de Miriam Leyva
Cientos de miles de cubanos han perdido sus miserables pertenencias, acumuladas durante los 50 años de revolución prometedora de un futuro próspero y abundancias para todos. Dos arrasadores huracanes se han encargado de mostrar al mundo la verdad escondida detrás de la gran propaganda sobre salud pública y educación gratuitas, y la satisfacción de las necesidades. La información controlada hacia el extranjero y limitada al pueblo por la carencia de electricidad en los lugares más afectados, por muy minimizada que haya sido, ha develado el resultado de las prohibiciones absurdas y los grandiosos planes por capricho. El Estado lo ha controlado todo, de manera que ha sido ilegal reparar o construir nuevas viviendas. Los permisos para hacerlo han estado muy controlados, por tanto era necesario el mercado negro, la llamada economÃa informal, para conseguir ladrillo, cemento, cabillas, arena y los demás elementos. MuchÃsimas personas lo han realizado con dinero enviado por sus familiares en el exterior o sus cuestionados ahorros, pero no siempre pudieron inaugurarlas y disfrutarlas, pues las han confiscado y hasta pasado años en la cárcel acusados de ¨macetas¨; asà llama el gobierno a la gente que acusa de acumular dinero ilÃcitamente. Supuestamente el Estado benefactor facilitarÃa viviendas a través de su programa de construcción, que en los mejores años no han alcanzado 50 000 y mediante el movimiento de Microbrigadas, compuesto por trabajadores que han construido durante unos 5 años para optar por un apartamento según sus méritos polÃticos y laborales, o por tiempo indefinido cuando se ha determinado parar la obra por diversos motivos. TodavÃa se pueden apreciar edificios iniciados décadas atrás, a medio construir, mientras existen miles de ¨albergados¨ debido a fenómenos naturales, además de las lógicas necesidades de nuevas generaciones. Entre las soluciones encontradas por la revolución estuvo que quien salga a residir al extranjero deberá entregar todas sus propiedades, en primer lugar la morada. También existen muchas dificultades para heredar. Seguir leyendo…