May
16
Una noticia aterradora
He leído una noticia aterradora: en Irak se ha torturado a gays sellándoles el ano con pegamento y obligándose a ingerir después un laxante; algunos han llegado a morir.
No es necesario describir más la atrocidad, no hace falta calificar el horror. Basta contemplarlo con espanto para después hacerle frente.
En realidad, de eso se trata: en una democracia no puede quedar impune la tortura de nadie. El pueblo iraquí lleva años luchando contra el terrorismo islamista y pagando un alto precio en sangre por un incipiente sistema democrático. Es responsabilidad de Occidente –de ese conjunto de valores que llamamos así- contribuir a que ese sistema se consolide. Es responsabilidad nuestra –sí, nuestra- impedir que crímenes como los cometidos contra estos personas queden impunes y es nuestro deber evitar que se repitan.
Si no, Occidente será infiel –una vez más- a los valores y principios por los que dice luchar y en los que afirma creer. Si permitimos la discriminación, la persecución, la tortura, la desaparición y la muerte de estos ciudadanos, estaremos cerrando los ojos, sí, ante el crimen pero además nos estaremos traicionando a nosotros mismos. Nadie puede sufrir eso -ni nada parecido- en una democracia digna de tal nombre; y punto.
Hoy hemos leído esta noticia. No es la única atrocidad que se comete contra las personas homosexuales: en Irán, Yemen, Mauritania, Arabia Saudí y Sudán son castigados con la pena de muerte. En más de 80 la homosexualidad es delito. El derecho penal nació como un límite al poder del Estado, no como un pretexto para la represión. Nació para controlar el castigo, no como instrumento al servicio de los tiranos. Hoy estas atrocidades pretenden tener, en estos países, una apariencia legal contra el Derecho humanitario, el sentido común y la razón.
¿Es que podemos guardar silencio ante esto?
¿Acaso esta ignominia no nos conmueve?
¿Qué vamos a hacer al respecto?





5-21-2009 @ 22:45
¿Se puede ser feliz en un mundo en el que esto ocurre?
¿Puedo sentirme alegre y despreocupada mientras a un ser humano se lo tortura, se lo veja, se lo aniquila… sólo por el hecho de ser “diferente”?
¿Puedo -por ejemplo- ver una película, leer un libro, pasear, conversar con un amigo… tranquilamente, mientras, en ese mismo momento, alguien está sufriendo las torturas y vejaciones más aberrantes, sólo porque unos cuantos pervertidos así lo deciden?
¿Acaso no somos todos diferentes, aunque tengamos los mismos derechos? ¿De verdad intentan hacernos creer que amar es pecado? ¿Quién lo dice? ¿De verdad lo creen ellos… los torturadores, los asesinos?
Me alegro de que lo hayas denunciado en tu blog, Ricardo. Al menos ahora, muchos más conocen la situación.
Atrocidades y más atrocidades… Occidente se ha acostumbrado a convivir con la barbarie que le resulta “ajena”, se ha inmunizado contra casi todos los horrores para poder seguir con su vida mientras todo esto ocurre y muchos no podemos hacer nada o casi nada… ¿Qué hace Occidente ante estos hechos? Hace… como que no se entera.