Mar
1
Jul
6
‘Desnudos solidarios’
Desnudos solidarios es la última moda, parece ser. Con el trabajazo que me cuesta a mi sacar 300 euros para mandar a Perú o a Malawi, y porque hay gente buena a mi alrededor que me ayuda para que podamos recaudar dinero devanándose los sesos dÃa tras dÃa, y Jesús Vázquez se pone en pelotas en la portada de Interviú y tienen que hacer segunda edición de la revista con la excusa de que el dinero va a Kenia. ¿Será que yo me tendré que poner en cueros para dar de comer a mis niños?
Como sabéis, Interviú ha sacado en su último número, coincidiendo con la fiesta del Orgullo Gay, una portada con el presentador Jesús Vázquez como Dios le trajo al mundo para que estos españoles nuestros compraran muchas revistas y asÃ, recaudar mucho dinerito y entregarlo a ACNUR para construir una escuela en un campo de refugiados en Kenia.
Lo peor de todo esto no es la portada en sÃ, sino que en tres dÃas se haya agotado la revista con la excusa de ser “solidarioâ€. Seamos serios: nadie ha ido hasta el quiosco a pagar por el colegio de Kenia, obviamente, pero asà acallamos las conciencias de todos aquellos que quieren ver a este señor ligero de equipaje, porque además de que se recrearán la vista, encima se las dan de solidarios.
Vamos, que resulta ahora que hay que atraer a la gente para que sea caritativa con músculos. Hasta aquà podÃamos llegar, la verdad.
También hay que señalar que Jesús Vázquez, desde que es embajador de ACNUR, ha hecho todo lo posible por recaudar: carreras solidarias, reportajes, etc. Seguro que nunca tan eficaces como la última campaña. Pero él, como señala, ha estado en Kenia y ha visto con sus propios ojos la necesidad. Yo, le comprendo.
Pero cómo andará este mundo en el que vivimos en el que para despertar la solidaridad en las personas te tienes que desnudar. Me parece la gran paradoja de nuestro tiempo: primero el bien propio, el personal y luego, si además haces un bien, pues mira qué suerte. Pero no hay manera de que comprendamos que lo que atemos y desatemos en la tierra quedará atado y desatado en el cielo, y que ponerse a uno mismo por delante siempre termina dando problemas. Y si no, miremos a nuestro alrededor y tendremos la respuesta….
Abr
27
Cosas que hacen que la vida valga la pena
Hace unos dÃas, haciendo zapping, pasé por La 2 –tras un vertiginoso baile de infinitas cadenas desde que la TDT ha entrado en nuestras vidas, aunque con la misma pésima calidad-. Gracias al chivato que, ahora, en una franja en la parte inferior de la pantalla te avisa del nombre del programa o la pelÃcula que estás viendo, un tÃtulo me llamó profundamente la atención. Cosas que hacen que la vida valga la pena, decÃa.
Imposible no soltar inmediatamente el mando y esperar a que el contenido del filme satisficiese el alto nivel que habÃa dejado la frase que sintetizaba, en teorÃa, la historia en la que estaba a punto de sumergirme. Pero, tristemente, no fue asÃ. PelÃcula española, protagonizada por una Ana Belén estirada y un Eduard Fernández cansado de vivir, que, en un argumento facilón, se buscaban el uno al otro en una relación de tira y afloja tras dejar unas vidas anteriores burdas, tristes y sinsentido.
Nada recomendable espectáculo en el que no aprendes nada. Ni siquiera te regala un análisis profundo de las sensaciones humanas, del dolor de la pérdida, de la necesidad de amar tan rápidamente que te acojas a la primera persona que te regala una mirada, de sentirse la mitad de algo si no te acompaña alguien. Se queda en la frialdad del instinto. Con tan sugerente tÃtulo.
Desde que vi la pelÃcula no dejaba de pensar en qué cosas hacen que mi vida valga la pena. Y me daba pena pensar cómo tanta gente pone su corazón en cosas superfluas y efÃmeras. Con los momentos tan preciosos que pueden dejarte una sonrisa en la boca durante horas, como un mensaje de móvil inesperado a las 2,30 horas de la madrugada en el que te proponen cambiar el alma del mundo. Pero que sabes que, igual que un dÃa vienen, también se pueden ir. El Señor me lo dio, el Señor me lo quitó, decÃa el bueno de Job.
Aceptar con amor que la vida es un soplo, levantarte cada dÃa dando gracias a Dios por permitirte respirar y abandonarte en su Providencia, hace que, cada detalle, cada pequeño milagro, sea algo que hace que la vida merezca la pena. Pero siendo plenamente consciente de que, mañana, puedes no tenerlo.
Mar
28
Muere más gente sin agua que por una guerra
El pasado lunes, 22 de marzo, se celebró el DÃa Mundial del Agua, una Jornada para recordar, según estima la ONU, que en todo el mundo sigue habiendo 884 millones de personas sin acceso a agua potable.
El informe “Agua enfermaâ€, presentado por el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente, muestra una cifra terrible: que cada 15 segundos muere un niño por falta de agua potable. Son datos de los que no somos conscientes, pero cada año, las consecuencias relacionadas con el consumo de agua no potable, provocan más vÃctimas que cualquier tipo de violencia, incluido una guerra.
El agua es un bien fundamental que repercute en la sanidad, en la seguridad y en la calidad de vida, especialmente de menores y mujeres. Por ejemplo, las enfermedades que se propagan por el agua causan cada año la muerte a más de un millón y medio de niños, siendo el Ãfrica subsahariana la región más castigada. Cómo no. Aunque no se quedan atrás lugares como Oriente Próximo y Ãfrica del Norte, México, Pakistán y grandes partes de China y de la India.
Fijaos: según la Organización Mundial de la Salud, son necesario 50 litros de agua diaria para vivir. En algunas zonas de Ãfrica, no llegan a 2,5. Pero es que además, nosotros tenemos mucha culpa de esto. El problema no sólo se debe a razones geográficas, que también, ya que sólo el 2% del agua del planeta es apta para el consumo. Pero es que, cada dÃa, vertemos sobre rÃos y océanos 2 millones de toneladas de aguas residuales, lo que reduce drásticamente el agua dulce. La industria es responsable de los 300 y 400 millones de toneladas de metales, disolventes, sustancias tóxicas y otros desechos en el agua.Â
Mar
22
Mi corazón en Malawi
Todo el mundo me decÃa que cuando pisas el Ãfrica subsahariana, tu corazón se queda allà para siempre. Yo reconozco que estaba un poco reticente ante esta afirmación, porque desde que tengo 20 añitos soy una enamorada de Latinoamérica. Pero hace menos de una semana que he vuelto de Malawi y os puedo decir que estaba completamente equivocada.
Gracias a la oportunidad que nos ha brindado Manos Unidas, la semana pasada, un grupito de cinco personas hemos visitado los proyectos que la ONG lleva a cabo en este pequeño paÃs, que según datos del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo, ocupa el puesto 160, de un total de 182 paÃses. Un dato importante a resaltar es que de los 32 más pobres, 30 son africanos.
Desde 2002, que el paÃs sufrió una terrible hambruna, todavÃa no se ha recuperado. No es un lugar caracterizado por la guerrilla, ni por la explotación de sus recursos, pero sà porque la gente se muere de malaria y de SIDA. Hay un salto generacional brutal, de los jóvenes adolescentes pasan a la generación de personas de más de 35 años que han logrado sobrevivir. Pero lo más increÃble de todo es que, pase lo que pase, sonrÃen.
No se me olvidará la noche en que fuimos a visitar el hospital de Kapiri, una misión de las Carmelitas Misioneras, en el que cientos de personas hacÃan cola esperando una cama, o un trozo de suelo, o una mano que les diese algo de ayuda. Tras andar kilómetros para llegar hasta allÃ, madres con sus hijos cargados a la espalda que tienen espasmos porque tienen malaria, gastan y desgastan su tiempo a la espera de poder salvar a sus hijos. Allà estaban todas ellas, esperando, con no más de 17 años la mayorÃa, pero te sonreÃan.
Mar
17
Golpe a golpe, verso a verso
Todo pasa y todo queda , pero lo nuestro es pasar, pasar haciendo caminos, caminos sobre la mar…
Cuando respiras, la vida te sale al encuentro con multitud de situaciones en las que tienes que decidir. Siempre que me pasa, recuerdo esa imagen tÃpica de las pelÃculas que hemos disfrutado desde pequeños, en las que un hombre solitario, con una mochila al hombro y muy despeinado, se encuentra con dos caminos de tierra y tiene que escoger, sin saber si uno le llevará directo a la gloria y el otro al infierno. O esa situación de riesgo supremo en la que hay tres puertas en medio del laberinto y tienes que decidir por cuál entrar. Decidir nunca es fácil. ¿Será este el camino que me llevará al destino final? ¿Y si hubiese escogido el otro? El famoso “Y siâ€â€¦
Cada dÃa tengo más claro que el único remedio contra el “Y si†que te puede llegar a atormentar toda tu vida es abandonarte en la Providencia. Ponerte en manos de Dios, aprender a escucharle y asÃ, escoger el camino que él te susurre. Ya sea a través de la oración, ya sea a través de tu guÃa espiritual, ya sea a través de una señal.
Por eso, todo pasa y todo queda. Marcharme de mi querido CEPI no ha sido fácil. Pero mi vida está en manos de Dios. Dónde él quiera que sea su servidora, allà lo seré. Un año en la Fundación Altius. Ahora, evangelizando a través de los medios de comunicación.
Ene
23
Mi nuevo amigo San Vicente de Los Realejos
Ayer, 22 de enero, se celebró la clausura del Año Jubilar de San Vicente de los Realejos, una localidad la isla de Tenerife. Festividad que ha conmemorado los 400 años de la renovación del voto de gratitud por la intercesión de San Vicente Mártir y su protección durante la grave epidemia de la peste de Landres, que asoló la zona en el siglo XVII.
San Vicente, nacido en Huesca y de familia noble, consagró desde muy joven su vida a Dios a través del diaconado. Padeció el martirio en Valencia en el año 304 durante la persecución del emperador Diocleciano.
La epidemia de Landres tuvo su origen en unos tapices levantinos que iban destinados a decorar los balcones y ventanas durante las fiestas del Corpus Christi en el municipio de La Laguna. Brote que llegó hasta Garachico, el que ocasionó el mayor número de muertes y que rápidamente se extendió hasta los Realejos. Los vecinos, aterrorizados, pidieron a San Vicente que intercediera por ellos ante Dios y les librase de morir de peste. Y asà fue, el milagro se produjo en 1609 y, desde entonces, el voto de gratitud se renueva cada 22 de enero.
Cuatrocientos años después y con Año Jubilar declarado por Benedicto XVI, más de catorce mil peregrinos de todas las Islas Canarias y de la PenÃnsula han peregrinado durante este año hasta Los Realejos, con toda su fe y devoción puesta en el corazón, para seguir dando gracias a este santo, a este modelo de hombre para el siglo XXI -como son todos los santos-, y asà ganar la Indulgencia Plenaria.
Peregrinos los que ayer se reunieron bajo la talla que representa a San Vicente Mártir en la Plaza que lleva el mismo nombre, en el municipio de Los Realejos. Bajo un sol de justicia y un decorado lleno de colorido y fiesta, el obispo diocesano, Mons. Bernardo Ãlvarez, celebró la Santa Misa de clausura.
Pero para conocer verdaderamente lo que significa la devoción a San Vicente en un pueblo, lo importante que es para ellos, no basta con informarse de dónde procede su gratitud. Lo mejor es pasearse por esa plaza abarrotada una hora antes de que diera comienzo la celebración y conocer, de boca de los protagonistas de esta historia, lo que significa para ellos.
Paseando me encontré con el matrimonio de Marina y Miguel. Marina acompañaba a su marido, nacido en Los Realejos, a la celebración. Miguel desde pequeñito iba con su padre a visitar al Santo porque desde siempre ha sabido que gracias a él, se libraron de una epidemia. Todos los años de su vida, cada 22 de enero, ha ido a celebrarlo.
Ene
17
HaitÃ. Pero mi vida sigue igual…
Cuando me preparaba para escribir un reportaje sobre Haità para ‘Es Domingo’ y me enfrentaba a cientos de páginas con fotos de la catástrofe, de testimonios directos de personas que se encuentran al pie del cañón, con enviados especiales describiendo el dolor y la desolación… sólo pensaba en mÃ. Lo reconozco. Sólo podÃa mirar hacia dentro, ver hasta qué punto leo esa información y no pienso que es una noticia más, que ya estoy tan acostumbrada a ver desastres, muertes, guerras, que lo he aceptado como algo normal.
Y pienso que tantas veces lanzo palabras al aire tan vacÃas de contenido que se diluyen nada más salir de la boca. El comentario del ascensor o de la máquina de café: “Vaya tela lo de HaitÃ, pobrecillosâ€. Pero vuelvo a mi vida normal, a sentarme en el autobús con el mp3 mientras canto ABBA, que me despierta por las mañanas. Vuelvo a tener un plato de comida delante de la mesa, vuelvo a tener la ropa en mi armario, la casa en su lugar, la vida en su sitio.
Pobrecillos los haitianos. Incluso leo las noticias para estar súper enterada de cómo se desarrollan los acontecimientos.
Pero ahora, mientras escribÃa el reportaje, pensaba que no quiero contaros algo que yo ni si quiera estoy interiorizando. Que no os quiero dar datos de muertos, de damnificados, de balance de daños, que ya nos lo sabemos. Os quiero contar cómo en este mundo lleno de aparentes injusticias, hay gente enamorada de Dios que gasta y desgasta su vida por el otro, ya sea su vecino del quinto, ya sea HaitÃ. Y me da tanta envidia sana que os lo estarÃa repitiendo toooodo el dÃa.
Ene
7
Gris Nueva York
La considerada como capital del mundo fabrica máquinas de hacer dinero que se olvidan de ser personas del color del arco iris. Son hombres y mujeres de traje gris, con cara gris, bufanda gris, sombrero gris y mirada gris. Al menos hacen juego con el gris asfalto de las calles, con los altos y grises rascacielos, con el cielo gris cubierto de nubes, frÃo, lluvia y melancolÃa.
Incluso la Navidad es gris. La 5ª Avenida con sus rimbombantes escaparates y las luces navideñas a todo color es un espectáculo desolador: ¡Compra, compra, compra! El Misterio del Nacimiento del Niño Jesús, que vino a salvar al mundo, se celebra con la tarjeta de crédito echando humo, con “Sales†en carteles de tamaño Shaquille O’Neal, con largas colas de gente peleándose por llevarse a su casa cosas que, me juego el pellejo, no necesitarán ni por asomo. Aunque quien sabe, unos pendientes de Tiffany’s pueden ser causa de vida o muerte…
Lo peor, que todos caemos.
La archifamosa Times Square, con su inmensidad, no es otra cosa que una manipulación de las mentes de todos los viandantes. ¿¿Cómo pueden ser bonitos una sucesión de anuncios publicitarios a todo color?? Pues ni andar por la calle se podÃa, habÃa que darse codazos. Y eso que estábamos con la fresca de -11 grados.
Nov
18
El amor de madre en medio de la destrucción

La semana pasada estuve en la inauguración de la exposición Maternidades, una muestra del fotógrafo y periodista Bru Rovira, que va a estar en CaixaForum hasta el 28 de febrero. Lo que más me llamó la atención es el por qué de la muestra. Rovira, un reportero de guerra cansado de horrores, muerte y destrucción, en uno de sus viajes a Angola vio a una adolescente embarazada fallecer sola en un hospital, contando únicamente con la compañÃa del periodista.
Este suceso, que supuso un punto de luz en la negrura a la que estaba acostumbrado, le hizo reflexionar sobre la intimidad de la maternidad, sobre la relación madre e hijo. Poco después de la historia de la chica angoleña, vio en un campo de refugiados la imagen que fue la primera instantánea que darÃa origen a esta exposición: una mujer comiéndose a besos a su hijo recién nacido.
Las 16 fotos con que cuenta la muestra no son sencillas: son historias muy duras de mujeres e hijos que retratan el amor brutal que el ser humano saca en los momentos de dolor. Recuerdo por ejemplo la de una madre besando a su hija llena de tubos en un hospital. Es un instante en la vida de una estudiante brasileña que, mientras comÃa un bocadillo, recibió una bala perdida que la dejó en estado vegetativo.
Una mujer de Chad, con su hijo a la espalda y dos baldes cargados, en las manos y en la cabeza, va de camino por el suelo desértico a la tarea diaria de sobrevivir. Pero se está riendo. Se rÃe como ninguno de nosotros sabemos hacer.

