Economía y liturgia: el credo liberal

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 Hay mucha gente que no creyendo en Dios hace de la economía –no sólo de la economía personal, de su bienestar, de su consumo- sino de las doctrinas económicas, todo un “dios†a quien adorar y, por su puesto, a quien obedecer sin decir ni “múâ€. Bueno, nos podrá parecer una pena, una realidad penosa, pero es así: a Rey depuesto, Rey puesto. Pero hay algo aún peor: que muchos de los que creen en Dios (clérigos incluidos, fíjate tú), les da por intentar adorar y obedecer a dos dioses distintos a la vez: al Dios cristiano, y al Dios liberal, es decir, no sólo al dinero (“no se puede servir a dos señores, a Dios y al dineroâ€: Lc. 6,13), sino al Dios del Mercado Libre.

Y bueno, ¿porqué entonces hablamos de economía litúrgica) ya sabes que el Papa y los obispos, preocupados por las desviaciones de la litúrgica post-conciliar, han puesto un poco de orden en el asunto y nos han pedido a todos, clérigos y laicos, que celebremos la liturgia como la Santa Madre Iglesia nos dice, según los cánones. Y entre otras cosas –aunque ya se ha pasado de moda- que nos olvidemos del “credo del campesinoâ€. Ya sabes, ese que se cantaba en los años setenta: “Creo en vos, Arquitecto, ingeniero, artesano, carpintero, Albañil y armador. Creo en vos, constructor de pensamiento, de la música y el viento, de la paz y del amorâ€â€¦. Hombre, aquel credo no tenía mucho que ver con el litúrgico símbolo de los apóstoles, y tenía un tufillo socialista tremendo (vamos, de la teología de la liberación de la mala).

Pero, mira tu por donde, aunque no se cante en misa, existe otro credo, el credo liberal, que tiene mucho menos de cristiano que el credo de la misa nicaragüense, pero que, mira tu por donde, aunque sus incondicionados creyentes no lo canten, hasta cuando están rezando el credo en misa (que lo se yo, que me lo han confesado algunos…) están pensando no en el amor de Dios Padre, ni en el misterio de la Encarnación, pasión, muerte y resurrección de Cristo, ni en el perdón de los pecados, ni por su puesto en la vida eterna. Están pensando en su “credo liberalâ€.

Yo no quiero rezarlo (pretendo ser fiel hasta la muerte a la fe de los apóstoles), aunque como todo el mundo, no estoy libre de ser objeto de sus prosélitos. Pero creo recordar que empieza más o menos así:

“Creo en el mercado, en el libre mercado, como único sistema económico posible, como único camino de felicidad humana y de prosperidad social. Creo en las tres grades leyes del mercado: la del más fuerte, la sálvese quien pueda, y la sacrosanta y bendita ley de la oferta y de la demanda, más fuerte que la ley divina, la ley natural, y todas las leyes humanas. Pero sobre todo, más fuerte que el corazón débil del hombre bueno, generoso, solidario, que lo único que hace es entorpecer el funcionamiento de la varita mágica del Adam Smith, el profeta del capitalismo (en la foto). Creo que hasta el mismo hombre, el trabajo, la salud, la dignidad de la persona, han de someterse a las intocables, indudables, e inmutables leyes del mercado”.

Las hipocresías de algunos medios

Conferencia Episcopal, Denuncia Social, Familia, Iglesia, Medios de comunicación, Ofensas a la religión, justicia Sin Comentarios

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 Ayer terminó la Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Española y hubo una Rueda de Prensa. Y fue muy interesante, aunque también, en cierto modo, muy triste. Se supone que a estas alturas, con más de 20 años dedicado a la información religiosa, debería estar curado de espanto, pero se ve que no me quiero acostumbrar a ello. Y es que no nos debemos acostumbrar a la desinformación ni debemos ceder en el empeño por combatirla, como decía el Beato Juan Pablo II, no tanto por defender a la Iglesia como por defender a la verdad. Lo cierto es que en la Rueda de Prensa de ayer, en la que el secretario general de la Conferencia Episcopal, monseñor Juan Antonio Martínez Camino, estuvo espléndido, por lo que dijo y por como lo dijo (con aplomo, con serenidad, con rigor, con atino), pudimos volver a comprobar que el poder de algunos medios de comunicación no ceja en el empeño de cambiar a su gusto la agenda pública de la vida de la Iglesia. Las principales y repetitivas preguntas de ayer no tuvieron, en su mayoría, nada que ver con lo que los obispos españoles habían trabajado durante toda la semana, sino preguntas como esta por ejemplo: “no me ha quedado muy claro, entonces, los homosexuales, ¿van al infierno o no van al infierno?â€. Pero el secretario de la Conferencia aprovecho estas más que preguntas impertinencias para anunciar una vez más el respeto máximo de la Iglesia a la persona, a cada persona, y la promoción permanente entre sus fieles para que nadie, por ningún concepto, sea ofendido o ridiculizado, al tiempo que defendió al obispo de Alcalá cuyas tergiversadas palabras no constituyeron ninguna ofensa a nadie.

Denunció cuatro hipocresías de algunos medios: la de fijarse en los presuntos fallos de algunos de los miembros de la Iglesia y callar sobre su labor meritoria (caso de las Hijas de la Caridad); la de acusar a la Iglesia de condenar, que no lo hace, y en cambio condenarla a ella; la de escanalizarse por la doctrina moral del a Iglesia expuesta por un obispo, cuando ya saben cuál es y no necesitan que nadie lo diga porque lo tienen en el Catecismo de la Iglesia Católica; o la de  la de hablar del poder fáctico de la Iglesia, cuando son los medios los que tienen el poder de hacer que la opinión pública siga sus consignas.

El palacio del Rey

Dios Padre, Evangelización, Fe, Iglesia, Jesucristo, Santos, amor 1 Comentario

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 Hoy, segundo domingo de Pascua, Domingo de la Misericordia.

Os voy a contar un cuento. ¿El protagonista? El mismo que el del Evangelio de hoy: Tomás Apóstol, testigo que pasó de incrédulo a creyente de la Resurrección e Cristo. Se lo robo a nuestro compañero Javier Leoz, delegado de Religiosidad Popular de la Archidiócesis de Pamplona. Dice así:

Cuenta una hermosa leyenda que Tomás fue a predicar el evangelio a la India. Y un rey le dio dinero para que le edificara un palacio. Pero Tomás distribuía el dinero entre los pobres y les anunciaba la muerte y resurrección de Jesús. Y muchos se hicieron cristianos.

“¿Cómo va mi palacio?”, le preguntaba el rey. “Va muy bien” y el rey le daba más dinero. Al cabo de un tiempo, la ciudad toda era ya cristiana. Un día el rey le dijo a Tomás: “¿Cuándo podré ver mi palacio?” “Majestad, pronto lo verá terminado”, le contestó.

“¿Por qué no puedo verlo hoy? Llévame a verlo ahora mismo”, le dijo el rey.

Tomás paseó al rey Vecius por la ciudad y le señalaba a la gente y le explicaba cómo sus vidas habían cambiado para bien.

-¿Dónde está mi palacio?, preguntaba el rey.

-Está a su alrededor y es un hermoso palacio. Qué pena que no pueda verlo. Espero pueda verlo un día, le decía Tomás.

-¿Qué has hecho con mi dinero, ladrón?

-Tu palacio está hecho de personas, tu palacio es tu gente. Ya no son pobres y ahora creen en Jesús. Tus gentes son las torres de tu palacio. Dios vive en ellos. Tu palacio es un magnífico palacio.

Tomás fue encarcelado. Pero el rey vio poco a poco el cambio de la gente y cómo por el poder de la resurrección de Jesús, éste vivía en el corazón de las gentes. El último en convertirse fue el rey y éste liberó a Tomás. Y su palacio no fue una obra de piedras sino de corazones vivos y creyentes.

Más que un cuento, se trata de una metáfora…

Tomás es la Iglesia que anuncia al Resucitado. El Palacio es la Iglesia que vive la presencia del Resucitado. Y el Rey, este mundo que, como tantos conversos, a la postre se rinden ante el amor misericordioso de Dios que nos trae el Resucitado. Es la metáfora de lo que día a día contamos en este programa. 

Con todos, contra el paro juvenil

Benedicto XVI, Cardenales, Denuncia Social, Deporte, Diócesis, España, Esperanza, Europa, Evangelización, Iglesia, Obispos, Política, dolor, economía, justicia, solidaridad Sin Comentarios

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 Enmarcado en la Misión Metrópolis de la Archidiócesis de Barcelona se esta desarrollando el proyecto “Jóvenes en paroâ€, con la colaboración desinteresada de los dos clubs de fútbol más importantes de la Ciudad Condal: el Fútbol Club Barcelona y el Real Club Deportivo Español. Manuel, ¿qué te parece esta iniciativa?

Noticias como estas me acercan al futbol, del que soy un ignorante. Recuerda el Cardenal Sistach que en una reunión con las doce ciudades europeas de la Misión Metropolis expuso que en nuestro país el 50% de los jóvenes en edad laboral no encuentran trabajo, con todo lo que esto representa para ellos y sus familias, y que Cáritas Diocesana estaba muy comprometida con la ayuda a los jóvenes sin trabajo, que “no ven futuro a su vidaâ€.

A la Iglesia le duele, en palabras del Cardenal de Barcelona, que muchos padres sufran porque sus hijos no encuentran su primer trabajo, así como las consecuencias muy negativas para los mismos jóvenes y para el país entero. El programa de Cáritas Barcelona incluye la acogida y conocimiento de las lenguas que el joven necesita, orientación laboral y espacios de búsqueda de trabajo, formación ocupacional de corta y larga duración, y mediación laboral con las empresas y bolsa de trabajo.

Y todo esto, desde el realista convencimiento de que de todos modos la Iglesia no puede resolver por si sólo el problema del paro, aunque sea el ámbito social que más esta haciendo por resolverlo.

Lo cual tiene aún mucho más mérito. El Cardenal Sistach explica así lo que si puede y debe hacer la Iglesia:

“Sabemos que el grave problema del paro –y en especial del paro juvenil- no lo puede resolver la Iglesia. Es una cuestión eminentemente política; y es la política la primera que debe buscar caminos de solución. La Iglesia no puede ni debe sustituir al Estado, nos ha dicho Benedicto XVI en su primera encíclica. Pero –tal como añade el Papa- tampoco puede ni debe quedarse al margen de la lucha por la justiciaâ€.

Haber podido involucrar a los dos equipos de fútbol de Barcelona en esta iniciativa constituye, evidentemente, una propuesta que saliendo de las fronteras de la propia comunidad eclesial, además de ser Nueva Evangelización en estado puro, es llamar a la puerta de todos, también de la política, para proponer que el paro juvenil es cosa de todos, y que sólo entre todos podemos solucionarlo.

Alegría Pascual

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 Domingo de Resurrección. Ya hemos celebrado la Pasión, la Muerte, y la Resurrección de Cristo… ¿Y ahora qué vive la Iglesia?

Vive la Pascua. Vivir la Pascua significa creer de verdad en la Resurrección de Cristo, alegrarse de verdad de ello, y cambiar este mundo de dolor y de muerte por un mundo de esperanza y de vida.

He recibido este mensaje desde el otro lado del Océano: “Aquí en Perú donde yo vivo y enseño en un seminario, se llenan las iglesias todos los domingos. Ahora en la Semana Santa hay un gran fervor entre tanta gente. Pero, ¿Qué pasa con esos miles de católicos que participan con devoción en las misas, se confiesan con frecuencia, han manifestado una gran devoción ahora en la Semana Santa? Ellos deberán ser evangelizadores en sus casas, en sus barrios, en sus lugares de trabajo. Tenemos que lograr que se despierten y dejen de ser pasivos, y que salgan a dar testimonio de la alegría cristianaâ€. Y nuestro amigo peruano nos remitía a la lectura de la exhortación apostólica de Pablo VI sobre la alegría cristiana durante el Años Santo de 1975:

Por un lado nos invitaba a gustar “las múltiples alegrías humanas que el Creador pone en nuestro camino: la alegría exultante de la existencia y de la vida; la alegría del amor honesto y santificado; la alegría tranquilizadora de la naturaleza y del silencio; la alegría a veces austera del trabajo esmerado; la alegría y satisfacción del deber cumplido; la alegría transparente de la pureza, del servicio, del saber compartir; la alegría exigente del sacrificioâ€. Decía Pablo VI que de estas alegrías “el cristiano podrá purificarlas, completarlas, sublimarlas: no puede despreciarlas. La alegría cristiana supone un hombre capaz de alegrías naturales. Frecuentemente, ha sido a partir de éstas como Cristo ha anunciado el Reino de los cielosâ€.

Pero, por otro lado, nos recordaba que la única manera de hacer que estas alegrías tengan sentido y sean permanentes, es desde la alegría de saber que Cristo ha resucitado: “El Exsultet del pregón pascual canta un misterio realizado por encima de las esperanzas proféticas: en el anuncio gozoso de la resurrección, la pena misma del hombre se halla transfigurada, mientras que la plenitud de la alegría surge de la victoria del Crucificado, de su Corazón traspasado, de su Cuerpo glorificado, y esclarece las tinieblas de las almas”

El Vía Crucis de la Familia de hoy

Benedicto XVI, Educación, Familia, Iglesia, Laicos, Movimientos, Roma, Terrorismo, amor, dolor Sin Comentarios

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 Ayer, en el Vía Crucis presidido por el Papa por primera vez una familia (del Movimiento de los Focolares) hizo las meditaciones de las catorce estaciones, vistas desde las experiencias de la Cruz vividas por las familias de nuestro tiempo. Nos ofrecieron con ello las notas de toda una espiritualidad familiar, que no huye de la Cruz.

En la primera estación, “Jesús condenado a muerteâ€, ya afrontaron el principal drama de la familia de hoy, con estas palabras: “Muchas de nuestras familias sufren por la traición del cónyuge, la persona más querida. ¿Dónde ha quedado la alegría de la cercanía, del vivir al unísono? ¿Qué ha sido del sentirse una sola cosa? ¿Qué pasó de aquel para siempre que se había declarado? Y la respuesta a esta pregunta, justo en la siguiente estación, “Jesús con la cruz acuestasâ€: “También nosotros, esposos, y nuestras familias, hemos contribuido a cargarte con un peso inhumano. Cada vez que no nos hemos amado, cuando nos hemos echado las culpas unos a otros, cuando no nos hemos perdonado, cuando no hemos recomenzado a querernosâ€.

Dando un salto a las estaciones de la segunda y de la tercera caídas de Jesús, encontramos estas confesiones: “Nos hemos dejado vencer por las tentaciones del mundo, quizá por espejismos de satisfacción (…) También nuestras familias son parte de este tejido deshilachado, están sujetas a un estado de bienestar que se convierte en la meta misma de la vida. Nuestros hijos crecen. Intentemos habituarles a la sobriedad, al sacrificio, a la renuncia. Tratemos de darles una vida social satisfactoria en el ámbito deportivo, asociativo y recreativo, pero sin que estas actividades sean sólo un modo para llenar la jornada y tener todo lo que se deseaâ€.

En al décima estación, “Jesús es despojado de sus vestidurasâ€, una nueva confesión: “Puede que a veces tampoco nosotros tengamos el respeto debido a la dignidad personal, poseyendo a quien está a nuestro lado, hijo, marido, esposa, pariente, conocido o desconocidoâ€.

Y por último, en la undécima estación, “Jesús es calvado en la Cruzâ€, la mirada suprema al Amor de Dios: “Es la ley del amor lo que lleva a dar la propia vida por el bien del otro. Lo confirman esas madres que han afrontado incluso la muerte para dar a luz a sus hijos. O los padres que han perdido un hijo en la guerra o en atentados terroristas y que no desean vengarseâ€.

Interesantes memeces sobre el Viaje del Papa

América, Benedicto XVI, Centro América, Doctrina Social de la Iglesia, Evangelización, Iglesia, Laicos, Libertad Religiosa, Medios de comunicación, Política, justicia, libertad 2 Comentarios

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 Esta semana hemos podido seguir al Papa en Méjico y Cuba. Siempre me pasa igual con los viajes del Papa, que me pongo de los nervios cuando leo algunas cosas que de estos viajes salen en la prensa. Luego me doy cuenta de que la desinformación ideológica no resta nada al regalo de Dios que estos viajes suponen para los países visitados. Pero también me doy cuenta de que, pedagógicamente, esas desinformaciones sirven para explicar muchas cosas.
 

De este viaje algunos medios han dicho muchas tonterías. Recojo dos “moderadas†pero interesantes:

Primero: El País, que dijo que el Papa había “presionado†al gobierno Mejicano a favor de la libertad religiosa. Si El País habla de cualquier hijo de vecino que en este planeta denuncie la vulneración de un derecho humano o promueva su reconocimiento, lo llama “defenderâ€, “proclamarâ€, “concienciar†o “procurarâ€, pero nunca “presionarâ€. ¿Te imaginas un titular de El País diciendo que los sindicalistas “presionan†a alguien para defender sus derechos?

Segundo (nos vamos al otro extremo del abanico ideológico): El Diario de Cuba, de grupos de la oposición al Régimen en el exilio. Dicen que “la visita del papa Benedicto XVI a Cuba dejó mucho trigo al gobierno de Raúl Castro, un poquito a la Iglesia Católica y el Vaticano, y nada al pueblo cubano, ni siquiera a los católicosâ€. ¿La razón? Pues que el Papa no arremetió contra el Régimen, ni convocó un levantamiento popular. Lo de que “Cuba –y el mundo- tienen que cambiar†que dijo el Papa no les pareció suficiente. Y yo me pregunto: ¿Acaso en una sociedad tan manipulada después de 50 años de dictadura, es posible un cambio sino encuentra el pueblo cubano, no desde fuera sino desde sus propias raíces cristianas, una nueva mentalidad para afrontar su propia vida y la de la Nación?

Benedicto XVI, en Cuba igualito que en Méjico, ha hecho un viaje apostólico, no político. Un viaje en el que, eso si, como en todos los viajes del Papa, ha hablado del compromiso cristiano por la justicia, el amor, la paz, y la libertad. No ha ido para desmantelar el régimen dictatorial castrista, sino para predicar el Evangelio. Aunque predicar el Evangelio sea a la postre el medio más eficaz para que los hombres y los pueblos alcancen la libertad verdadera.

Benedicto XVI encarga las meditacioens del Via Crucis a un matrimonio de los Focolares

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Esta semana hemos sabido que el Papa ha encargado a un matrimonio las meditaciones del Vía Crucis del Viernes Santo desde el Coliseo de Roma, que es la primera vez que lo va a dirigir un matrimonio que tengo el gusto de conocer personalmente.

Benedicto XVI ha encargado a las meditaciones de las catorce estaciones del Vía Crucis de próximo Viernes Santo, que presidirá en el Coliseo de Roma al matrimonio italiano formado por Danilo y Anna Maria Zanzucchi (en la foto), de la rama familiar del Movimiento de los Focolares, que se llama Familias Nuevas. Son los padres del prestigioso profesor y periodista Michelle Zanzucchi, director de la Revista Cittá Nuova, que hace pocas semanas invitamos a Madrid para presentar su libro “¿Qué tiene que ver María de Nazaret con los medios de comunicación†de la Fundación Crónica Blanca.

He tenido la oportunidad de habar varias veces -en una ocasión me invitaron a comer- con Danilo y Anna María en Roma. Son un matrimonio ejemplar, dedicados por completo no sólo a su familia, sino a miles de familias de todo el mundo a través de “Familias Nuevasâ€.

El Vía Crucis fue instaurado en 1741, por orden del papa Benedicto XIV. Tras decenas de años de olvido, en 1925 volvió a celebrarse en el Coliseo de Roma, y desde 1964, con Pablo VI, lo preside el Papa. Fue el beato Juan Pablo II quien empezó a encargar las meditaciones del Vía Crucis a diversas personalidades. Ya en el año 2003 fueron varios laicos –periodistas de diversos medios- los encargados. Pero la mayoría de las veces han sido obispos, sacerdotes, religiosos o religiosas. En 2005, pocos días antes de que Juan Pablo II falleciera, el papa polaco pidió las meditaciones al entonces cardenal Joseph Ratzinger, actual pontífice.

¿Y porqué este año a este matrimonio? Bueno, habría que preguntárselo al Papa. Pero creo que coinciden tres aspectos: el que dentro de dos meses se va a celebrar en Milán la Jornada Mundial de la Familias, el gran aprecio de Benedicto XVI al Movimiento de los Focolares, y el que hace pocos días celebrásemos el cuarto aniversario del fallecimiento de su fundadora, Chiara Lubich, una gran mujer. Recuerdo al beato Juan Pablo II decir, ante miles de jóvenes, que cuando se sentía triste le aliviaba recordar dos palabras: Chiara, los focolares…

Reforma laboral y Doctrina Social de la Iglesia

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La Doctrina Social de la Iglesia es muy clarita. Y como se basa en principios inmutables como la dignidad de la persona y el bien común, no está al arbitrio de consideraciones coyunturales. Si la avaricia y el despilfarro son igualmente reprobables en tiempos de bonanza como en tiempos de crisis, con la injusticia laboral ocurre exactamente lo mismo.

El Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia, por ejemplo, respecto al derecho a una justa remuneración, dice que comete una grave injusticia quien niega el salario justo y quien no lo da a su debido tiempo y en la justa proporción al trabajo realizado. Pero además, la Doctrina Social de la Iglesia dice algo muy “contracorrienteâ€: que el simple acuerdo entre el trabajador y el empresario acerca de las condiciones del contrato de trabajo, no bastan para calificarlo de “justoâ€, pues la justicia natural es anterior y superior a la libertad del contrato. El mismo término, acríticamente aceptado por la mayoría de nosotros, de “mercado laboral†es una barbaridad: el trabajo, porque toca la dignidad de la persona, no es objeto de “mercadeoâ€, es decir, ni se compara ni se vende. Los planteamientos del liberalismo puro no son compatibles con la doctrina cristiana, para la que no basta la justicia conmutativa, sino la justicia social, que no ve solo el valor objetivo de las prestaciones laborales, sino también la dignidad humana de los trabajadores.

Por todo lo dicho no debe extrañarnos que a muchos esta reforma les resulte incompatible con los principios de la Doctrina Social de la Iglesia. Para otros no será así. Sólo los pastores pueden hacer que interpretar esta doctrina en situaciones concretas sea también magisterio de la Iglesia. Pero para todos los bautizados, desde su libertad y desde su competencia, y por tanto desde esa sana pluralidad de la opinión pública en la Iglesia que ya defendió Pío XII, rige ese clásico principio de San Agustín: “Unidad en lo necesario, libertad en lo opinable, y en todo, caridad”.

Recientemente, por ejemplo, distintas instancias y grupos eclesiales han dado su opinión sobre esta reforma, con conclusiones bien distintas. También un intelectual (Juan Manuel de Prada) y un economista (Juan Velarde), los dos católicos, y en el mismo diario, han escrito sobre esta reforma laboral cosas muy distintas. Hasta aquí, “libertad opinableâ€. Dejo a otros decir si, respecto a la credibilidad en ambos de la Doctrina Social de la Iglesia, estamos o no en el terreno de “la unidad en lo necesarioâ€. Pero en cuanto uno dice que quienes critican esta reforma laboral caen en la demagogia, creo que estamos poniendo en peligro la tercera parte de la máxima agustiniana: “y la caridad, en todoâ€.

Día de Hispanoamerica

América, Benedicto XVI, Cardenales, España, Esperanza, Evangelización, Fe, Iglesia, Jornada Mundial de la Juventud 2011, Unidad, Universidad 1 Comentario

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 Hoy celebramos el Día de Hispanoamérica, bajo el lema “Comprometidos con América en la Nueva Evangelizaciónâ€.

En el mensaje de la Comisión Pontificia para América Latina, dice su presidente el Cardenal Marc Quellet (en la foto), que es “una valiosísima y oportuna cita anual, tradicionalmente incorporada en el calendario de la Iglesia católica en España, desde el año 1959, para actualizar y fortalecer los vínculos de comunión y colaboración con la Iglesia en Hispanoamérica y la solidaridad entre sus pueblos y nacionesâ€.

Habla de un “largo camino compartido†entre España y América: “Hispanoamérica debe a España, ante todo, lo que es su más rico tesoro: el patrimonio de la tradición católica comunicada, inculturada y arraigada en las tierras buenas del Nuevo Mundoâ€. Recuerda como decía Benedicto XVI en Aparecida, el 13 de mayo de 2007, que el patrimonio más precioso de América Latina es ese don providencial que ha gestado a sus pueblos, que “ha animado su vida y cultura […] durante más de cinco siglosâ€, y que “no es una ideología política, ni un movimiento social, como tampoco un sistema económico; es la fe en Dios amor, encarnado, muerto y resucitado, el auténtico fundamento de esta esperanza que produjo frutos tan magníficos desde la primera evangelización hasta hoyâ€.

Podríamos preguntarnos si esta afirmación suena bien cuando estamos celebrando el bicentenario de la independencia de los países latinoamericanos. Entre España e Hispanoamérica –dice el Cardenal Quellet- hubo décadas de enfrentamientos y desencuentros, pero, dice en su mensaje, “de ningún modo fue ruptura con toda la riqueza que España aportó, como lengua, cultura y religión. Ya desde mediados del siglo XIX, esos vínculos fueron reforzados por la masiva inmigración española y portuguesa a tierras americanasâ€.

Además, en este mensaje se dicen muchas cosas concretas, por ejemplo: que se sigan acogiendo en Esapaña a los inmigrantes americanos, especialmente en este tiempo de crisis; que se sigan acogiendo también a tantos sacerdotes hispanoamericanos que vienen a ampliar aquí sus estudios, y que sigamos vinculados a esos miles de jóvenes hispanoamericanos que participaron en la JMJ de Madrid, que retornaron con una renovada implicación en la Nueva Evangelización, compromiso común entre España y América.

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