Feb
29
Ene
10
No fue un sueño
HabÃa nevado toda la noche en Nueva York. La mañana se levantó gris pero serena, con un aire dulzón, como de bollos en un horno. HabÃa comprado dÃas antes lienzos y una caja de madera bruta llena de tubos de óleo. Me levanté de puntillas, casi deslizándome por aquel parqué blanco, y salà a la calle. La vida explotaba en Manhattan a pesar de la nevada. En el taquillón del hall dejé una nota. Estaré en Central Park pintando…
Todos empezamos los años, es condición inherente al ser humano, con sueños, con propósitos, con un puñado de anhelos que casi nunca acabamos cumpliendo. Unas veces por miedo, otras por falta de tiempo y muchas otras porque eran imposibles.
Yo este 12 lo he iniciado con una propuesta que serÃa locura cumplir pero que me llena el alma de sonrisas porque implica que hay alguien en aquel Nueva York que me sigue queriendo, que sigue estando, que late… No fue un sueño entonces, hoy sà lo serÃa.
Y este 12 lo continúo con una realidad que antaño fue sueño, ese libro que va creciendo en mà y que verá la luz en primavera, cuando las flores despuntan aquà y en Nueva York, bajo el sol o entre la nieve.
Que este 12 sea un año de sueños cumplidos, de locuras abordadas y de anhelos no desechados. O al menos que no dejemos de intentarlo.
(El lienzo de la foto es mÃo, está sobre mi cama, lo hice hace años en NY, volvió enrollado y tiene una herida en una de sus esquinas, resultado de desmontar el bastidor para no facturarlo).
PD. Gracias. Cada uno sabéis por qué.
Dic
23
La vida al rojo
Hemos dejado de recibir postales de Navidad. Ahora el móvil arde para entregarnos ridÃculos perros que felicitan fiestas, árboles postmodernos que cobran vida, bichos que cantan, bebés que recitan, angelitos que parecen cabareteras postmodernas. Cosas de la vida.
Hoy, sé que esto tampoco es una carta tradicional pero habrÃa sido imposible enviar miles de cartas a miles de personas que cada dÃa me acompañáis en infinidad de momentos, dejo este post navideño con deseos de vivir la vida al rojo. Es más que una apuesta, es un sentimiento.
Sólo os deseo eso porque implica mucho. Quiero seguir viviendo al rojo, con el corazón ardiendo, la sangre quemando venas y la mente frÃa para poder valorarlo y disfrutarlo.
No habrá sido un año en color en todo, ni fácil en muchos momentos, y estos dÃas, como siempre, algunos pasados nos sacan dos lágrimas, pero hoy quiero mirar el horizonte con el color más pasional del mundo. El del corazón.
PD. Que sigamos dando besos rojos, como esos que daban las madres dejando tatoos de vida en mejillas limpias. Mis mejores deseos para todos, en todo.
Nov
10
Estoy embarazado

Llevo un mes gestando una criatura que nacerá en primavera. Han sido dÃas de silencio porque faltaba rubricar un contrato que se estaba negociando y preparando. Hoy, un dÃa antes del 11 del 11 del 11, he firmado esto que me da libertad para gritar que estoy embarazado y que soy feliz.
Sé que os alegráis. Sé que queréis saber. Pero todo a su tiempo. De momento os digo que estoy escribiendo, que se va gestando, que va creciendo y que todo llegará. Todo llega. Siempre. De una u otra manera.
La firma de hoy llegaba en un dÃa gris, plomizo, con las calles de Madrid tapizadas de hojas de cristal. Pero al salir, parecÃa primavera. Una luz ámbar maquillaba con mimo cada rincón de una acera gloriosa. Una mujer empujaba un carro con verduras y fruta. Un anciano fumaba un pitillo ya ni dañino. Dos adolescentes se mordÃan la boca. He atravesado la vida, sin frÃo, caminando hacia el coche y mirando a un cielo en el que el sol habÃa pintado una cuchillada de fuego entre dos nubarrones negros. Y he pensado en mi madre. Siempre está.
PD. Quiero agradecer cada mensaje, cada email, cada palabra de ánimo y enhorabuena, cada llamada, cada tweet, cada mensaje de facebook. Hoy os regalo esta foto de mi cama, con mis pies, con mis cuadros, con mis libros de cabecera, con mis sueños…
Oct
24
Llegó el tardÃo
 
Pensé que nunca iba a llegar este año el otoño y lo ansiaba. Lo ansiaba porque me gusta sentir que cambian las estaciones, que la naturaleza fluye, que todo tiene un sentido, que camina la vida…
Hoy ha llegado, por fin, y lo ha hecho con una piel plomiza y llorona. Quizá porque despedÃa a un optimista pipiolo de 24 años que ha dejado al planeta mudo y a tantos otros optimistas que la naturaleza y la injusticia han sepultado en distintos lugares de la tierra.
A mà no me ponen triste los dÃas grises pero hoy lo he estado. Me pone triste la fragilidad de la vida, el temblor de un instante, la incomprensible pérdida.
Pero quiero mirar de frente, como siempre, porque esta semana ha sido positiva. Se han abierto puertas a nuevos proyectos que pronto podré contaros. Asà es la vida, cosas que acaban, cosas que empiezan… Y el tardÃo, este otoño que ha esperado a Simoncelli para llorar, se ha instalado ya. Y ahora hay que seguir caminando bajo la lluvia.
PD. A los que siempre caminan hacia delante, haga sol o llueva…
Oct
5
Cayetana de Alba, nadando contra corriente
Hoy no se casa Lady Di, ni Grace Kelly, ni Isabel II. Hoy no hay grandes pompas ni miles de invitados reales caminando alfombras rojas para consagrar triunfos de entendible amor. Pero hoy, a pesar de todo y de todos, se casa Doña Cayetana de Alba a sus 85 años y el mundo se paraliza para observarla. Hoy el mundo mira a Sevilla. Grande. ¿No?
Siempre he creÃdo en el amor, hasta en el amor que otros nunca entienden. Siempre he creÃdo en esas mujeres y en esos hombres que luchan contra viento y marea por aquello que creen y lo hacen con libertad, sin dañar al que empuña el arma de la crÃtica sin sentimiento.
Hoy veo con emoción, no sólo periodÃstica, como la mujer, aquella mujer que ha vivido hasta hacer hervir la última gota de su noble sangre, vuelve a prometer amor eterno, con 85 años, a su amado. ¿Hay mejor manera de demostrar al mundo que uno siente?
Chapó por Doña Cayetana. Porque hoy me hace volver a admirarla. Hoy más que nunca, porque nada me gusta más que las personas que nadan contra corriente con el único objetivo de ser felices.
PD. Para todos los que luchan por amor. En este blog somos tantos…
Sep
26
El amor no sabe de crisis
Veo con estupor estos dÃas como la madre de una tipa “mala†(dicen) campa a sus anchas, cuchillo en mano, en un reality de la tele y por seguir haciendo caja bajo el horror de concursantes, de propios y de extraños. Y lo hace mentando a Dios con absurdo compañerismo, como si éste fuese un colega que arropase a esa “mala†(dicen) con gratuito fervor.
He visto estos dÃas como nuestra diva más internacional, Sara Montiel, ponÃa en venta su piso histórico del barrio de Salamanca de Madrid con un vÃdeo costumbrista al cubo, al más puro estilo Almodóvar, porque los tiempos no corren como antaño.
He visto hace poco como una diputada le decÃa a una ex ministra “es que tú eres muy muy cerda†como si todo valiese a costa de unos minutos de gloria que se traducen siempre en unos euros de más en el triste monedero del simple mortal.
Veo con terror como casi todo vale en casi todos los sitios, dignidades perdidas, por un euro de más en unas cuentas que tiritan.
Y entre tanta visión, estos dÃas, caminando cerca de casa, me topé con un chaval que no habÃa escatimado en gastos a la hora de hacerse con un cargamento de pintura en spray roja. Roja como el corazón, que nunca supo de euros. Ahà han quedado grabadas esas letras “te amo, dame una oportunidadâ€, gritando al mundo que a pesar de todo hay cosas por las que uno sigue luchando, gastando, despilfarrando…
Y  es que al final, hay cosas que nunca entenderán de crisis. Cosas por las que siempre lucharemos, cueste lo que cueste.
PD. Os leo. Os sigo. Os extraño. Os espero.
Ago
29
Aquellos veranos
Â
Cigarras que despertaban siestas. Mercadillos de fruta. Petunias de colores. Rosas perfumadas poblando el jardÃn. Bombones helados a media tarde. Tapias de piedra que escondÃan caserones misteriosos. Meriendas de piñones. Robles cobijando butacas de mimbre. Llamadores de viento tintineando bajo una higuera. Velas que chisporroteaban en vasos con cristales de colores. Cestas cargadas con caracolas.
Hay infinitos pensamientos que me transportan a aquellos veranos infantiles donde el tiempo era una caprichosa tortuga maestra en dilatar la vida. Es curioso como de niño el verano parecÃa eterno y hoy tan sólo es un viento del sur que corre detrás de un cohete.
Estos meses, este verano me ha tocado de nuevo trabajar en la tele. Doy gracias por tener trabajo cuando medio mundo no lo tiene. Pero muchas tardes, entre el silencio de una siesta bajo un pino y el griterÃo de mis sobrinas en la piscina de mi padre, he recordado todas esas pequeñas cosas que han hecho enorme mi infancia. Y he extrañado aquellos veranos que pueblan de sonrisas mi memoria…
Las caracolas de la foto siguen estando en cestas en el baño de mi madre.
PD. Sigo estando cerca si me necesitáis. Porque no hay que estar visible para sentir que te arropan el corazón cuando éste siente frÃo.
Jul
21
Cuarenta y 1
 
Entonces no habÃa penas porque la inocencia sólo se viste de sonrisas.
Hoy, algunas de esas penas pesan como piedras medianas en los bolsillos infantiles, pero más pesan las sonrisas, los presentes, la vida. Por ella camino…
PD. Mamá sé que sigues estando. Yo, lo sabes, sigo mirando el mundo con los ojos del alma de ese enano de bermudas en blanco y rodillas peladas.
Jun
28
Mujeres de junios

Este 28 de junio cumple años mi hermana pequeña. También cumplirÃa mi madre. Dos de las mujeres que forman el epicentro de mi vida, desde distintos lugares, y que el destino quiso que naciesen el mismo dÃa.
Hoy se cumplen 8 cumpleaños ya sin mi madre. La herida ya sólo duele cuando pasas el dedo por la inmensa cicatriz del alma y presionas. Y es bueno que asà sea. No debe doler siempre porque todo sigue. Pero no debe dejar de doler nunca porque mientras duele recordamos.
Yo tengo la suerte de ver a mi madre cada dÃa en los ojos de mis sobrinas, en las manos de mis hermanas, en sus perfiles, en sus andares, porque son clones de una misma mujer raÃz.
Hoy os dejo esta foto de hace años en Ibiza. Mi hermana Laura y yo leemos juntos frente al mar bajo un mismo cobijo. PodrÃa ser mi madre porque ambas se sientan, leen, huelen y respiran de casi idéntica manera. PodrÃa ser mi madre porque en su piel hay dibujadas casi las mismas leyendas y tenerlas cerca me reconforta.
PD. Simplemente a ellas. Por estar. Aquà o allá.



