EconomÃa y liturgia: el credo liberal
 Hay mucha gente que no creyendo en Dios hace de la economÃa –no sólo de la economÃa personal, de su bienestar, de su consumo- sino de las doctrinas económicas, todo un “dios†a quien adorar y, por su puesto, a quien obedecer sin decir ni “múâ€. Bueno, nos podrá parecer una pena, una realidad penosa, pero es asÃ: a Rey depuesto, Rey puesto. Pero hay algo aún peor: que muchos de los que creen en Dios (clérigos incluidos, fÃjate tú), les da por intentar adorar y obedecer a dos dioses distintos a la vez: al Dios cristiano, y al Dios liberal, es decir, no sólo al dinero (“no se puede servir a dos señores, a Dios y al dineroâ€: Lc. 6,13), sino al Dios del Mercado Libre.
Y bueno, ¿porqué entonces hablamos de economÃa litúrgica) ya sabes que el Papa y los obispos, preocupados por las desviaciones de la litúrgica post-conciliar, han puesto un poco de orden en el asunto y nos han pedido a todos, clérigos y laicos, que celebremos la liturgia como la Santa Madre Iglesia nos dice, según los cánones. Y entre otras cosas –aunque ya se ha pasado de moda- que nos olvidemos del “credo del campesinoâ€. Ya sabes, ese que se cantaba en los años setenta: “Creo en vos, Arquitecto, ingeniero, artesano, carpintero, Albañil y armador. Creo en vos, constructor de pensamiento, de la música y el viento, de la paz y del amorâ€â€¦. Hombre, aquel credo no tenÃa mucho que ver con el litúrgico sÃmbolo de los apóstoles, y tenÃa un tufillo socialista tremendo (vamos, de la teologÃa de la liberación de la mala).
Pero, mira tu por donde, aunque no se cante en misa, existe otro credo, el credo liberal, que tiene mucho menos de cristiano que el credo de la misa nicaragüense, pero que, mira tu por donde, aunque sus incondicionados creyentes no lo canten, hasta cuando están rezando el credo en misa (que lo se yo, que me lo han confesado algunos…) están pensando no en el amor de Dios Padre, ni en el misterio de la Encarnación, pasión, muerte y resurrección de Cristo, ni en el perdón de los pecados, ni por su puesto en la vida eterna. Están pensando en su “credo liberalâ€.
Yo no quiero rezarlo (pretendo ser fiel hasta la muerte a la fe de los apóstoles), aunque como todo el mundo, no estoy libre de ser objeto de sus prosélitos. Pero creo recordar que empieza más o menos asÃ:
“Creo en el mercado, en el libre mercado, como único sistema económico posible, como único camino de felicidad humana y de prosperidad social. Creo en las tres grades leyes del mercado: la del más fuerte, la sálvese quien pueda, y la sacrosanta y bendita ley de la oferta y de la demanda, más fuerte que la ley divina, la ley natural, y todas las leyes humanas. Pero sobre todo, más fuerte que el corazón débil del hombre bueno, generoso, solidario, que lo único que hace es entorpecer el funcionamiento de la varita mágica del Adam Smith, el profeta del capitalismo (en la foto). Creo que hasta el mismo hombre, el trabajo, la salud, la dignidad de la persona, han de someterse a las intocables, indudables, e inmutables leyes del mercado”.



