La barbarie de la eutansia
 Sobre la “Ley de Derechos y GarantÃas de la Dignidad de la Persona en el Proceso de la Muerteâ€, que ayer aprobaba el Parlamento de AndalucÃa, el Cardenal Cañizares ha pedido esta mañana en los micrófonos de COPE reflexionar sobre “¿qué es la muerte digna sino morir como Dios quiere que muramos, sin que sea por obra humana?â€. En la declaración Iura et Bona, de la Congregación para La Doctrina de la Fe, se explica tanto el contexto cultural como la respuesta cristiana a esta viejÃsima tentación inhumana. Respecto al contexto contemporáneo de la nueva justificación de esta barbarie, se dice que:
1. “en la sociedad actual (…) la modificación de la cultura influye en el modo de considerar el sufrimiento y la muerte; la medicina ha aumentado su capacidad de curar y de prolongar la vida en determinadas condiciones que a veces ponen problemas de carácter moralâ€. Y también que:
2. “los hombres que viven en tal ambiente se interrogan con angustia acerca del significado de la ancianidad prolongada y de la muerteâ€, y “ si tienen el derecho de procurarse a sà mismos o a sus semejantes la muerte dulce, que servirÃa para abreviar el dolorâ€.
Y respecto a la respuesta de la Iglesia a este fenómeno, dicho documento afirmaba con severidad que:
1. Que “nada ni nadie puede autorizar la muerte de un ser humano inocente, sea feto o embrión, niño o adulto, anciano, enfermo incurable o agonizanteâ€.
2. Nadie además puede pedir este gesto homicida para sà mismo o para otros confiados a su responsabilidad ni puede consentirlo explÃcita o implÃcitamenteâ€.
3. Ninguna autoridad puede legÃtimamente imponerlo ni permitirlo. Se trata en efecto de una violación de la ley divina, de una ofensa a la dignidad de la persona humana, de un crimen contra la vida, de un atentado contra la humanidadâ€.
4. Y que, aunque “razones de tipo afectivo u otros motivos diversos, induzcan a alguien a pensar que puede legÃtimamente pedir la muerte o procurarla a otrosâ€, y aunque “en casos de ese género la responsabilidad personal pueda estar disminuida o incluso no existir, sin embargo el error de juicio de la conciencia -aunque fuera incluso de buena fe- no modifica la naturaleza del acto homicida, que en sà sigue siendo siempre inadmisibleâ€.



