La justicia de Dios

Benedicto XVI, Cuaresma, Fe, amor, justicia

llorar.jpg

 En su mensaje para la cuaresma, el Santo Padre Benedicto XVI explica con gran claridad como es el egoísmo el origen único de la injusticia, de tal modo que el hombre, herido por el pecado original, y “abierto por naturaleza al libre flujo del compartir, siente dentro de sí una extraña fuerza de gravedad que lo lleva a replegarse en sí mismo, a imponerse por encima de los demás y contra ellos: es el egoísmo, consecuencia de la culpa original. Adán y Eva, seducidos por la mentira de Satanás, aferrando el misterioso fruto en contra del mandamiento divino, sustituyeron la lógica del confiar en el Amor por la de la sospecha y la competición; la lógica del recibir, del esperar confiado los dones del Otro, por la lógica ansiosa del aferrar y del actuar por su cuenta (cf. Gn 3,1-6), experimentando como resultado un sentimiento de inquietud y de incertidumbreâ€.
Pero el Papa, además de explicar esto, se hace una pregunta constructiva: ¿Cómo puede el hombre librarse de este impulso egoísta y abrirse al amor? Y la respuesta, en síntesis, es clara: “para entrar en la justicia es necesario salir de esa ilusión de autosuficiencia, del profundo estado de cerrazón, que es el origen de nuestra injusticiaâ€. El problema está en que para esta radical justicia hace falta la gratuidad del amor de Dios, su gracia, porque el hombre por si mismo no es capaz de restituir la justicia que previa e indefectiblemente ha quebrado. Aquí, el Papa, vuelve a apelar a la definición original de justicia, la de dar a cada uno lo suyo, para explicar que la justificación en Cristo, la de la cruz, la justicia de Dios, va más allá que dar a cada uno lo suyo, porque el Inocente carga con el pecado de los culpables. Es la justicia del amor, “la justicia de quien en cualquier caso se siente siempre más deudor que acreedor, porque ha recibido más de lo que podía esperarâ€. Y frente a esta justicia de la Cruz, “el hombre se puede rebelarâ€, sino quiere aceptar que no es un ser autárquico, “sino que necesita de Otro para ser plenamente él mismoâ€. Este resentimiento es, a mi modo de ver, el verdadero origen de todo proceso de secularización y de rechazo a Dios, el no querer aceptar la deuda de amor de la criatura con el Creador, del pecador con el Redentor.
Ese resentimiento con Dios es el mismo resentimiento que nace del hijo contra el Padre, o del discípulo contra el maestro, cuando el hijo o el discípulo no quieren aceptar con humildad que no podrán nunca pagar el bien recibido, y confunden la libertad con la rebeldía. Al final, a lo largo de nuestra vida, casi todas las relaciones humanas por las que pasamos, cuando no son indiferentes (en familia, entre amigos…), han de atravesar esta prueba, al de aprender del amor de Dios, que no sólo es aprender a amar, sino también a dejarse amar, aceptando, de Dios y de los demás, el don de la gratuidad.

3 Comentarios

  • Marta Dice:

    Hola, tengo 28 año, casad ay una hija de un año. Soy fiel a la programación religiosa de Cope y a La Tarde con Cristina desde hace muchos años. Me gusta poder leer blogs como este (que conozco desde hace relativamente poco tiempo) y me ayuda a crecer espiritualmente y enfocar mi vida diaria hacia Dios.

    Sin embargo, habando de justicia quería compartir que si son ciertas las medidas que publica PRnoticias http://www.prnoticias.com/index.php/home/45/10052302 algunasme parecen muy poco justas, com por ejemplo el bajar un 18% el sueldo a los que cobran menos de 15.000 euros… Eso los deja indefensos! Habla una que cobra menos de 15.000 euros, que tiene un hija y un marido en paro y a penas les llega para pagar el alquiler (no ya una casa en propiedad). Para hacer justicia, las reducciones no se deberían aplicar a los salarios más bajos, y se deberían contar con excepciones como familias numerosas, monoparentales, personas mayores a cargo…

    Sin embargo no he visto algunas otras que podrían ayudar y encajar con el espíritu de COPE, que es colaborar en la Obra de Dios (fomentar la reducción de joranada de 1/8 a cualuiqer trabajador, que sería algo benefcioso para la empresa y las familias, por ejemplo).

    Quizá este no sea el lugar para exponerlo, pero es el único que conozco y en el que me siento como en casa.

    Un abrazo y enhorabuena. Y muchas gracias por ayudarme a acercarme a Dios.

  • Fandor Dice:

    Gracias por tu testimonio, Marta. Con gente joven como tú que saca adelante una familia y, además de eso, se preocupa por los demás, seguro que salimos antes de la crisis.

  • ÃLVARO MENÉNDEZ-Sentire cum Ecclesia Dice:

    Ciertamente, la justicia de Dios desarma nuestra rebeldía, y lo digo en clave de eficacia global, es decir, en el sentido de que antes o después todos y cada uno de los hombres habrán de medir las ‘fuerzas’ de esa rebeldía. Porque ahí se juega todo. Es más, pienso que ante la justicia de Dios manifestada en la Cruz, se nos quiere manifestar la esencia misma del Tiempo (pongo mayúscula): ¿Cuándo me convertiré? ¿Cuándo se convertirá el mundo? O, en la formulación dada por Jesús mismo: “Cuando regrese el Hijo del hombre ¿encontrará fe sobre la Tierra?”. Cerrazón a la voluntad de Dios es cerrazón a aquel Acontecimiento cuya fecha fue -es- bien concreta y verdadera en la Historia, es cerrazón al desplegarse en el Tiempo del plan de Dios. ¿Podrá nuestra sociedad arrostrar por sí sola este pulso soberbio?

Deja tu Comentario:

* campos obligatorios

Comentario



twitter.jpgfacebook.gifyoutube.jpgtuenti_mobile_large.gif