Benedicto XVI en Yad Vashem
Benedicto XVI está en la Tierra de Israel, hogar del pueblo judÃo con quien la Iglesia tiene un vÃnculo inseparable. Ha llegado a la única democracia estable de Oriente Medio a quien el terrorismo islamista golpea por ser democracia y por ser judÃa.
El PontÃfice ha ido a Yad Vashem, que no es sólo un Museo. Es el lugar del recuerdo de las vÃctimas de la Shoah; el sitio donde todas tienen su lugar y su nombre. Lo rodean los árboles con que el judaÃsmo recuerda a los muertos y celebra la victoria de la vida. Los nazis y sus colaboradores no lograron que la muerte triunfase sobre ella.
Hace poco charlaba con una amiga que fue en peregrinación a los Santos Lugares del Cristianismo (el Islam y el JudaÃsmo tiene los suyos en esta tierra y todos se respetan). Le pregunté por los lugares que habÃa visitado y no puede ocultar la sorpresa – y la tristeza- de saber que no habÃa ido a Yad Vashem. Al parecer, a los organizadores les pareció importante dejar una tarde de compras pero no visitar un lugar único en este planeta. Los organizadores no creyeron necesario visitar Yad Vashem a pesar de que el Holocausto, no lo olvidemos, ocurrió en Europa, es decir, en un continente de mayorÃa cristiana. Es más: la Shoah hubiera sido imposible sin la pasividad de los habitantes de la Europa ocupada: en Dinamarca, donde la mayorÃa de la población reaccionó y se negó a permanecer pasiva, no hubo Holocausto.
Benedicto XVI ha ido a uno de los lugares que dan fe de la muerte de Europa en un tiempo en que los ayatollahs y los ultraderechistas europeos por igual niegan el Holocausto y pretenden olvidar la Historia. Allà lo esperan los seis millones de judÃos muertos, los gitanos, los homosexuales, los disidentes polÃticos y los cristianos que pagaron con su vida la oposición al régimen nazi. Allà aguardan los Justos entre las Naciones –cristianos, musulmanes, agnósticos, ateos- que salvaron judÃos a riesgo de su propia vida sin lucrarse a cambio. Allà tienen su sitio, mientras haya memoria en esta tierra, los héroes del ghetto de Varsovia, los niños muertos, los hombres muertos, las mujeres muertas. Allà se cuenta la culminación de siglos de odio y persecución.
Todo cristiano de visita en los Santos Lugares–en esta tierra que es tres veces Santa- deberÃa visitar Yad Vashem. Todo europeo deberÃa ir y ver y escuchar la historia que allà se cuenta. A fin de cuentas, se trata de su propia Historia.
Benedicto XVI ha ido a Yad Vashem.
¿No deberÃan hacer lo mismo los demás cristianos que visitan esta tierra?




