Un joven santo, un santo joven

Esperanza, Fe, Iglesia, Jesucristo, Jornada Mundial de la Juventud 2011, Pascua, Sacerdocio, Santos, Vida Religiosa, amor, infancia

logo_bfhoyos.jpg

 “No dejéis que los prejuicios se interpongan entre vosotros y la realidad. Al contrario, dejaos sorprender por ella. No sólo la realidad de los acontecimientos, la realidad de la actualidad informativa, sino, bajo y sobre ella, la realidad que os lleva a encontrar respuestas importantes para la vida, para vuestra vida”. Este fue el consejo que, como profesor de periodismo, di a mis alumnos universitarios hace unos meses. El otro día, uno de ellos me confesó que este consejo le sirvió, junto a otras muchas cosas, para dar un paso decisivo en su vida: su conversión a Cristo. No me sorprendió. Los jóvenes de hoy y de siempre, por el hecho de serlo, están pidiendo a voces aquello que todos, de niños o de adultos, también pedimos, los niños llorando, los adultos, callando, sin gritar, con menos pasión, pero no con menos necesidad que los niños y los jóvenes. ¿Y qué pedimos todos? Pedimos amar y ser amados. Buscamos el aliento del corazón de nuestros semejantes, pero sobre todo, buscamos el aliento del corazón de Dios.
 
El corazón de Dios, del Dios encarnado, el Corazón de Jesús, fue lo que buscó y lo que encontró, en su juventud, antes de ser reclamado por su Señor con veinticuatro años de vida, el joven jesuita Bernardo Hoyos, que esta mañana va a ser beatificado en su querido Valladolid. El Corazón de Jesús llenó su corazón, aún en momentos difíciles para él, es más, sobre todo en los momentos más difíciles para él. Cuentan sus cronistas que concluido su noviciado, siendo estudiante en Medina del Campo, y cuando todo parecía ir viento en popa en su vida interior, cayó sobre él una verdadera borrasca de tentaciones, desalientos, oscuridades espantosas… Era la terrible noche del espíritu, una dolorosa purificación que suele hacer el Señor con aquellas almas que destina a una especial intimidad con Él. Se sentía el hombre más desdichado de la tierra y hasta le venían ganas de blasfemar y de quitarse la vida. Gracias al Padre Loyola, que le guió en aquella tempestad, salió airoso de ella. Al cabo de unos meses que se le hicieron eternos, la noche desapareció en la mañana de la Pascua de Resurrección de 1729, cuando sintió que de nuevo la paz y una intensa alegría se apoderaban de él.
 
¡Cuantos jóvenes hoy viven también en la oscuridad de la inseguridad y del desengaño, reclamados acá y allá por vivencias que les atraen tanto como les decepcionan! ¡Cuantos jóvenes buscan amar y ser amados con la mirada de Dios, que alcanza a ver lo que Él ha soñado para cada uno de ellos! Que el nuevo beato sea su brújula para encontrar en el Corazón de Jesús el palpitar de su propio corazón, para dejándose amar por él, encontrar el camino para amar y dejarse amar en la mirada de Dios, él único que les ama de un modo completamente desinteresado, por ellos mismos.

3 Comentarios

  • Jacóbo de la Vorágine Dice:

    Sí, P. Brú, más vale que nos hable del Corazón de Jesús después del “repaso” que le han dado los lectores con el tema de la COPE. ¡Menudo “´éxito”!

  • roche Dice:

    “No dejéis que los prejuicios se interpongan entre vosotros y la realidad..”

    Esto escrito después que ustedes se cargaran la mejor radio de españa POR la avaricia de unos pocos y por prejucios interesados para hacer una emisora sumisa y arrodillada frente al poder suena a cachondeo.

  • alli reviews Dice:

    I’ve been browsing the internet looking at website themes, when I ran across this site. I like your template, did you buy or modify this theme? I have a blog also and my layout appears kinda inferior as a result visitors don’t visit on my website very long.

Deja tu Comentario:

* campos obligatorios

Comentario



twitter.jpgfacebook.gifyoutube.jpgtuenti_mobile_large.gif