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CUBA Y ESTADOS UNIDOS, CONTACTOS DE PUEBLOS SOBRE CONFRONTACIONES POLITICAS
Rush, gran premura hacia los escenarios de Estados Unidos cunde entre los artistas e intelectuales cubanos. Es comprensible porque la apertura de la Administración Obama ha dejado al gobierno cubano sin posibilidad lógica para impedir que el talento busque reconocimiento en los espacios más importantes del mundo. Las famosas Zenaida Romeu en Dakota del Norte y Yenisay Valdes en Washington comenzaron la movida; Carlos Varela la sazonó. Para sorpresa de muchos, las fiestas navideñas en Miami contaron con La Charanga Habanera hasta en el Club Ache de la Pequeña Habana y Buena Fe en el Teatro Manuel Artimes. Las presentaciones de esos artistas en los programas televisivos de María Elvira, Carlos y A Mano Limpia han tenido gran demanda entre la población, que alquila DVD a los piratas quienes grabaron de los “canales” captados ilegalmente o pasan las memorias flash. Había expectativa sobre las eventuales declaraciones, y satisfacción porque reconocieron que los cubanos muy apreciados por el pueblo, y vetados por las autoridades, deben poder actuar en la Isla. Los Van Van se preparan para 70 conciertos en Estados Unidos a partir de abril y su director, Juan Formel declaró a la agencia Reuters que “esta gira exorcizará las memorias de una de las últimas actuaciones del grupo”, en referencia al concierto de 1999 en Miami, cuando fueron hostigados. Formel señaló que considera la atmosfera cambiada: “Estuve allí recientemente y nadie me trató mal. Por el contrario, la gente quería retratarse conmigo y me pedía autógrafos.”Igualmente, la nueva posibilidad de participación de académicos, científicos, especialistas, músicos, cineastas, actores y deportistas en eventos realizados en Cuba, y especialmente las actuaciones de artistas en el Concierto por la Paz y de la Agrupación Kool and the Gang, está promoviendo una entusiasta, masiva y despolitizada participación del pueblo cubano, hasta ahora arriado por las autoridades “voluntariamente”. Es una novedosa forma de liberación mental más o menos consciente.Carlos Varela ha sido el visitante de mayor trascendencia, pero lamentablemente no se conoce en Cuba como merece, en gran parte por el tradicional cierre a su obra y movimientos. Según informara The International Herald Tribune en primera página el 29 de diciembre pasado, su primera aparición en Estados Unidos fue en el Capitolio de Washington antes de viajar a Hollywood donde trabajaría en un álbum con Jackson Browne. Allí conversó con legisladores y almorzó con altos funcionarios de la Casa Blanca, luego tuvo un jam session en el salón de reuniones del Comité Presupuestario del Congreso. Acudió a universidades e institutos, donde las preguntas no versaban sobre música sino acerca de política. “No represento a ningún gobierno ni partido político. Pero quizás por eso los gobiernos y los políticos pudieran estar dispuestos a escuchar lo que tengo que decir”, señaló. Hacia 11 años de su anterior visita a Estados Unidos; en esta ocasión fue patrocinado por el Centro para la Democracia en las América, una organización no gubernamental, según la fuente.En una reunión con el Representante Howard Berman, presidente del Comité de Relaciones Exteriores del Congreso, Varela sugirió la adopción de un enfoque diferente. Dijo que “Hay algunos políticos cubanos que usan el aislamiento para su beneficio, pero no creo que nadie en Cuba pudiera obstruccionar si los Estados Unidos decidieran abrir las relaciones.”El reportaje del prestigioso periódico concluye con las siguientes declaraciones de Varela, que compartimos plenamente: “La música no traerá un fin rápido a 50 años de conflicto político. Pero en ausencia de intercambios diplomáticos significativos, los músicos pueden servir más que de celebridades. La música no moverá a gobiernos, pero podría mover a los pueblos. Y los pueblos pueden mover a los gobiernos.”



