Burla de la solidaridad
 Monseñor Joan Piris, Obispo de Lleida y Presidente de la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación de la CEE, decÃa ayer que “los medios han cubierto la tragedia de Haità en condiciones difÃciles e incluso han sabido perseverar en el empeño de encontrar hueco para su tenaz llamada de socorro cuando la agenda informativa la ocupaban asuntos más caseros o los habituales de la polÃtica nacional, europea o mundial (…) Este trabajo nos recuerda algo que nunca debiéramos olvidar: que la comunicación no es posible sin la referencia a los otros, desde el nivel básico de las relaciones interpersonales al de la vida social en el más amplio sentido. La solidaridad tampoco podrÃa llevarse a cabo sin la comunicación que da a conocer y aproxima el sufrimiento de los demás, hasta sentirlo como propio y familiarâ€. Pero además, para monseñor Piris, esta felicitación tiene especial importancia porque, desgraciadamente, no siempre ocurre asÃ: “¡Qué oportuno es –añadÃa-, por esto mismo, recordar y alabar este buen hacer cuando muchas veces, por desgracia, nos invaden desde los medios de comunicación mensajes superficiales o modelos que responden a una visión distorsionada de la persona, de la familia, y de la misma sociedad, o nos entretienen por los caminos evasivos de una existencia humana convertida en espectáculo, neutralizando asà todo verdadero compromiso personal y social!â€.
Eso mismo es lo que precisamente Cáritas y otras 11 ONGD han denunciado de un programa televisivo de próxima emisión, en el que personajes públicos se harán pasar por personas sin hogar, “para ofrecer –dicen- un espectáculo mediático sobre una realidad social traumática que afecta a muchas personas con experiencias personales muy dolorosas y que merecen por parte de todos, y especialmente de los medios de comunicación social, el máximo respeto hacia su integridad, su dignidad y su intimidad”. Y que además, “han intentado comprometer de manera subrepticia a los centros y servicios para las personas sin hogar de nuestras entidades, falseando los objetivos expuestos por los responsables de la productoraâ€.
Es una pena que, precisamente en un momento en el que los MCS parecen haber redescubierto, por el terremoto de HaitÃ, su vocación de servicio a la dignidad humana, ejemplos como el de este programa nos recuerdan una realidad lamentable, el extendido convencimiento del poder mediático de que no hay otro entretenimiento y espectáculo que la zafiedad deshumanizadora.



