Mezquino desenfoque

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 Cuatro millones ciento sesenta y seis mil seiscientos trece parados en España significa que sobre más de un tercio de las familias españolas ha caído una losa de inseguridad, de impotencia y de desolación, que no ha alcanzado la proporción de gran alarma social gracias a la solidaria comunión de bienes de las familias españolas y de la Iglesia que peregrina en España, que están haciendo posible de verdad que casi todos arrimemos el hombro, y no porque algunos hayan hecho una campaña publicitaria sólo formalmente en esta línea.
En cambio, resulta bastante evidente que el gobierno de la nación no esta tomándose en serio el problema del desempleo, por mucho que dramaticen demagógicamente la situación con declaraciones meramente sentimentales. Ni seguir frivolizando con el gasto público, dice mucho de la previsión de ayudas a los desempleados, ni ahogar a la pequeña y mediana empresa favorece no ya la creación de empleo, sino el mantenimiento del escaso aún existente.
También es evidente que el aparato mediático del poder mira hacia otro lado, ante esta tragedia laboral, económica, familiar y social, como hace ante el resto de los gravísimos problemas que nos afligen, en la línea de una creciente crisis moral, como son la indiscriminada promoción legal y cultural del asesinato de los no nacidos o, por decir de entre tantos otros asuntos, el escándalo de una ley del menor inapropiada a la realidad de una desatada violencia, fruto del generalizado abandono de una educación moral de las nuevas generaciones. Eso sí, mientras ni el creciente desempleo ni el creciente desmoronamiento moral de la sociedad preocupan a los principales diarios de tirada nacional, radios y televisiones, estos consideran hipócritamente que el gran problema del mundo –y de España- es el de los escándalos en la Iglesia. No sólo eso, sino que están propiciando, en primera línea respecto a los medios de comunicación del resto del mundo, una campaña injuriosa contra el Papa, contra la Iglesia, y contra todos –no sólo algunos- sacerdotes.
Resulta como poco paradójico y mezquino que, mientras la Iglesia Católica esté haciendo mucho más por la crisis económica que nos aflige ahora en occidente, y por la crisis económica que aflige desde hace décadas a la mayoría de los países del mundo, gran parte de los medios de comunicación, frívolos ante el drama del paro y la pobreza, se mofen con un injusto y virulento ataque a quienes, en España y en todo el mundo, si que no miran hacia otro lado ante los graves problemas de la humanidad.

Un Comentario

  • juvenal Dice:

    Le repito señor Bru que confunde las cosas. Lo que se critica es la política oficial de la Iglesia Católica antes estos casos, consistente en la ocultación. Y esto es algo que reconocen hasta algunas jerarquías de la Iglesia, como el Obispo frances Gaillot, que dice. “En los 80 la Iglesia funcionaba así”

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