Nuevos elementos reflejan que la situación económica y social de Cuba se podría tornar más delicada en los próximos meses. Algunos datos publicados sobre las dificultades en la agricultura, el transporte, las finanzas externas y el consumo energético confirman esa presunción. A ello contribuyen también las declaraciones de personalidades oficiales, como Francisco Soberón, Presidente del Banco Central, quien ha lanzado la consigna de “ahorro o muerte”, sobre la cual el diario Granma ha subrayado que no se trata de una exageración, dados los efectos de la crisis mundial sobre una economía ya seriamente dañada por 20 años de Periodo Especial y los impactos de huracanes. También Marino Murillo, vice primer ministro a cargo de Economía y Planificación, vaticinó que el PIB en 2009 crecerá algo más del 2,0% frente al 6,0% establecido en el Plan, mientras el oficialista Centro de Estudio de la Economía Cuba ha sido más pesimista al estimar un decrecimiento de hasta -0,5%. En términos más realistas, si se producen cortes de electricidad similares a los años 1990, la caída del PIB podría ser mucho más pronunciada por el impacto sobre la producción y los servicios, así como, por supuesto, en el ya menguado consumo de la población. Seguir leyendo…