Jeffrey Gitomer: la cultura del éxito en las ventas

Desarrollo personal, General 2 Comentarios

Jeffrey Gitomer

En Estados Unidos, ser vendedor está bien visto. La actitud emprendedora va en lo más profundo de la manera de entender la vida de un estadounidense. Luchar, competir, superarse, triunfar (sí, triunfar, así de claro, sin ambages), son objetivos vitales de gran parte de los norteamericanos.

Allí, si tu padre es vendedor, es un tío que pelea, que busca resultados, de los que dan la cara. Ser un individuo de ventas significa que eres importante para tu compañía y para la comunidad. “I’m a salesman!”, te espetan con una sonrisa en la boca. Nada que esconder, nada de qué avergonzarse.

Por contra, en Europa, lo de ser vendedor es un punto… demasiado agresivo. No resulta extraño oir opiniones en el sentido de que es mejor ser sólo de marketing (como si el marketing no tuviera relación con las ventas). Y es que el marketing tiene el marchamo de ser estratégico, mientras que las ventas sólo son… operativas, dicen. Aún más: si puedes ser ingeniero, financiero, arquitecto o cualquier otro título que no sea el de vendedor, mejor. Lagarto, lagarto.

Querer triunfar, hacer buen dinero cumpliendo y superando los objetivos de ventas, es feo. ¿Sí o no? Mejor un trabajo que no llame la atención y un sueldo majo, garantizado, eso sí, que nos permita vivir como un rico con la actitud de un funcionario. Mejor esa clase media europea, discreta, activa sin estridencias, que esa clase media-alta americana, obsesionada con el bono anual por ventas, que gana dinero y hace gala de ello.

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