Con licencia para investigar
En su día reseñé la primera novela editada en España por esta misma editorial de Leo Malet. No era empero la primera de la serie. Para muchos era la mejor, y quizá por ello quiso la editorial testar al autor en nuestro país con su mejor libro; si funcionaba tiraban adelante con más. Ha debido funcionar (no han faltado reseñas elogiosas, con razón) y ahora nos presentan la novela que abrió la serie por el año 1942. Recordemos que la idea del autor fue novelar un crimen por distrito (arrondissement) parisino, emulando los misterios de París de Sue.
Lo que para nosotros es una novela negra en un pasado lejano (Francia ocupada, campos de prisioneros, alarma antiaérea) en su momento era una novela negra contemporánea. Y lo que para nosotros resultará sabor añejo, a los que leyeron la primera edición les sabría a rabiosa actualidad. El caso es que el autor, por el que siento una sorda envidia literaria, narra con precisión atemporal las vicisitudes de un detective privado sabihondo y un tanto faltón, que necesita desvelar un misterio con el que vengar la muerte de su antiguo compañero de agencia. Un detective que parece poco afectado por su paso por el campo de prisioneros (Stalag) que se aburre contando las anécdotas allí sucedidas, pero que en ningún momento deja de vivir su pasión, la detectivesca. Así, en el mismo stalag cogerá el inicio de un hilo que le llevará por Lyon y París a descubrir los secretos de una ladrón, y de quien roba al ladrón (sin recibir perdón alguno).
Resulta esta una novela interesantísima, que quizá peque de excesivamente enrevesada en ciertos momentos y que muestra los inicios literarios de un autor que se desenvolvió con inusitada maestría en el género. La serie debiera continuar. Confiemos en que las ventas lo permitan.
MALET, Leo
“Calle de la Estación, 120″
Libros del Asteroide, 2010







