Fueron y vieron, y dieron su vida
”Fueron y vieron”. Lo dice el primer capítulo del Evangelio de San Juan, cuando nos narra el momento, e incluso la hora, en el que los primeros discípulos del Señor se encontraron con Él. La experiencia descrita es la experiencia humana fundamental, la del encuentro, con la respuesta anhelada por todo hombre: “¿qué buscáis? (…) venid y veréis”. Y ellos “fueron con Él, vieron donde vivía, y pasaron aquel día con Él”. Así de sencillo, y de impresionantemente grande, fue aquel encuentro, y así fue desde entonces y desde siempre todo verdadero encuentro con la Verdad. Fueron y vieron. Tras la llamada a la movilidad, a la disponibilidad, a la prontitud para cambiar, para mudarse, para salir del propio entorno y de la propia cultura, de la propia casa y de la propia mentalidad, Dios siempre invita a ver, a ver con claridad, a ver sin filtraciones ni ocultaciones, a encararnos con la realidad, nuestra propia realidad, la de nuestros hermanos, la de nuestro mundo. Un encuentro que continuamente se renueva, “hiendo” cada vez más lejos, a donde Él llama, y “viendo” cada vez más, aquello que Él nos enseña.
También “fueron y vieron” todos aquellos cristianos que sabiéndose llamados, han visto, con Dios y desde Dios, el dolor de su pueblo, las injusticias, las atrocidades, las hambrunas, el mundo de la marginación y de la insolidaridad, los infiernos de la opresión y de la miseria. Y porque han ido allí donde está, porque se han lavado los ojos de las legañas de la indiferencia y de la justificación, han denunciado y han anunciado, han cambiado sus corazones, y han compartido la vida de los pobres, les han ayudado al despertar de su dignidad, y han sido entre ellos semilla de esperanza y de paz, hasta dar la vida. Fueron y vieron, entre tantos y tantos, aquellos jesuitas de El Salvador, que a través de la Universidad Centroamericana José Simón Cañas, enseñaban a “ver y pensar”, con una “confesada opción por los pobres de quienes, -cómo el mismo rector Ignacio Ellacuría decía- aprende en su realidad y en su múltiple expresión integrante y apuntante. Se pone de parte de ellos para poder encontrar la verdad de lo que está pasando, y la verdad que entre todos debemos buscar y construir”. Hoy se cumplen 20 años de aquel día en que fueron brutalmente asesinados los jesuitas Ignacio Ellacuría, Ignacio Martín Baró, Segundo Montes, Juan Ramón Moreno, Amando López, Joaquín López, y Elba y Celia Ramos. Ver y pensar, y después escribir, hablar, denunciar la injusticia, procurar la paz, fue lo que desencadeno la ira de sus asesinos. Como tantos otros miles de mártires de la Iglesia de hoy, la opción por los pobres, en el seguimiento de Jesucristo, les costo la vida.



