor de ella se cocinan nuevas convocatorias para los próximos días pero esta vez a favor del laicismo y la separación de Estado y religión. “Muchos marroquíes no hacen Ramadán, pero lo ocultan por miedo”, comenta Nizar Bennamathe, la nueva incorporación a uno de los encuentros más sensibles para el estado marroquí “la ruptura del ayuno antes de la caía del sol”. Él sí cree. Es musulmán y practicante pero entiende el calvario por el que pasan los marroquíes laicos, agnósticos o simplemente incrédulos. “La ley 222 debe ser eliminada”, sugiere y “cualquiera otra que atente contra la libertad individual”, añade.
P.D: Ninguno de los organizadores podía imaginar el revuelo que esta reivindicación causaría en el país. Todos están siendo interrogados desde el pasado domingo, cuando tuvo lugar la convocatoria. Desde entonces, los periódicos árabes y francófonos están asegurando que hay grupos extranjeros-españoles-detrás de la actividad, y peor aún, algunos llegan a apuntar que son grupos ANTI marroquíes. Para quien lea estas líneas, dejo bien claro que esta periodista jamás ha comulgado con nadie y nada, ni mucho menos actuaría contra los intereses marroquíes que son también los míos.
2 Responses to “Juicio para seis marroquíes por romper simbólicamente el ayuno”
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Septiembre 23rd, 2009 at 13:57
[…] Posible juicio a unos marroquies por romper el ayuno […]
Septiembre 23rd, 2009 at 14:00
Lo que me parece es que actuaron con una falta de educacion impresionante, por no decir que me parece estupido y arrogante.
La libertad individual termina donde comienza la de otros, y mas si estos son malloria.
Tienes peles, que agnosticos, cristinaos, europeos residentes en Marruecos, sean respetuosos y hagan lo que hace mas de uno, con sentido comun y educación, que no es sino hacerlo en privado sin ofender a la inmensa mayoria.
Eso, señores se llama educación, que parece que estos jovenes lobeznos metidos a progresistas, no tienen.