TIEMPO… para decidir. Consejos compartidos desde la práctica, no desde la teorÃa.
Hay mucha gente que no sabe de dónde surge el término “consultorÃa”. A mediados del siglo XX, algunos grandes profesionales, una vez que habÃan alcanzado madurez, experiencia y criterio (tÃpicamente, a partir de los 45-50 años), dejaban la actividad por cuenta ajena y se montaban su pequeña… consulta. Como dice mi amigo Pedro, que trabaja en el sector, se hacÃan “médicos de empresa”.
A medida que el pequeño negocio de la consultorÃa se fue convirtiendo en industria, se fueron montando metodologÃas de trabajo, que permitÃan que gente menos experimentada fuera capaz de dar un servicio casi tan bueno como el de los fundadores. Cada vez se ha ido deteriorando más, llegando al extremo de que hay consultores de carrera, que comienzan como consultores sin haber tenido experiencia previa en negocio alguno. Con esto, válgame Dios, no quiero criticar al conjunto del negocio de la consultorÃa (yo mismo me dedico a ello), sino sólo a ese subconjunto que vende el vino joven como gran reserva. Experimentar y luego teorizar no es lo mismo que aprender teorÃas y ponerlas en práctica. Ya lo cantaba Alejandro Sanz. No es lo mismo ser que estar.
Y es que la práctica, el hacer, el equivocarse, es consustancial a la vida. Vivir sin hacer, sólo teorizando, es poco vivir.
De la práctica nace el libro “Tiempo para decidir” (Raúl Castro, Nabla Ediciones). La práctica de un deporte de equipo como el baloncesto, la práctica de muchos años en el negocio de la banca y la gestión comercial, la práctica de la gestión de equipos, y una vocación de hacer que el mundo sea hoy un poco mejor que ayer, han dado luz a un libro que recomiendo. Seguir leyendo…




