Sobre el vÃdeo del PSOE II
En el vÃdeo del PSOE para las elecciones europeas sale otro estereotipo. El del fanático religioso representado por un sacerdote. Reconocible por el alzacuello, sonrÃe displicente mientras afirma que en Europa no hay sitio para otra religión. Por supuesto, el espectador entiende –sobreentiende- que se refiere al catolicismo o, incluso, al cristianismo.
Es verdad que hay fanáticos cristianos. Algunos pretender ser más papistas que el Papa en muchas cosas; pero también hay fanáticos en otras religiones y en otras dimensiones de la vida humana. Desde la secta Neturei Karta a los terroristas suicidas de Al Qaeda pasando por los hoolingans, el fanatismo existe.
Ahora bien, los fanáticos no suelen representar a la mayor parte de la gente. Suelen destacar por ser los más vociferantes, pero no los más numerosos. Por supuesto, si nadie hace nada por detenerlos esos fanáticos pueden terminar haciéndose con el poder (véase la Alemania nazi). En realidad, en la lengua del III Reich fanático era un adjetivo positivo.
La mayorÃa de los cristianos –y por supuesto de los católicos- quieren que cada uno puede profesar la fe que le dé la gana (o ninguna de ellas) en libertad y reclaman para sà la libertad que piden también para otros. Paradójicamente, es el gobierno quien ha optado por un modelo de exclusión del hecho religioso en la vida pública en lugar de un modelo integrador de lo religioso en el espacio público. Un creyente y otro creyente pueden encontrarse cuando ven que ni uno ni otro pueden vivir en libertad su fe.
Yo quiero que todas las religiones tengan cabida en Europa y que nadie –ni judÃos ni musulmanes ni cristianos- se sienta excluido del discurso público por su fe ni sienta su fe excluida de la vida pública porque un creyente no puede vivir partido en dos como el vizconde que soñó Italo Calvino.
Por eso no tengo problema con que haya musulmanes europeos ni ateos europeos, pero tampoco lo tengo con que haya muchÃsimos europeos cristianos y muchos católicos. Cuando empiezo a tener problemas es cuando a uno no le dejan ser libre porque, cuando empiezan por ahÃ, tarde o temprano nos termina tocando a todos. Por eso no me gustan manipulaciones como la del vÃdeo.
¿A vosotros no os pasa lo mismo?
¿No será que la verdadera intransigencia es más bien la de los autores del vÃdeo?




