Una exposición
Los lectores habituales de este blog saben que México me apasiona. A veces creo que, de niño, mi madre me daba cochinita pibil y huacamole en lugar de papilla y potitos. De todos modos, si no lo hizo, deberÃa haberlo hecho.
El caso es que el Registro Civil de México ha hecho una exposición con ciertos documentos de famosos que me encantarÃa ver. Por ejemplo, querrÃa ver el acta de nacimiento de Frida Kahlo, que amó a Diego Rivera y que fue amada por él de ese modo misterioso en que se quieren algunos genios. Sintieron el uno por el otro ese amor que incendia las praderas y echa a pique los navÃos, ese amor que muchos sólo contemplan.
A lo mejor tiene el acta de nacimiento del General Francisco Villa, que invadió los Estados Unidos y los derrotó en todas partes, o el acta de defunción del General Emiliano Zapata, que se alzó en armas porque creÃa que la tierra debÃa ser para quien la trabajaba. Estos hombres da esta tierra, tipos como Morelos o Juárez, que tenÃa cara de indio y llegó a Presidente antes de que Obama fuera siquiera un proyecto.
El periódico dice que hay documentos de Pedro Infante y Jorge Negrete, que sacó la voz que la naturaleza me tenÃa reservada a mÃ. Nadie dijo que la vida fuera justa: también Tolstoi me robo Guerra y Paz y no me quejo.
No creo que pueda ir a México a verla. Nunca se sabe, pero a este lado del charco también cuecen habas y no me aburro; asà que desde aquà lanzo un recuerdo para todos esos mexicanos inmortales que hicieron bueno tantas veces ese lema de la UNAM: Por mi raza hablará el espÃritu.




