DÃa internacional de la mujer trabajadora
 Dice el Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia (DSI), a propósito de la mujer trabajadora, a cuya defensa, como dÃa internacional, hoy se fijan los medios de comunicación, tres consideraciones fundamentales:
1. Que persisten muchos condicionamientos perniciosos para la mujer, que ha sido y es todavÃa “olvidada en sus prerrogativas, marginada frecuentemente e incluso reducida a esclavitudâ€, como dijo el Siervo de Dios Juan Pablo II en su Carta a las mujeres (nº 3). Dificultades que, como comenta el Compendio, “desafortunadamente, no han sido superadas, como lo demuestran en todo el mundo las diversas situaciones que humillan a la mujer, sometiéndola a formas de verdadera y propia explotaciónâ€.
2. Que el derecho del acceso de la mujer al mercado laboral es indiscutible y debe darse en igualdad de oportunidades con respecto al hombre. Y para ello, el Compendio de la DSI dice que lo primero que hay que garantizar “es la posibilidad concreta de acceso a la formación profesionalâ€. Asà como que este derecho no es efectivo sino “se advierte especialmente en los aspectos de la retribución, la seguridad y la previsión socialâ€.
3. Que la constatación de que “el genio femenino es necesario en todas las expresiones de la vida socialâ€, es inseparable del derecho a su acceso al mercado laboral, puesto que “el reconocimiento y la tutela de los derechos de las mujeres en este ámbito dependen, en general, de la organización del trabajo, que debe tener en cuenta la dignidad y la vocación de la mujerâ€, cuya “verdadera promoción exige que el trabajo se estructure de manera que no deba pagar su promoción con el abandono del carácter especÃfico propio y en perjuicio de la familia, en la que como madre tiene un papel insustituibleâ€, tal y como también Juan Pablo II explicó en su encÃclica Laborem Escercens (nº 19), pues, como comenta el Compendio, esta “es una cuestión con la que se miden la cualidad de la sociedad y la efectiva tutela del derecho al trabajo de las mujeresâ€.
Denuncia de la esclavitud de la mujer, demanda de la igualdad de derechos que el hombre, y reconocimiento de la singularidad de la vocación de la mujer en el ámbito familiar, son no sólo tres principios claves de la DSI sobre la mujer trabajadora, sino tres objetivos permanentes en la acción social de la Iglesia, a través del compromiso de los laicos en la vida pública, tanto en las empresas y los sindicatos, como en los parlamentos y en los gobiernos.Â



